STEs Castilla y LeónOpinión
 

Recuperar la ilusión

31/10/2003

 

  31 de octubre: Día de la Enseñanza

  

“Hace tiempo que tiré la toalla; ahora me conformo con sobrevivir”. No es
raro oír expresiones de este estilo, hablando con gente de la enseñanza. La tarea de
enseñar, en estos últimos tiempos, se ha vuelto muy difícil. De “auténticos héroes”
calificaba recientemente José Saramago la labor de las maestras y maestros. Las
quejas son muchas, y de no pequeño peso: desmotivación del alumnado,
indisciplina, falta de respeto, ratios demasiado elevadas, excesiva heterogeneidad en
una misma aula, escasa consideración del trabajo docente por parte de la sociedad y
de las propias administraciones...

Se tiende, sin embargo, a veces, a recrearse más de la cuenta en este tipo
de consideraciones, incluso se exageran, con lo que sus efectos paralizantes van en
aumento. Los datos estadísticos no parecen confirmar estas excesivas alarmas. De
una reciente encuesta sobre la convivencia en los centros escolares se deduce que,
en un alto porcentaje, tanto las familias como las alumnas y alumnos se muestran
satisfechos en general con el funcionamiento de los centros. Es, al menos, una
percepción alentadora.

En cualquier caso, es cierto que los problemas son grandes y complicados.
Pero ello no debe ser motivo de desánimo, sino al contrario: ha de ser considerado
como un reto que hay que afrontar con las mejores y más ilusionantes energías.
Habrá que formarse día a día para responder a las actuales exigencias educativas,
habrá que buscar nuevas estrategias, habrá que conseguir una más estrecha
colaboración con las familias, habrá que exigir más apoyo y más y mejores medios a
las distintas administraciones (la simple reducción a 15-18 alumnos/as por aula
amortiguaría muchos de estos problemas)... No hay que olvidar, sin necesidad de
acudir a falsas retóricas, la importancia y trascendencia de nuestra tarea. Como
decíamos el pasado 5 de octubre con motivo del Día Mundial del Personal Docente,
“Educar, además de instruir, es inspirar, revelar el potencial de cada persona, ofrecer
nuevas perspectivas, dar la posibilidad de que cada niña, cada niño, pueda convertir
sus sueños en realidad”.

La implantación de la LOCE, a la que nos hemos opuesto con nuestra mayor rotundidad, no es precisamente un motivo de regocijo. Tampoco este obstáculo debe frenar nuestra ilusión por el trabajo. A pesar de la LOCE y, a veces, contra la LOCE, podemos seguir buscando la mejor formación del alumnado.

Queremos aprovechar el entorno del Día de la Enseñanza para recuperar y reforzar nuestra ilusión por el trabajo docente.
 

STELE Octubre 2003
 

 

El Día del Docente se celebra el 31 de octubre

 
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