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14 de septiembre de 2005

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Repaso a la enseñanza: indicadores de la OCDE - Edición 2005.- Resumen en español

Education Statistics and Indicators.- Education at a Glance 2005 .- (version française)


España crece pero descuida la escuela

España a la cola de la OCDE en enseñanza media

Cada vez se estudian más años, según informe de la OCDE

La OCDE advierte de la devaluación de la formación universitaria en España

España, a la cola en inversión en I+D, según la OCDE


España crece pero descuida la escuela
  • El informe prevé que el 53% de los jóvenes de hoy emprenderá estudios universitarios
  • La OCDE advierte que el gasto educativo no sigue el ritmo de aumento de la riqueza
  • En su nuevo informe sobre la educación, la OCDE lanza un llamamiento para extender la formación a lo largo de todo el ciclo de vida para afrontar los retos de la nueva sociedad.
  • Sólo el 43% de los adultos han acabado la secundaria, frente al 66% de media en la OCDE
El gasto educativo en España sigue situado netamente por debajo de la media de la treintena de países miembros de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE), cuyo último informe, Mirada a la educación 2005, denuncia que el aumento de la inversión en enseñanza no ha seguido el ritmo del crecimiento de la riqueza nacional entre 1995 y el 2002. Según los expertos de la organización, las diferencias más chocantes se dan en España, además de Irlanda, República Eslovaca y República Checa, donde la parte del PIB dedicado al gasto global en la enseñanza cayó al menos 0,4 puntos en dicho periodo, pese al fuerte aumento (30%) de la inversión en todos los ciclos educativos.

El nuevo informe de la OCDE sobre la educación no consagra un capítulo específico al caso de España, pero refleja de nuevo algunas de las carencias endémicas del sistema de enseñanza del país, donde sólo el 43% de la población comprendida en la franja de edad de 25 a 64 años ha obtenido al menos el diploma de bachillerato, frente a la media del 66% del conjunto de la OCDE, según cifras del 2003. Entre otros aspectos relevantes, el informe subraya que menos del 10% de los trabajadores españoles en activo ha seguido cursos de formación continua ligados a su empleo, cuando una de las grandes consignas de la organización es, precisamente, favorecer la formación a lo largo de todo el ciclo de actividad.

España invierte en educación el 4,9% de su riqueza nacional (PIB), según datos del 2002, cuando la media de los países industrializados es del 6,1%. La suma de la aportación privada y el sector público al esfuerzo educativo sitúa al país al mismo nivel de Italia y únicamente supera ligeramente a Japón (4,7%), República Checa e Irlanda (4,4%), República Eslovaca (4,2%), Grecia (4,1%) y, finalmente, Turquía (3,8%). La cifra no sólo está muy por debajo del listón medio de la OCDE, sino que es muy inferior a la de los años 1995 (5,4%) y 1990 (5,1%). En lo que concierne estrictamente al gasto público, que hoy representa el 4,3% del total, las diferencias son igualmente visibles aunque menos agudas. En 1995 representaba el 4,5% y cinco años atrás el 4,4%.

Los datos de la inversión por alumno certifican igualmente la discreta plaza de España en el esfuerzo educativo, aunque la OCDE pone de relieve que una débil inversión unitaria no significa necesariamente un servicio de enseñanza de menor calidad, como lo demuestra el caso de Australia, Bélgica, Corea, Finlandia o Japón, entre otros, donde los alumnos de 15 años presentan un alto nivel de formación y competencia en el ámbito de la cultura matemática y científica, uno de los principales índices del potencial educativo de un país. España se sitúa, una vez más, en el tercio final de la tabla, con un gasto global de 5.914 dólares por alumno de todos los ciclos de enseñanza, frente al total de 7.343 dólares de media en el conjunto de la OCDE. Encabezan el ranking Suiza (11.334) y Estados Unidos (11.152) y sólo están por debajo Irlanda (5.711), Corea (5.053), Grecia (4.136), Hungría (3.872), República Checa (3.449), Polonia (2.962), República Eslovaca (2.300) y México (1.950), ya que no hay datos de Turquía. El mayor gasto por alumno se lo lleva la enseñanza superior (6.030 dólares), seguida de la secundaria (6.010) y, en fin, en el ciclo de la enseñanza primaria (4.592), siempre según datos del 2002 manejados por la OCDE.

El nuevo informe de la organización internacional sentencia que el título de bachiller o equivalentes se han convertido ya en la norma de la mayoría de los países industrializados, ya que más del 70% de los jóvenes que actualmente se hallan al final del ciclo escolar consiguen el diploma que da acceso a la formación terciaria o superior. Esta vez Alemania y Grecia encabezan el palmarés con más del 95%, mientras México cierra el ranking con un pobre 36%. Además de este país, sin embargo, otros tres miembros de la comunidad internacional constituyen la excepción a la regla, entre ellos la propia España, donde el nivel de éxito del bachillerato es sólo del 68%, seguida a continuación de la República Eslovaca (57%) y Turquía (41%).

La OCDE constata la progresiva elevación de los niveles de estudios en el mundo industrializado. Prueba de ello es que tres cuartas partes de las personas menores de 30 años disponen hoy, al menos, de título de bachiller, nivel básico para acceder con posibilidades al mercado de trabajo, frente a sólo la mitad de la población nacida en los años cuarenta. El informe de la OCDE aporta una nueva radiografía sobre la paradójica situación de España, donde sólo el 43% de las personas de 25 a 64 años ha culminado la formación de segundo ciclo de secundaria, según cifras del 2003. El porcentaje sube al 60% si se ciñe a la franja de 25 a 34 años, cae de nuevo al 48% entre los individuos de 35 a 44, se agrava aún más (33%) en los de 45 a 54 años y registra un 19% en el tramo de los diez años siguientes (55-64).
A título indicativo, hasta el 97% de los coreanos nacidos en los setenta tienen cuando menos el diploma de estudios secundarios, por delante de países como Noruega (95%) o Japón (94%), amén de encabezar el ranking de alumnos con mayor preparación en el ámbito de la cultura matemática y tecno-científica. El capital educacional de las nuevas potencias emergentes ilustra la complejidad del nuevo mercado de trabajo, caracterizado por el fuerte incremento de la movilidad profesional, según subraya la OCDE. El aumento del foso salarial que separa a los diplomados en enseñanza superior y los jóvenes que sólo disponen de titulación secundaria es otro de los fenómenos señalados por el informe de la OCDE, que detecta una fuerte progresión de este proceso en la gran parte de los países industrializados. La diferencia puede llegar a ser incluso del 50% al 119% en Alemania, Estados Unidos o Francia. En la actualidad, la tasa de obtención de un título universitario apenas representa más del 20% en Alemania o Austria, pero rebasa el 40% en Australia, Dinamarca o Islandia.

La OCDE estima que el 53% de los jóvenes de hoy emprenderá estudios universitarios, a la vista del espectacular aumento de la esperanza de escolarización: para un niño de cinco años en el 2003 sobrepasa los 16 años en casi todo los países.

España a la cola de la OCDE en enseñanza media
  • España está en último lugar de los países desarrollados por el nivel de estudios de sus alumnos de la enseñanza media, pues el 33 por ciento de ellos no supera el bachillerato, frente al 21 en el conjunto de la OCDE.

Un informe de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) publicado indica que España es además el único país donde los universitarios no incrementan sus probabilidades de encontrar trabajo.

Todos los países desarrollados coinciden, sin embargo, en la discriminación laboral por sexo. Aunque ya hay más mujeres universitarias (57 por ciento) que hombres, éstas siguen cobrando sueldos inferiores a los de sus compañeros.
El informe anual titulado Education at a Glance 2005 (Una mirada a la Educación 2005), refleja que cada vez son más los jóvenes que prolongan su etapa estudiantil en el conjunto de estos países.
Si actualmente la media de permanencia en el sistema educativo en el conjunto de la OCDE es de 12 años (los necesarios para completar el bachillerato), el informe prevé que los niños que ahora tienen siete años estudiarán entre 16 y 21 años.

España, sin embargo, anda retrasada, expresa el texto. Los jóvenes españoles prolongan sus estudios durante 10,5 años. Un 33 por ciento de ellos los abandonan tras la enseñanza secundaria, sólo por delante de Eslovaquia, Turquía y México.
Ese porcentaje contrasta con el de países como Alemania y Grecia, donde sólo lo hace el 3,0 por ciento, o Francia, el 18.
España es, además, el único país donde los estudiantes no incrementan sus probabilidades de encontrar trabajo cuando están en posesión de un título universitario.

El jefe de la división de análisis de Educación de OCDE, Andreas Schleicher, explicó que eso se debe a la masificación existente en las universidades españolas, lo que determina que muchos jóvenes con estudios superiores no encuentren un empleo adecuado a su nivel de conocimientos.
 


Cada vez se estudian más años, según informe de la OCDE
  • Cada vez más gente dedica más años de su vida a estudiar en los países de la OCDE y las personas con mayor nivel de formación suelen tener mayores ingresos, según el informe 'Miradas sobre la Educación' publicado hoy por ese organismo.

Según este informe, la duración de la formación está creciendo en todos los países que conforman la OCDE.

El grupo de población con edades comprendidas entre 25 y 64 años ha estudiado una media de 12 años, y el estudio prevé que los niños que en 2003 tenían cinco años estudiarán durante más de 16 en todos los países de la OCDE salvo Luxemburgo, México, Eslovaquia y Turquía.

La educación secundaria se ha convertido en norma: un 70 por ciento de los nacidos en la década de los 70 ha completado ese ciclo, algo que tan sólo hizo la mitad de los nacidos en los 40.

Uno de cada tres jóvenes tiene estudios universitarios -aunque la tasa varía mucho de unos países a otros- y, de continuar la tendencia actual, más de la mitad (53 por ciento) de la población joven actual cursará estudios universitarios o equivalentes.

Por géneros, las mujeres completan estudios tanto secundarios como superiores (universitarios o similares) a un ritmo mayor que los hombres.

Actualmente, un 57 por ciento de los licenciados universitarios son mujeres, aunque éstas siguen ligadas a áreas relacionadas con las humanidades y las artes mientras que las matemáticas o la informática continúan siendo terreno masculino.

La diferencia salarial entre las personas con un nivel universitario y quienes no lo tienen también crece en la mayoría de países.

Esto no ocurre, sin embargo, en España, donde la masificación de las universidades, según explicó Andreas Schleider, jefe de la división de análisis de educación de la OCDE, hace que muchos con estudios superiores no encuentren un empleo adecuado a su nivel de conocimientos.

Se trata, según dijo Schleider a EFE, del único caso en toda la OCDE en el que las personas con estudios universitarios no tienen más probabilidades de encontrar trabajo, como sucede en el resto de países, donde los licenciados disfrutan además de mejores sueldos.

El sector público continúa siendo el mayor financiador de las instituciones académicas, y contribuye a más del 90 por ciento del gasto en educación primaria y secundaria, si bien en educación pre-escolar y universitaria ese porcentaje es bastante más reducido.

En tan sólo la mitad de los países el gasto en educación tuvo un crecimiento al menos similar al del Producto Interior Bruto entre 1995 y 2002.

El gasto medio por estudiante también crece, por lo general, en la mayor parte de países, aunque en porcentajes que dependen del nivel de formación.

El gasto en educación primaria y secundaria creció cerca de un 30 por ciento entre 1995 y 2002 en Australia, Grecia, Irlanda, Holanda, Polonia, Portugal, España y Turquía, y menos de un 10 por ciento en el resto de países, mientras que en Suecia bajó ligeramente.

En cambio, el gasto en educación superior cayó más del 10 por ciento en la República Checa, Polonia, Eslovaquia, Australia y Suecia, mientras que creció más de un 30 por ciento en España, Grecia, Suiza y Turquía.

El estudio revela además que el mercado laboral actual, más complejo y con mayor movilidad, obliga a la formación continua de los trabajadores, sobre todo quienes ocupan posiciones de mayor responsabilidad.

Así, los adultos con educación superior y en las esferas más altas del sector de servicios tendrán más probabilidades de seguir cursos relacionados con su trabajo.

El porcentaje de trabajadores con cursos de formación continua también varía mucho de unos países a otros, y así, España se sitúa en el nivel más bajo -menos de un 10 por ciento- junto a Grecia, Hungría y Portugal.

En el lado opuesto se sitúan Dinamarca, Finlandia, Suecia, Suiza y Estados Unidos, donde más de un 40 por ciento sigue ese tipo de cursos de actualización de conocimientos o reciclaje profesional.

Estos son Alemania, Austria, Bélgica, Canadá, Dinamarca, España, Estados Unidos, Francia, Grecia, Irlanda, Islandia, Italia, Luxemburgo, Noruega, Países Bajos, Portugal, Reino Unido, Suecia, Suiza, Turquía, Japón, Finlandia, Australia, Nueva Zelanda, México, República Checa, Hungría, Polonia, Corea del Sur y Eslovaquia.


La OCDE advierte de la devaluación de la formación universitaria en España
  • El último informe de la OCDE concluye que España es uno de los países donde menos peso tiene la educación superior.

La contribución de la educación al desarrollo económico y social es cada vez más relevante. La OCDE, en su informe Miradas sobre la Educación de 2005, presentado ayer, ha evaluado las estructuras educativas de los países de su organización y cuáles son las últimas tendencias en formación académica.

Andreas Schleicher, responsable de Análisis de Indicadores de la OCDE aseguró que España es uno de los pocos países en las que los títulos universitarios se devalúan, tanto si se mira desde el punto de vista del sueldo bruto de los licenciados como de su tasa de desempleo.

Si en 1997 un licenciado español ganaba un 49% más que una persona con educación secundaria, en 2001 –último dato disponible del estudio para España–, la diferencia se había reducido al 29 por ciento. Esto supone un descenso de 20 puntos porcentuales en apenas cuatro años.

Entre los principales países de la OCDE, tan sólo Noruega y Nueva Zelanda sufren el mismo deterioro.

Schleicher apuntó que las causas de esta tendencia no son claras y que uno de los chivos expiatorios habituales, la masificación de las universidades y el elevado número de licenciados, no han afectado al resto de países desarrollados de la OCDE.

"De momento, el mercado laboral está absorbiendo con facilidad el creciente flujo de titulados universitarios, y no detectamos, salvo en contadas excepciones, una depreciación del valor de esos títulos", apuntó el experto.

Rafael Puyol, catedrático de la Universidad Complutense de Madrid y vicepresidente de la Fundación del Instituto de Empresa, aporta algunas razones que explican este fenómeno en España: la incorporación a la universidad de las generaciones del baby boom; la corrección del retraso en la escolarización universitaria; o la devaluación que hasta hace poco sufría la formación profesional.

Sin embargo, según Puyol, "es una situación temporal que en el futuro se va a corregir. Con la llegada de las generaciones posteriores al baby boom ha decrecido el número de estudiantes universitarios, lo que hará desaparecer esas dificultades. Desde 2000, se han perdido 140.000 universitarios y se espera que en 2015 la pérdida sea de otros 300.000".

Expectativas superiores
La tendencia en la OCDE es distinta: se incrementa el número de universitarios. Pero, más claramente que este aspecto, el informe constata la ampliación de la duración media de los estudios. Los adultos de entre 25 y 64 años presentan una media de titulaciones de 12 años de duración, lo que equivaldría al segundo ciclo de enseñanza secundaria. De hecho, este nivel formativo casi se ha convertido en norma: entre el 72 por ciento y el 97 por ciento de los nacidos en la década de los 70 ha completado este ciclo, mientras que sólo lo lograron la mitad de los nacidos en los años 50.

Además, las expectativas, hoy por hoy, para un niño de cinco años en la mayoría de los países de la OCDE son sensiblemente mayores: si se mantienen los patrones de participación actuales, recibirán una formación de entre 16 y 21 años durante su vida. Australia, con 21,1 años, tiene las expectativas más amplias. En España, serían 17 años de formación. Con la actual tendencia, el 53 por ciento de los jóvenes de los países de la OCDE se acogerán a programas universitarios o similares.

Actualmente, un 57 por ciento de los licenciados universitarios son mujeres, aunque sigue siendo bajo el número de ellas con vocación y dedicación a las matemáticas y a la ciencia, y, por tanto, el de las que eligen carreras universitarias en estos campos.


España, a la cola en inversión en I+D, según la OCDE
  • España es uno de los países que menor porcentaje de su PIB ha invertido en investigación y desarrollo. Así se desprende de Factbook 2005, un informe elaborado por la OCDE que analiza las principales variables de desarrollo de los países que integran esta organización.

El gasto en investigación y desarrollo es un indicador clave a la hora de determinar el grado de esfuerzo por conseguir una ventaja competitiva en el sector de ciencia y tecnología. Así puede leerse en el informe Factbook 2005, recientemente publicado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico.  Siendo esto así, España no parece estar entre los países punteros en esta particular área de desarrollo. En 2001, la proporción del PIB invertida en I+D alcanzó tan sólo el 0,96%. Actualmente, ronda el 1,1%, aún muy lejos del gasto medio de 2 puntos porcentuales de la Unión Europea.

 

La escasa inversión de nuestro país en este terreno aparece confirmada por otro de los indicadores incluidos en el informe, denominado “inversión en conocimiento” y que aúna el gasto en I+D, educación universitaria (tanto pública como privada) y nuevas tecnologías. En 1992, el porcentaje de PIB invertido en nuestro país en estos conceptos ascendió a 1,9. Ocho años después, en el año 2000, dicha cifra no había sobrepasado los 2,5 puntos.

 

Dicho así, quizá estas cifras no indiquen gran cosa al lector medio. Pero si las comparamos con las alcanzadas en 2000 en otros países como Francia (4,6%), Alemania (4,8%) o, más allá de las fronteras de Europa, Corea (5,4%) o Estados Unidos (6,8%), la cosa va adquiriendo otro cariz. Y es que España, debido al menor esfuerzo realizado en I+D durante el pasado, corre el riesgo de perder competitividad y sufrir un retroceso tecnológico, factores ambos que pueden traducirse en una considerable desventaja en el aspecto económico.

 

Tampoco el número de patentes españolas anualmente producidas muestra buenas perspectivas. Las apenas 113 del año 2000 contrastan con las 1.794 del Reino Unido, las 5.777 de Alemania o las impresionantes 14.985 de Estados Unidos durante el mismo año. Nuestro caso, sin embargo no es el único: 12 países de los 30 estudiados obtuvieron aún menos que España, entre ellos Grecia, Portugal, Eslovaquia o la República Checa. El número total de patentes en el 2000 en toda la Unión Europea (Europa de los 15) fue de 13.699, mientras que para el conjunto de la OCDE se elevó a 42.739.

 

Por lo que a investigadores se refiere, definidos en el informe como profesionales implicados en la concepción y creación de nuevos conocimientos, productos, métodos, sistemas y procesos, en la totalidad de Estados miembros de la OCDE su número ascendía a 3,4 millones en 2000, de los cuales, dos terceras partes desarrollaban su actividad en el sector empresarial. De cada 1000 empleados en la OCDE, 6,5 lo estaban en el sector de I+D durante ese año, mientras que en la Europa de los 15 el número era de 5,8. En nuestro país, en el mismo periodo, el dato se situaba en 4,9 por mil.

 

En cuanto a las nuevas tecnologías (tecnologías de la información y comunicación, las famosas TIC), España fue el país que menor proporción de PIB invirtió en  equipamiento tecnológico en el sector de producción (es decir, sin considerar los hogares), de las 19 naciones que en este aspecto se compararon. El porcentaje, concretamente, se situó en el 10,7% mientras que los Estados con las cifras más altas, como Finlandia, Suiza o Estados Unidos, alcanzaron el 28,1%, 29,5% o 32,1%, respectivamente.

Informe Eurydice 2005 de la Comisión Europea
España estaba en el 2001 tras la media de la UE en gastos totales educativos

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