Dos estudios
presentados recientemente coinciden
en sus conclusiones
«Anuario de la Televisión» , elaborado por el
Gabinete de Estudios de la Comunicación Audiovisual y
el
«Libro Blanco: La educación en el entorno
audiovisual» del Consejo Audiovisual de Cataluña (CAC) |
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Más
horas de televisión que de clase
Acusan
a las cadenas de dirigir ofertas consumistas a los más
pequeños
La
familia ya no ve la tele unida
Niños y
televisión
Los
programas más vistos por los niños son los que se emiten
entre las 21.00 y las 24.00 horas
Opinión: Pegados al televisor.-
Alfredo Abián |
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Más televisión que horas de clase |
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Los niños pasan 990 horas al
año ante la pequeña pantalla y 960 en la escuela
- El «Libro Blanco:
La educación en el entorno audiovisual» destaca la
existencia de contenidos de riesgo y pide la
corresponsabilidad de todos los sectores: familia,
industria, escuela y administración
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El libro blanco de la
educación en el entorno audiovisual de Catalunya,
presentado ayer en el Parlament, ha sido elaborado por un
centenar de expertos y representantes de diversos
organismos y asociaciones. El punto de partida del estudio
es considerar que el entorno audiovisual no es un “hecho
natural”, sino el producto de unas prácticas,
instituciones y rutinas humanas y sociales. Por lo tanto,
es transformable y ofrece la posibilidad de buscar
políticas de comunicación que se adecuén a las necesidades
y los valores de la sociedad en cada época.
El libro, según cuenta M.
Güell en ABC, hace una completa radiografía del consumo
por parte de los niños y jóvenes. Entre los datos destaca
que los niños entre 4 y 12 años dedican más tiempo a mirar
la televisión que a asistir a la escuela. Por término
medio, un niño o un adolescente pasa delante del televisor
unas 19 horas semanales. A este tiempo hay que sumar otras
cinco horas --especialmente entre los niños-- que se
dedican a jugar con las videoconsolas, y otras tantas,
hasta alcanzar las 30 horas semanales, que pasa frente al
ordenador.
Pero lo más grave es que el
consumo se caracteriza por una fuerte tendencia de los
niños a mirar la programación de «prime time» (de 21 a 24
horas) y por lo tanto, situada fuera del horario protegido
(que acaba a las 22 horas). El análisis también subraya
que la producción audiovisual está decreciendo. La
excepción es el «Club Super 3» de K33.
El trabajo demuestra que en
estos momentos la televisión es uno de los primeros
vehículos de transmisión de valores que tiene este
segmento de la población ante la impotencia de los
educadores, que cada vez están más incapacitados y carecen
de mecanismos para afrontar el influjo de los medios
audiovisuales.
ACCIÓN CONJUNTA
En la
presentación del libro blanco, tanto Camps como el
presidente del CAC, Francesc Codina, abogaron por una
acción conjunta de la familia, la escuela y los
productores audiovisuales para frenar la incidencia de un
medio "tan seductor y atractivo" como la televisión y para
frenar el creciente "divorcio" entre los contenidos
educativos de la escuela y los contenidos audiovisuales.
Entre las recomendaciones
que propone el informe para corregir la situación destacan
incrementar y consolidar las franjas de programación
infantil. El trabajo revela que, durante la temporada
1999-2000, las cadenas de contenidos generales sólo
destinaron un 10,3% a la programación infantil y que en la
temporada 2000-2001 el porcentaje bajó hasta el 7,3%. De
este panorama únicamente se salva Televisió de Catalunya
con la oferta específica del K3 y del Club Súper 3 y,
últimamente, TVE con Los Lunnis.
También reclama en el ámbito
escolar programas de educación en medios, para fomentar la
conciencia crítica de los estudiantes. Ni Camps ni Codina
se mostraron a favor de ampliar el horario protegido, que
abarca de las seis de la mañana a las diez de la noche,
sino de ejercer un control más exhaustivo de los
contenidos en esta franja. |
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Acusan a las cadenas de dirigir ofertas
consumistas a los más pequeños |
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Los niños de entre 4 y 12
años destinan más horas a ver televisión que a la escuela.
Según escribe Xavier Ventura en La Vanguardia, un estudio
del Consell de l'Audiovisual de Catalunya (CAC), este
segmento de población consume unas 990 horas al año ante
la televisión, frente a las 960 horas que pasa de media un
escolar en las aulas.
Además, los menores y los
adolescentes prefieren la programación que se emite a
partir de las 22 horas –franja conocida como “play time”–,
es decir, fuera del horario de contenidos protegidos para
los menores. Esto provoca un doble problema: de un lado,
pone a la población infantil en contacto con contenidos
inadecuados para ella y, del otro, fuerza una
“infantilización” de la programación, ya que las cadenas
introducen elementos especiales destinados a los menores.
El consumo infantil de
televisión es de unas 19 horas semanales, al que hay que
sumar el tiempo dedicado a los juegos en videoconsolas
–otras 5 horas a la semana– y el invertido ante el
ordenador, usado sobre todo para jugar. Todo ello eleva
hasta 30 horas a la semana –un día y cuarto, en tiempo– el
consumo audiovisual de un menor en Catalunya. Y la
responsabilidad no recae solamente en las familias, aunque
sin duda éstas son elemento clave en los hábitos de los
menores.
HORARIO PROTEGIDO
Pero no acaban aquí los
datos expuestos por el informe, dirigido por la
vicepresidenta del CAC Victòria Camps y coordinado por el
catedrático José Manuel Pérez Tornero. En los últimos
tiempos, se advierte una presencia mayor de niños de entre
4 y 12 años que consumen programas que se emiten a partir
de las diez de la noche, fuera del horario protegido.
El dato, según revela el
trabajo, no ha pasado desapercibido por los programadores,
que, cada vez más, incluyen tramas con niños en los
programas nocturnos. También acaban convirtiéndolos en "en
consumidores especiales a los cuales es necesario ofrecer
ofertas determinadas".
En opinión del Consell de
l'Audiovisual, el paradigma de esta situación es el
concurso de TVE-1 Operación Triunfo, que "ha basado su
éxito en una estrategia de orquestación mediática de
efectos insospechados", hasta transformarse en una
referencia "en la formación de modelos de conducta de la
juventud".
“No se trata de ampliar los
horarios protegidos, sino de ejercer un control más
exhaustivo de ellos”, explicó la catedrática Victòria
Camps, vicepresidenta del CAC. |
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La familia ya no ve la tele unida
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La TV es motor activo
de la incomunicación en la sociedad moderna |
El consumo de televisión en
España es cada vez más individualizado. Esta es una de las
conclusiones de un estudio de datos de TNS Audiencia de
Medios que se recoge en el Anuario de la Televisión,
elaborado por el Gabinete de Estudios de la Comunicación
Audiovisual (GECA).
Según el informe, cada
español dedicó en la temporada pasada una media diaria de
219 minutos a enfrentarse a la pequeña pantalla. De esas
tres horas y media largas, más de una y media (exactamente
96 minutos) la disfrutamos (o padecemos) solos. Es decir,
un 44 por ciento de nuestro consumo televisivo es
individual, porcentaje que en los canales no
convencionales llega a rozar el cincuenta por ciento.
Tres son multitud
Además, el receptor se
enciende en compañía de otra persona en un 36 por 100 de
los casos (80 minutos) y en grupos de tres o más
individuos tan sólo en un 20 por 100 del total de nuestro
consumo diario (43 minutos).
El estudio sentencia que se
trata de «cifras muy desproporcionadas si se tiene en
cuenta el tamaño de los hogares españoles». Tan sólo el 35
por ciento de los mismos están integrados por uno o dos
miembros, cuando el consumo individual y dual de la
televisión representa el 80 por ciento.
En segundo plano
Los que avisaban del peligro
del electrodoméstico que habla como motor activo de la
incomunicación en la sociedad moderna tienen nuevos
argumentos atendiendo a lo recogido en este Anuario de la
Televisión. Según el estudio, el incremento de la oferta
en los últimos lustros y su fragmentación han impulsado la
aparición de nuevos hábitos de consumo, que «dejan a la
familia en segundo plano».
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«más de la mitad de
las casas tienen dos o tres televisores» |
Según escribe F. Pérez en
ABC, para el responsable del Anuario, José Ramón Pérez
Ornia, este cambio de hábito en la forma de ver la
televisión es «realmente novedoso» y añadió que viene
provocado por el aumento de los hogares unipersonales,
pero especialmente por el hecho «de que más de la mitad de
las casas tengan dos o tres televisores». Una situación
que, a su juicio, resulta especialmente aprovechable para
los canales temáticos y ante la que «las generalistas aún
no han comenzado a reaccionar».
Además, el Anuario analiza
otras claves del curso 2002/2003, marcado por la fusión
digital, el esperado comienzo del fin de la crisis
publicitaria y el pulso entre ficción nacional y «realities»
por convertirse en el género predominante, con el pujante
periodismo rosa como tercero en discordia. |
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Niños y televisión
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LA VANGUARDIA - 21/01/2004
ASUSTA pensar que los niños
de entre 4 y 12 años pasan más horas viendo televisión y
jugando con videoconsolas e internet que asistiendo a sus
escuelas, pero ésta es una de las conclusiones del libro
blanco presentado ayer por el Consell de l'Audiovisual de
Catalunya (CAC), donde se analiza la influencia que los
medios audiovisuales tienen en el desarrollo de niños y
adolescentes.
Desde luego, esta larga
exposición infantil a los contenidos televisivos y de
otros medios no es inocua y, tengan o no consecuencias
directas en los comportamientos individuales, parece claro
que inciden en la formación de valores y maneras de
pensar. Admitida esta premisa, la cuestión que se plantea
es si realmente deseamos que los niños de esas edades,
ciertamente influenciables, se “eduquen” viendo
televisión.
El citado informe señala que
algunos contenidos audiovisuales suponen un peligro
potencial sea cual sea su influencia en la formación del
telespectador y recuerda que el consumo, creciente y
abusivo, junto a la falta de formación, predisponen a un
impacto negativo. Se expone, asimismo, que el consumo
infantil de televisión es extenso e intenso y,
generalmente, sin control familiar. Sería fácil concluir
que las familias son las únicas responsables de esta
situación, pero aunque su participación es incuestionable,
el libro blanco señala que no podrán asumir sus
responsabilidades si carecen de información adecuada sobre
estos fenómenos y, especialmente, si el sistema mediático
no se hace también responsable del esfuerzo de protección
de la infancia. Se plantea, en suma, la necesidad de
romper el divorcio, cuando no la contradicción, que hoy
existe entre medios audiovisuales y educación. |
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Los programas más vistos por los niños son
los que se emiten entre las 21.00 y las 24.00 horas |
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Los niños pasan más
horas ante el televisor que en la escuela. Los menores de
entre 4 y 12 años dedican 990 horas anuales a ver la
televisión, frente a las 960 que pasan en el colegio. Esta
es la conclusión más llamativa del Libro Blanco sobre la
educación en el entorno audiovisual, que ayer presentó el
Consejo Audiovisual de Cataluña (CAC). El organismo alerta
de que desciende la programación destinada a los menores y
de que el momento del día en que más niños ven la
televisión es entre las 21.00 y las 24.00 horas, fuera del
horario protegido. Gran Hermano, Operación Triunfo y Ana y
los siete son los programas preferidos. Si a las 19 horas
semanales dedicadas a la televisión se les suman los
minutos destinados a los videojuegos y el ordenador, un
menor pasa de media 30 horas semanales frente a la
pantalla. Además, el consumo audiovisual infantil se
realiza mayoritariamente fuera de cualquier control adulto
y son muy escasos los espacios dedicados a este tipo de
público. Y es que su dedicación a la televisión no es
correspondida: en realidad, la producción audiovisual para
el público infantil están menguando y en algunos casos es
inexistente.
Según el CAC, en la
temporada 2001-2002 las cadenas generalistas sólo
destinaron el 7,3% de su tiempo de pantalla a la
programación infantil. Esta estadística incluye a
Televisió de Catalunya, con su canal K3 y el programa Club
Súper 3, que dedica más espacio a la programación infantil
y hace subir la media.
Otra de las conclusiones del
estudio es la total divergencia entre los valores que
pretende inculcar la escuela y los que comunica la
televisión. "Lo que hace la escuela durante el día lo
deshace la televisión durante la noche", advirtió ayer
José Manuel Pérez Tornero, profesor de la Universidad
Autónoma de Barcelona y responsable de la elaboración del
Libro Blanco.
Victòria Camps:
vicepresidenta del CAC y catedrática de Ética de la
Universidad Autónoma de Barcelona (UAB):
"el problema no es cuánto se
mira, sino qué y cómo se mira". Camps apostó ayer por la
responsabilidad compartida entre padres, profesores y
cadenas de televisión para afrontar el excesivo y mal uso
de los medios que hacen los niños. El CAC promueve que la
escuela eduque a los menores para que tengan "una mirada
crítica frente a la pequeña pantalla" y para no crear
"analfabetos audiovisuales". En el trabajo del CAC han
participado un centenar de expertos y representantes de
administraciones, escuelas, medios audiovisuales,
productoras, organizaciones de consumidores y colegios
profesionales. El CAC advierte de que las televisiones,
especialmente las públicas, deben emitir más espacios
infantiles y recomienda la creación de canales educativos
en abierto.El informe señala que entre el 43% y el 50% de
los alumnos de ESO disponen de una televisión en su
habitación, y advierte de que los niños procedentes de
familias con menor nivel económico son los que pasan más
tiempo ante la televisión. Victòria Camps señala: "Los
padres deberían controlar la dieta televisiva de sus hijos
igual que controlan la alimentaria".
Josep Maria Tatjer,
vicerrector del Instituto de Ciencias de la Educación de
la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB):
La
televisión es una competencia tremenda para las escuelas.
Su visión no exige ni esfuerzo, ni disciplina, ni
paciencia, ni una actitud activa, que es lo que se pide en
clase". Según Tatjer, "los niños deben aprender a
relacionarse y conocer los audiovisuales dentro de las
tareas habituales de la escuela, de una forma
interdisciplinari y transversal".
David Medina,
profesor de filosofía:
La
clave está en la incorporación de los audiovisuales al
aula: "No podemos satanizar los medios audiovisuales,
entre otras cosas porque es el lenguaje de los niños y los
jóvenes", afirma. "Hay películas y documentales de muy
buena calidad para explicar filosofía o historia, lo que
pasa es que los profesores tenemos tendencia a la cultura
del libro", explica. Medina afirma que una de las
iniciativas que podría llevar a cabo el Departamento de
Enseñanza es dotar mejor a los centros de recursos
pedagógicos, catalogar el material audiovisual disponible
y facilitar su uso.
Marina Subirats,
regidora de Educación de Barcelona
El
problema estriba en que la realidad que presenta la
televisión "es muy deformadora y los muy jóvenes aún no
tienen herramientas para defenderse, por lo que si los
contenidos siguen así, la escuela tendrá que proporcionar
a los alumnos elementos críticos para aprender a mirar los
audiovisuales". Y la labor de los progrenitores es también
determinante. |
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Pegados al televisor |
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ALFREDO ABIÁN - Director
adjunto
EL modelo educativo español
empezó a entrar en el siglo XX cuando el milenio casi se
despedía. El ministro Villar Palasí logró, meses antes de
morir Franco, la plena escolarización de los niños de 6 a
14 años. Hasta 1970 –anteayer en términos históricos–, la
enseñanza básica terminaba a los 10 y no tenía ni carácter
obligatorio, ni gratuito ni era considerada un servicio
público. Ahora, gracias a un estudio del Consell de
l'Audiovisual de Catalunya, comprobamos alarmados que el
camino recorrido en tres décadas corre el riesgo de
conducir al precipicio. “Lo que se construye en la
escuela, se destruye en la televisión”, concluye el
coordinador del estudio, al constatar que los niños pasan
menos horas en clase que ante el televisor.
Algunas familias deberían
revisar a fondo el caótico modelo de incultura del ocio
que la sociedad ofrece a los más pequeños, cuyas neuronas
corren el riesgo de ser suplidas por rayos catódicos o
plasma. Es posible el equilibrio educativo entre la
formación clásica y las nuevas tecnologías, aunque tienen
garantizado el escalofrío si suman las horas que pasan los
niños ante el televisor a las que invierten ante las
consolas de videojuegos. No hace falta que todas las
criaturas sean capaces de interpretar una sonata para
violín de Brahms, pero algunos padres deberían militar un
poco más en el grouchismo. Ya saben que el genial actor
encontraba la televisión tan instructiva que, cuando
alguien la encendía, se iba con un libro a otra
habitación. |
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