Veinte
años después, esas mismas
organizaciones, con otras,
han promovido o apoyado una
nueva manifestación contra
otra ley educativa de un
Gobierno socialista; en esta
ocasión, contra la Ley
Orgánica de Educación (LOE).
Antes, contra la LODE;
ahora, contra la LOE. Son
tenaces, no cejan. Ello les
honra. Además, en el
presente, se les han unido
con mayor visibilidad la
Conferencia Episcopal
Española y el Partido
Popular. Una feliz
coincidencia para ellos.
Pienso,
sin embargo, que su
persistencia en el rechazo a
las iniciativas legislativas
socialistas les conduce a la
repetición de lemas y
consignas que, con el paso
del tiempo y su reiteración,
pierden vigencia. Se
distancian y alejan de la
realidad que tanto unos como
otros compartimos.
No
les reprocho que hace veinte
años y ahora se manifiesten.
¡Faltaría más! Pese a ello,
quiero añadir que unos años
más atrás fueron remisos
para manifestarse a favor de
la libertad de enseñanza. Ya
se entiende, las
manifestaciones estaban
prohibidas. Y si vamos más
atrás, hasta la libertad de
enseñanza que ahora
predican, la condenaban de
forma explícita. Leamos el
Nuevo Ripalda (1944):
Pregunta. ¿Hay otras
libertades perniciosas?
Respuesta. Sí, señor; la
libertad de enseñanza, de
propaganda y de reunión.
P. ¿Por qué son
perniciosas esas libertades?
R. Porque sirven para
enseñar el error, propagar
el vicio y maquinar contra
la Iglesia.
P. ¿Tolera la Iglesia
estas libertades?
R. No, señor; pues
repetidas veces las ha
condenado.
Olvidemos aquel oscuro
pasado y bienvenidos sean en
la defensa de la libertad.
Aunque, asimismo, considero
que, más cerca, en el
periodo democrático, su
memoria sigue siendo
menguada. Entiendo que la
memoria también es olvido.
Pero desde las
manifestaciones contra la
LODE sólo han transcurrido
veinte años y tanto olvido
da que pensar.
Voy
a recordar algunos
llamativos presagios que
entonces se hicieron.
Oigamos a Manuel Fraga,
presidente de Coalición
Popular: "El Gobierno
socialista, antes de 1986,
quiere tener nacionalizada
la enseñanza y orientada la
escuela única, cuya
neutralidad consiste en
seguir fielmente las
consignas marxistas". No es
broma, ni exagero. Lo dijo
el señor Fraga en una
conferencia en el Colegio
Mayor Pío XII el 25 de abril
de 1983 y cuya reproducción
multicopiada conservo.
Por
su parte, en documentos
internos de la llamada
Coordinadora Pro Libertad de
Enseñanza (en los públicos
se mostraban más cautelosos)
se podía leer que la LODE
trataba "de imponer en
España el modelo de escuela
socialista" o de que "se
pretende imponer desde el
Gobierno los valores en los
que los padres deben educar
a sus hijos" (guión para las
sesiones informativas sobre
la LODE, octubre de 1983).
La
Concapa, en uno de sus
escritos, afirmaba que con
la política educativa
socialista:
- No
habrá nueva convocatoria de
subvenciones.
-
Los centros no se podrán
acoger a las condiciones
inaceptables de la ley de
financiación.
-
Los centros subvencionados
se convertirán en centros
dependientes del Estado.
-
Una estrategia clara con un
objetivo concreto:
estatalizar.
No
más citas. Como muestra
sirvan los botones
expuestos. Ahora, junto con
las citas, un dato
económico. Cuando los
socialistas accedieron al
Gobierno de España, en 1982,
se destinaban para
subvencionar la enseñanza
privada unos 80.000 millones
de pesetas, y en 1994, tras
12 años de gobiernos
socialistas, y la aplicación
de los conciertos a partir
de 1986, la cantidad
recibida por la enseñanza
privada fue de algo más de
313.000 millones de pesetas.
Lo cual, unido al sistema de
conciertos, establecidos en
la LODE, que eran por una
duración de cuatro años
prorrogables, y no de año en
año como se concedían con
anterioridad, dio a los
centros concertados mayor
estabilidad. En conclusión,
con la denostada LODE, los
centros privados,
mayoritariamente de la
Iglesia católica, recibieron
más recursos y mayor
seguridad y garantías
jurídicas.
¿Dónde quedan ahora aquellas
predicciones estatalizadoras?
¿Dónde la anunciada y
paulatina desaparición de la
enseñanza privada? ¿Dónde
los augurios de que las
consecuencias de los
consejos escolares,
constituidos por padres,
profesores y alumnos,
conducirían a la
autogestión? Quienes tan
pugnaces fueron contra la
LODE, beneficiarios de la
misma, aún no han reconocido
públicamente que sus
vaticinios fueron
equivocados y, aunque tengo
dudas, quizá lo hagan en el
futuro.
Hace
veinte años, en sus
manifestaciones contra la
LODE, gritaron contra el
ministro José María Maravall
y Felipe González. Ahora no
se han detenido en atacar a
la ministra de Educación,
María Jesús San Segundo,
aunque pidan de paso su
dimisión. Han ido a la
cabeza, su objetivo es
directamente el presidente
del Gobierno, José Luis
Rodríguez Zapatero.
No
es tiempo ahora de
rectificaciones, me dirán.
La campaña contra la LOE les
tiene plenamente ocupados.
Acaso dentro de otros veinte
años, si es que aún vivimos,
haya que recordarles, otra
vez, que su visión
catastrofista de la LOE era
también equivocada.