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El clima de la Tierra nunca ha
sido estático. Pero ahora, a diferencia de otros cambios
naturales pretéritos, la actividad humana lo altera directamente
con la emisión de los llamados gases invernadero que contribuyen
al calentamiento del planeta. Ese proceso se conoce desde hace
años. Ahora bien, lo que ha sorprendido a políticos y
científicos es la enorme velocidad con que se desarrolla. Esa
velocidad es la que hace temer grandes catástrofes y la que ha
obligado a adoptar medidas, como el Protocolo de Kioto.
1¿En qué consiste el Protocolo
de Kioto y qué fines persigue?
Los gobiernos acordaron en 1997 el
Protocolo de Kioto del Convenio Marco sobre Cambio Climático de
la ONU. Su objetivo es conseguir reducir en un 5,2% las
emisiones de gases de efecto invernadero globales sobre los
niveles de 1990. Este objetivo debe cumplirse en el periodo
2008-2012. Este acuerdo es el único mecanismo internacional para
empezar a hacer frente al
cambio climático.
El Protocolo de Kioto contiene
objetivos legalmente obligatorios para que los países
industrializados reduzcan
las emisiones de los seis gases de efecto invernadero de origen
humano, que son el dióxido de carbono (CO2), metano (CH4) y
óxido nitroso (N2O), además de tres gases fluorados
industriales: hidrofluorocarbonos (HFC), perfluorocarbonos (PFC)
y hexafluoruro de azufre (SF6).
El acuerdo había sido suscrito,
hasta el pasado 2 de febrero, por 141 países. Pero eso no supone
un vaticinio de éxito, puesto que el país más contaminador,
Estados
Unidos, no ha ratificado el protocolo si bien en 1997, en
Kioto se comprometió a reducir en un 7% sus emisiones de CO2
2¿Los países están cumpliendo
los objetivos fijados?
A pesar del desplante de EEUU, la
Unión Europea sí quiere cumplir con el protocolo. Del total de
gases que deben reducirse en el planeta (5,2%), la UE asumió en
Kioto una disminución del 8%, aunque con matices, según el país.
Así, mientras Alemania o Francia debían reducir sus emisiones, a
España se le permitía aumentarlas un 15% (en 2012 y en relación
a 1990) por su menor industrialización. España lo ha hecho mal,
puesto que en 2005 ya ha superado el 40% de aumento en relación
a 1990.
Habrá que ver si los mecanismos
recogidos en el Protocolo de Kioto llevan a la contención. Por
el momento, lo que se ha hecho en España, como en el resto de la
UE, es la aprobación de un plan nacional de asignación de
derechos de emisión, en vigor desde el pasado 1 de enero, que
pone en marcha el comercio de
emisiones de gases invernadero.
Este plan obliga a algunos
sectores industriales a revelar cuánto CO2 mandan a la atmósfera
y a pagar si sobrepasan el límite. Aunque el Protocolo de Kioto
controle seis gases, de momento sólo se actúa sobre el CO2,
responsable del 80% de las emisiones calientes.
3¿Qué es un derecho de emisión
y cómo se adquiere?
La directiva de la UE (2003/87/CE)
que establece el mercado comunitario de derechos de emisión
tiene dos periodos diferenciados de cumplimiento: 2005-2007 y
2008-2012. El primero de ellos, además de contemplar un solo gas
invernadero, no afecta a todo el conjunto de los sectores que
emiten gases contaminantes. Los implicados son el energético
(centrales termoeléctricas, refinado de petróleo), siderurgia,
cemento y cal, minerales no metálicos (vidrio y cerámica) e
industrias papeleras.
El Gobierno español ha dado
derechos de emisión de 160 millones de toneladas de CO2 a 1.066
industrias. Un derecho otorga a su titular la posibilidad de
liberar a la atmósfera una tonelada métrica de CO2. Si se quiere
emitir más gas del concedido se pueden comprar derechos a
industrias que no los usen.
Los precios de estos derechos
dependen del mercado. Los actuales son inferiores a 10 euros por
tonelada y no se sabe aún como evolucionarán. A partir del
2008 dependerán de la oferta y la demanda.
4.- ¿Se sancionará a las
industrias que se salten los límites?
La multa por emitir más CO2 del
asignado es de 40 euros por tonelada durante el primer periodo
de funcionamiento del mercado de derechos de emisión
(2005-2007). Posteriormente, la sanción se elevará a 100 euros,
e incluso podría llegarse al cierre temporal de una industria.
El Protocolo de Kioto ofrece,
además del mercado de derechos de emisión, otros mecanismos para
que las industrias puedan superar sus límites de emisión. Por
una parte, existe la posibilidad de comprar excedentes de CO2 a
otros países que hayan reducido sus emisiones. Y por otra, cabe
la posibilidad de financiar proyectos sostenible en países en
desarrollo.
A finales del 2007, los gobiernos
tendrán un mayor conocimiento de lo que emiten sus industrias.
Entonces será el momento de intervenir en más sectores y en la
contención demás gases.
5¿Por qué es urgente combatir
el calentamiento?
Si no se actúa rápido y bien el
problema del cambio climático será irreversible, porque las
tendencias atmosféricas tardan mucho tiempo en alterarse. Así,
centrando el análisis en el CO2, se comprueba que una molécula
de este gas permanece en la atmósfera alrededor de cuatro años,
antes de ser captada por un sumidero (un bosque, por ejemplo).
Pero además, la Tierra necesita más de cien años para adaptarse
a la alteración de emisiones y estabilizar su concentración
atmosférica.
Así, si a partir de ahora se
mantuvieran constantes –sin crecer nada– las emisiones de CO2,
la concentración atmosférica de este gas seguiría aumentando a
lo largo de casi dos siglos. Además, la fuerte inercia del
sistema climático haría que la temperatura media mundial y el
nivel del mar siguiesen aumentando durante varios siglos, o
incluso milenios. Por esto es por lo que se hace necesario
contener los gases invernadero. |