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 Documento de apoyo de la Asociación AIRE COMUNICACIÓN (Asociación de Educomunicadores) y del Colectivo AIDEKA a la Plataforma “Cultura contra la Guerra”

 

Estimados amigos:

La Asociación AIRE COMUNICACIÓN y el COLECTIVO AIDEKA trabajan en defensa de una educación para la comunicación que fomente en la ciudadanía el ejercicio de un pensamiento crítico. Desde esta perspectiva venimos trabajando desde hace años en el campo de la formación en materia de comunicación y desde hace meses hemos unido nuestros esfuerzos para colaborar en tareas de documentación, diseño y producción de programas de vídeo contra la desinformación en tiempos de guerra.

 Además de continuar con nuestra tarea de formación del profesorado y de comunicación en general estamos trabajando en un proyecto concreto que tiene como título provisional la guerra de los medios-los medios de la guerra con el que pretendemos producir un material sin fines de lucro que pueda tener la máxima difusión. En estos momentos estamos en una fase avanzada de guión y pretendemos que éste sirva para fomentar una conciencia ciudadana que permita promover una cultura de paz y frenar el ímpetu bélico de quienes no ven otras salidas posibles a la relación entre las naciones que la guerra.

 Queremos que este correo sirva para apoyar vuestra iniciativa, para ofrecer nuestra colaboración y apoyo en aquellas acciones en las que veáis que podemos colaborar. Os adjuntamos también un pequeño documento que podréis utilizar en aquellos actos en los que se lean testimonios en contra de la guerra, a favor del fomento de un pensamiento crítico y en defensa de la paz, la justicia y la equidad entre las naciones.

 Un saludo cordial

 

Pedro Soler Rojas
Coordinador de AIDEKA
Agustín García Matilla
Presidente de AIRE Comunicación

RAZONES PARA LA PAZ

      Agustín García Matilla

                                   Aire Comunicación

                                   Asociación de Educomunicadores

En un momento tan sumamente crítico para la humanidad es hora de desmantelar los grandes engranajes de desinformación que preparan la guerra y se saben impunes al firmar y ejecutar la sentencia de muerte de cientos de miles de seres humanos. Es hora de decir basta ya a nuevos genocidios o a asesinatos,   no importa que sean causados por estados poderosos, en alianza o solos, no importa que sean provocados por países que justifican sus acciones terroristas escudándose en el terrorismo de las grandes naciones imperiales o de los simples estados. No hay dictador bueno ni para su país ni para el mundo, no hay terrorista útil, ni visionario demócrata que recurriendo a la parte de la Historia que le conviene sacar a colación en cada momento, intente  convencer al mundo de una visión maniquea, excluyente y perversa que hace siempre buenos a los de un lado y malos a los siempre excluidos, a los siempre delincuentes, a los siempre torturados por la marginación, el hambre, la pobreza, el color de la piel, la enfermedad o, simplemente, que es capaz de hacer malos, siempre, a los que no comparten sus idearios, a “los desconocidos”, a “los otros”.

 

En estos días cruciales del mes de febrero del año 2003 de occidente, cuando las Naciones Unidas estudian la posibilidad de apoyar una guerra contra Irak - y la Administración Bush parece tenerlo decidido-; la vara de medir el grado de civilización de un pueblo, de una sociedad, de una cultura, sólo tiene una marca exclusiva y ésta se halla en el  valor y el respeto que se le dé a la vida. Desde este punto de vista es necesario preguntarse si hay un solo país o asociación de naciones, que por sus actos o por sus omisiones haya hecho todo lo que esté en sus manos para evitar la guerra, la agresión, el dolor, el hambre y la muerte de millones de seres humanos que en continentes desheredados como Africa o en gran parte de Asia; o en subcontinentes como Sudamérica o en las grandes ciudades de todo el globo....viven en una desnutrición, no sólo de alimentos, sino auténticamente integral, GLOBAL.

 

Es hora de evitar las medias verdades y de hacer una denuncia sin ambages de todos los errores cometidos por quienes por acción u omisión, hemos dimitido de nuestras responsabilidades, hemos renunciado a nuestra libertad y a las palabras que un día representaron los grandes valores sociales, los grandes conceptos por los que merecía la pena luchar: libertad, democracia, justicia, derechos humanos, PAZ...Palabras todas ellas que  raras veces oímos en los discursos políticos, que raramente son estandartes capaces de conducir esa POLÍTICA, con mayúsculas, que debería seguir guiando los ideales de la humanidad.

 

Diversos países europeos fueron durante siglos potencias imperialistas y sus políticas “colonizadoras” en el continente africano, americano o asiático, fueron auténticamente depredadoras. Más recientemente, la nueva Europa unida cometió errores lamentables. Por ejemplo, en la guerra de Kosovo, sus intervenciones causaron directamente cientos de víctimas civiles en los eufemísticamente denominados “daños colaterales”, de los que se evitó informar a la ciudadanía.  A su vez el poder imperial de los Estados Unidos desde mediados del siglo XX ha hecho que esta nación se haya convertido en una potencia a veces gendarme, cuando la vieja Europa requirió de su ayuda para evitar que el nazismo triunfara en la segunda guerra mundial,  y muchas más veces, terrorista, cuando Estados Unidos fue capaz de derrocar a gobiernos democráticamente elegidos, en países como Chile, o  de financiar a la “contra” en países como Nicaragua o, de invadir otros muchos lugares como Granada o Panamá, o de ayudar financieramente al Régimen de Sadam Husein cuando este procedía al exterminio de la minoría Kurda, o de destruir fábricas de medicinas vitales para la población en un país de África como Sudán....

 

No olvidemos el papel jugado por otras naciones-imperio como la Unión Soviética, por una parte, co-responsable de la liberación de Europa del yugo nazi o solidaria en defensa del Gobierno legal de la República durante la Guerra Civil española pero opresora de los países del Este Europeo, brutal represora de sus disidentes y co-responsable junto con Estados Unidos de muchas de las guerras que han desangrado al continente africano. Recientemente, occidente ha sido testigo “consentidor” de la operación de salvamento en el teatro Dubrovska cuando la acción del ejército ruso causó la muerte de 50 terroristas chechenos y de 115 rehenes por la utilización de gas venenoso. Muchos gobiernos de occidente aplaudieron la operación de un dirigente que no muestra rasgos muy diferentes de otros colegas que parecen haber perdido el juicio y justifican cualquier acción en nombre de la lucha antiterrorista.

 

Desde el 11 de septiembre el terrorismo internacional ha servido de excusa para reiniciar una carrera armamentista que ha justificado a su vez a países como Corea del Norte a reiniciar su particular carrera nuclear. Como ha recordado Noam Chomsky, India nunca atacó a Inglaterra, ni el Congo a Bélgica, ni Etiopía a Italia, ni Argelia a Francia, ni siquiera Marruecos atacó a España en la época colonial. Ninguna de estas naciones atacaron el territorio nacional de los países que los “colonizaron”. Estados Unidos ha sufrido los brutales ataques de una red terrorista y la primera gran potencia del mundo ha tenido que identificar de nuevo un territorio concreto del que poder vengarse y ha debido poner caras al crimen...Ahora, después de invadir Afganistán la Administración Bush parece necesitar pruebas que justifiquen esa relación entre AlQaeda y Sadam Husein. No importa que la invasión de Afganistán no haya permitido dar ni con Bin Laden ni con el Mulá Omar. No importa que el embargo a Irak haya causado entre la población civil iraquí más de un millón de muertos y que de ellos 600.000 sean niños. ¿Nos queda alguna duda de que este genocidio va en contra de los derechos humanos más elementales? 

 

Qué podrán hacer Japón o China cuando un país vecino como Corea del Norte amenaza a su vez sus fronteras. La carrera podría ser inacabable y la espiral de violencia encontraría justificación, simplemente, argumentando sobre las mismas bases que le han servido a Estados Unidos para invadir Afganistán y que ahora utiliza para justificar una nueva invasión de Irak

 

Si hemos hablado de la civilización occidental y de algunos de los problemas actuales en el Extremo Oriente, no podemos dejar de referirnos a la situación existente en los países árabes. Muchos de estos países detentan regímenes feudales y corruptos, que no parecen preocupar tanto a Occidente y que son considerados “amigos”. Curiosamente, Irak fue uno de los pocos países, si no el único, que escapó a la política colonial de occidente entre las dos grandes guerras del siglo XX. Como bien ha explicado el profesor de la UNED Agustín Belloso, hasta este período reciente representaba una sociedad ricamente estratificada con un elevado nivel cultural, con los más altos niveles de escolarización en la zona,  desde la educación infantil hasta el postgrado e incluso se permitía recibir anualmente a 3.000 becarios procedentes de Jordania. En estos momentos, los niños invaden las calles, el analfabetismo ha aumentado, volviendo a los niveles de décadas atrás y lo que es más dramático, la esperanza de vida de su población se ha reducido en el período de los 10 últimos años, en 8 años, algo insólito en los índices de desarrollo humano.

 

¿Le interesa al mundo la democratización real de los países árabes? ¿Vemos la urgencia de acabar de una vez con la orgía de muerte dentro y fuera de los territorios ocupados y de asegurar la existencia de una nación Palestina donde sus ciudadanos puedan vivir en paz? ¿Interesa la construcción de un mundo en el que el diálogo entre civilizaciones y el reconocimiento mutuo sea la norma? ¿Cómo no asumir en plano de igualdad el valor imprescindible de nuestras culturas milenarias para el desarrollo y el progreso del mundo?.

 

El territorio español fue hace más de 500 años campo de paz y de convivencia para el encuentro respetuoso de tres culturas: árabe, judía y cristiana. La ambición y la ceguera de sus gobernantes dieron al traste con una de sus mayores riquezas: el capital humano. La  creatividad, la capacidad de trabajo y de invención de esas poblaciones: judía, árabe y cristiana, sirvieron para construir un lenguaje común, basado en el respeto y la tolerancia. No es tiempo para la guerra, es tiempo para la recuperación activa de la memoria y para la acción pacificadora.   Recuperar el valor de los pueblos, la inteligencia, la sensibilidad y el trabajo. Marginar a los líderes corruptos, a los gobiernos insensibles y miopes, a las organizaciones ineficaces o inoperantes. Erradicar la desmemoria y evitar la desinformación, acabar con el prefijo anti: antiarabismo, antisemitismo, antiamericanismo, anticomunismo...Fomentar la dialéctica de la apertura al otro, del diálogo con el otro y por encima de todo oponerse a la guerra y a quienes desprecian el valor de la vida, de todas y cada una de las vidas humanas.

 

No hay gobierno, por muy democráticamente que haya sido elegido que pueda dar su apoyo a una guerra si la ciudadanía no le autoriza a ello. Pero tampoco hay ciudadanía que pueda permitirse renunciar a salir a la calle cuando está en juego la supervivencia de los modestos logros alcanzados a lo largo de generaciones. Es tiempo para gritar que hemos aprendido de los errores, que queremos romper con la pasividad y la indolencia, de decir que nos duele el mundo y que no queremos ser cómplices de más dolor. NO HAY JUSTIFICACIÓN POSIBLE A NINGÚN TERRORISMO EN LA FAZ DE LA TIERRA. Es tiempo de armisticio, de exigir una tregua definitiva que nos permita a todos vivir en este mundo, suficientemente alimentados, sanitariamente atendidos, medioambientalmente protegidos y permanentemente educados. Que nos permita  ejercer un pensamiento crítico generador de un mundo en paz, en tolerancia y que nos haga capaces de recoger los inmensos logros alcanzados en todos estos siglos A FAVOR DE UNA HUMANIDAD CAPAZ DE VIVIR EN PAZ.

 

En este objetivo los profesionales de la cultura, de la educación y de los medios de comunicación deberíamos estar en vanguardia del pensamiento y de la acción.

 

AIRE COMUNICACIÓN. ASOCIACIÓN DE EDUCOMUNICADORES

Y  50 ADHESIONES MÁS

 

OTRA RAZÓN TAMBIÉN FUNDAMENTAL PARA DECIR NO A LA GUERRA EN IRAK:

 

SEGÚN LAS PRINCIPALES ASOCIACIONES HUMANITARIAS INTERNACIONALES, SATISFACER LAS NECESIDADES SANITARIAS Y DE ALIMENTACIÓN BÁSICAS EN EL MUNDO, NO COSTARÍA MÁS DE 12.500 MILLONES DE EUROS. UNAS OCHO VECES MENOS DE LOS 100.000 MILLONES DE DÓLARES QUE EL JEFE DEL GRUPO DE INSPECTORES DE LAS NACIONES UNIDAS EN IRAK, HANS BLIX, HA CALCULADO QUE PODRÍA COSTAR LA GUERRA EN IRAK.

 

 
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