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121 millones de niños sin escuela

• El estudio anual de Unicef alerta de la discriminación educativa que sufren las mujeres
• El organismo pide a los países ricos una inversión de 60.000 millones de euros para alcanzar la enseñanza universal en el 2015

• El último informe dice que el analfabetismo aumenta la mortalidad y la explotación sexual
• Un quince por ciento de los niños no escolarizados fallecen antes de los cinco años

La educación infantil en el mundo no avanza al ritmo previsto. El 20% de los menores --121 millones-- no van a la escuela. Esta realidad, constatada por el último informe de Unicef, Estado Mundial de la Infancia 2004, hecho público ayer, ha llevado al organismo de la ONU a retrasar al 2015 el objetivo (que en 1990 estaba previsto para el 2000) de que todos los niños del mundo puedan terminar la enseñanza primaria. El informe destaca la desigualdad de acceso a la educación entre géneros: 65 millones de los menores sin escolarizar son niñas, y 56 millones, niños. Unicef se ha fijado como meta el 2005 para alcanzar la igualdad, imprescindible para lograr la educación universal.

Informe de Unicef

Nueve millones más de niñas sin escolarizar

Según la ONU, las estrategias para el desarrollo que se han venido llevando a cabo a escala internacional no han tenido en cuenta de manera suficiente a las menores, de ahí que el número de niñas sin escolarizar haya aumentado de 20 millones en 1990 a 24 millones en el 2003. Las cifras revelan que de los 121 millones de menores que no asisten a clase, 65 millones son niñas, lo que significa que hay 9 millones más de niñas que de niños sin escolarizar.

En los países ricos, el 96% de los niños y el 97% de las niñas van a la escuela, pero la relación se invierte en el África subsahariana: 62% de los niños y 57% de las niñas. La tasa neta de escolarización a escala mundial favorece ligeramente a los chicos, 83% contra 79%.

El informe anual de Unicef destaca que los países con más bajas de tasas de matriculación de niñas en la enseñanza secundaria también arrastran los niveles más altos de mortalidad infantil, hasta el punto de que un 15% de los chavales perecen antes de cumplir los cinco años. Los dirigentes de Unicef alertan de que son precisamente las niñas las más vulnerables ante la explotación sexual y el Sida, además de que tienen mayor riesgo de caer en la redes de trata de blancas.

Ellas son más vulnerables a la pobreza y el hambre

Los responsables de Unicef insistieron ayer en que la niñas son especialmente vulnerables a la pobreza y el hambre, corren un mayor peligro que los niños de contraer el sida y de caer en la explotación sexual y ser víctimas de las mafias de trata de menores. Se ha podido constatar que las niñas que asisten a clase tienen una mayor confianza en sí mismas, mejoran sus actitudes sociales y son menos susceptibles de sufrir violencia y enfermedad.

El presidente del comité español de Unicef, Francisco González-Bueno, subrayó que la inserción escolar de las niñas contribuye a la reducción de la mortalidad infantil, a la existencia de familias más sanas y a un descenso de la mortalidad derivada de la maternidad. Según Juan Gimeno, catedrático de Economía de la UNED y presidente de Economistas sin Fronteras, la educación de la mujer contribuye a mejorar el desarrollo del país. "La inversión en la infancia es una inversión de futuro y la educación es la gran estrategia para erradicar la pobreza. Sin embargo, la diferencia de género es un enorme lastre", explicó Gimeno.

El Fondo de la Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) está decidido a plantar cara al analfabetismo femenino por dos razones: escolarizando a las niñas no sólo se dota a éstas de mayores niveles de instrucción, sino que también se reduce la pobreza y se mejoran las condiciones de vida de millones de personas.

Mejor futuro

Como madres, las mujeres que han ido a la escuela poseen más posibilidades de tener niños sanos, al tiempo que perpetúan la educación de sus hijos, por cuanto tienden a enviar a sus hijos al colegio.

Por el contrario, la ignorancia propicia que las mujeres desconozcan cuestiones higiénico-sanitarias que garantizarían la salud de sus hijos.

«No tenemos ninguna posibilidad de reducir de manera considerable la pobreza, la mortalidad infantil, el VIH y otras enfermedades si no aseguramos que todos, las niñas y los niños, puedan ejercer su derecho a una educación básica», alegó ayer la directora de ejecutivo de Unicef, Carol Bellamy.

El organismo dependiente de Naciones Unidas se pone el plazo de 2005 para conseguir la igualdad en el acceso a la educación, con independencia del sexo. Este propósito, que se considera sumamente urgente, se anticipa diez años y es prioritario a otros objetivos que se plantea también UNICEF, a corto plazo.

Objetivos retrasados por falta de ayuda exterior

Unicef denunció que los países industrializados y las instituciones financieras de los países ricos han reducido su asistencia a los países menos favorecidos desde 1990. La caída en sus aportaciones ha llevado a retrasar hasta el 2015 el objetivo, previsto para el 2000, de que todos los niños tengan acceso a la educación. De paso, se ha fijado como objetivo para el 2005 reducir el número de niñas sin escolarizar en un 30% y lograr la igualdad entre géneros.

El organismo internacional calcula que para lograr esos objetivos los países donantes deberán aportar 60.000 millones de euros adicionales (10 billones de pesetas) en ayuda exterior. Pero, según Juan Gimeno, los países ricos siguen sin cumplir el compromiso de destinar el 0,7% de su PIB a la ayuda al desarrollo. "Los países pobres han de destinar más de la mitad de sus presupuestos a la devolución de la deuda. Una buena medida sería canjear deuda por programas de educación, que a la larga revertirán en su desarrollo a todos los niveles", sugirió Gimeno.

Las inmigrantes dejan la escuela antes

La secretaria general de Educación, Isabel Couso, explica que la educación que reciben las niñas en España es muy similar a la que reciben los varones. Incluso hay una mayor presencia de mujeres en los estudios de bachillerato y universitarios. "Las leyes españolas garantizan el derecho de todos los menores a la educación, incluidos los hijos de los inmigrantes", asegura Couso. En su opinión, no obstante, factores culturales de los países de origen favorecen que las niñas inmigrantes abandonen las aulas antes. "Uno de los objetivos del Ministerio de Educación es investigar estos factores y conseguir que las niñas inmigrantes accedan a estudios secundarios y los concluyan", anunció. Couso también destacó que la educación familiar --con una mayor carga de tareas domésticas a las chicas--, los juguetes y las pautas sexistas todavía suponen un freno a la educación igualadora.

 
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