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Cuando la niña amenaza a su mamá o a
su papá delante del profesor y el progenitor adopta la postura más
fácil que es la de sonreir; cuando el niño chantajea con decirle a
su mamá o a su papá que el profesor lo persigue; cuando ese mismo
profesor es increpado públicamente por el papá o la mamá; cuando
además ese profesor ha de llevarse el paquete de folios para la
fotocopiadora y bolis para los niños que no pueden comprarlos, pero
que disponen de móvil; y cuando ese profesor vive desanimado por el
olvido de la administración a la que pertenece, no podemos pedir
imposibles. Siempre se dice nos acordamos de Santa Bárbara cuando truena. Es cierto. Y truena cuando se hace público el informe del
Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos de la OCDE
(Pisa) y vemos que la educación en España va como va. Que es de mal
en peor. Somos el país que más empeoramos el nivel de lectura y
hemos retrocedido en casi todo, aunque los gallegos a eso de las
ciencias parece que le damos bien.
El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, que está
en todo, le ha trasladado la responsabilidad de la debacle a los
gobiernos anteriores. Que es lo que tiene que hacer un presidente
que se precie. Y la ministra Mercedes Cabrera ya ha dado con la
solución. Este «es un problema que merece toda la atención», ha
dicho. Que es lo mismo que decir no tengo ni pajolera idea de qué va
esto, ni de lo que se puede hacer.
Pues una de las cosas que se puede hacer es dejar de lamentarse y
colocar a los estudiantes de este país en el sitio que les
corresponde. Que es el del trabajo, la constancia, el rigor, la
educación y el respeto. Otra cosa que se pueda hacer es que los
papás y las mamás asuman sus responsabilidades. Incluso se puede
conseguir que el profesorado sienta el amparo de las
administraciones que les pagan. Y otra cosa que se puede hacer es
explicarles a estos mocetes que la burramia no es un virus, sino el
fruto de una actitud ante la vida, que acabará por llevarlos al
desastre. |