STEs Castilla y León Opinión

El día después: 30-S

30/09/2010

Tribuna.-Javier Díez Gutiérrez

 

http://www.diariodeleon.es/noticias/noticia.asp?pkid=556294

La lucha de los mineros y la huelga del 29 de septiembre deben ser el inicio de un proceso de lucha para conseguir la reversión de tales políticas, para rescatar la democracia del secuestro de los mercados

La huelga del 29 de septiembre es el comienzo de movilizaciones laborales y sociales para reconquistar los derechos de los trabajadores y trabajadoras. Todas las grandes conquistas sociales, sin excepción, que hoy día caracterizan a las sociedades que consideramos más avanzadas y democráticas (la jornada máxima, el salario mínimo, el derecho a la seguridad social, el derecho al voto de las mujeres y su acceso sin discriminaciones a los mercados de trabajo, la abolición de la esclavitud y la prohibición del trabajo infantil, las normas de seguridad en el trabajo...) sólo se pudieron conseguir después de movilizaciones, de luchas muy duras y de huelgas dolorosas. Fueron los trabajadores organizados en sindicatos quienes, tras numerosas huelgas, encierros, manifestaciones, incluso huelgas de hambre, lograron obtener cada una de las conquistas sociales que han supuesto las 37 horas semanales, unos salarios dignos, la cobertura en caso de desempleo, la negociación de convenios colectivos, servicios sociales públicos, etc. Todo esto se está desmantelando, con una impunidad increíble, a manos de los que se proclamaban como defensores de la clase trabajadora. Y encima, utilizando el «sermón» de que «es por nuestro propio bien», que es necesario sufrir ahora, para que se nos recompense en el futuro «paraíso».

Los trabajadores de otros países europeos también están utilizando la Huelga General y las movilizaciones sociales continuadas para luchar contra las medidas neoliberales de los Gobiernos respectivos: en Grecia, se han realizado ya 6 huelgas generales; el 7 de septiembre tuvo lugar una huelga general en Francia contra la reforma del sistema de pensiones, que pretende pasar la edad de jubilación de 60 a 62 años. El 29 de septiembre se han realizado jornadas de movilizaciones y huelgas en toda Europa.

La lucha de los mineros y la huelga del 29 de septiembre deben ser el inicio de un proceso de lucha para conseguir la reversión de tales políticas, para rescatar la democracia del secuestro de los mercados. Tras el 29-S no podemos desistir ahora en nuestras justas reivindicaciones. Porque si cedemos en esto, se abre la puerta para continuar con más ajustes y recortes en las pensiones, sanidad, educación, servicios sociales, etc.

El socioliberalismo del PSOE ha traicionado su programa electoral, por el que llegó al gobierno, entregándose al nuevo fundamentalismo neoliberal basado en la desregulación de los mercados laborales, la reducción de la protección social, la reducción de los impuestos (determinante del crecimiento de la deuda pública en todos estos países), el aumento de su regresividad, las privatizaciones de los servicios del Estado del bienestar, y la reducción de los beneficios laborales y sociales. Con el fanatismo fundamentalista propio de un converso a la nueva fe neoliberal, Zapatero y su gobierno está llevando a cabo el mayor recorte social de la historia de España, desmantelando el poco Estado de «medioestar» que nos quedaba, pretendiendo que la crisis la paguemos quienes no la hemos generado.

Sus políticas han continuado la obra del PP, aumentando los beneficios de los de siempre, es decir, reduciendo el tipo del Impuesto sobre Sociedades, eliminando el Impuesto sobre el Patrimonio, etc. Sólo reponiendo este impuesto sobre el patrimonio supondría lo mismo que el recorte de pensiones. Hasta la Comisión Europea ha censurado en un informe las reformas fiscales regresivas acometidas en España desde 1997 y origen en buena medida del elevado déficit que mantenemos en la actualidad. Esas políticas reales han llevado a que mientras millones de personas han perdido sus empleos y cientos de miles sus viviendas, los bancos han ganado 32.000 millones de euros entre 2008 y 2009. Ante tal injusticia, la respuesta de Zapatero insiste en su nueva fe: imponer más recortes a la clase trabajadora.

Frente a esta barbarie neoliberal con rostro socioliberal (pues el PSOE ha abandonado incluso la tradición socialdemócrata), para salir de la crisis hay que incidir en las causas reales que la han provocado. Causas que ponen en cuestión el modelo social en su conjunto. «Estamos ante una crisis global provocada por el capitalismo, que no tiene salida dentro de este sistema» (FSM de Belén, Brasil, 2009).

Por eso debemos seguir luchando y movilizándonos para conseguir salir de este sistema. Lo tendremos que hacer paso a paso: luchar para conseguir una drástica reducción de la jornada laboral y reparto del trabajo remunerado, frente al desempleo y los despidos masivos. En vez de recorte de gastos sociales y laborales (que afecta a los más pobres y precarios), centrar la respuesta en el capítulo de ingresos: un sistema fiscal progresivo que grave enérgicamente las ganancias del capital, las rentas y patrimonios más altos (las sicav, donde refugian sus fortunas los ricos, tributan al 1%), y los productos de lujo; que termine con el fraude fiscal (70 mil millones de euros al año) y los paraísos fiscales. Es necesario luchar por una banca pública bajo control social que sea parte de los servicios públicos esenciales como la educación, la sanidad, la vivienda o las diversas formas de protección social. Hay que poner freno a los procesos de privatización de las cajas de ahorro y promover una gestión y control participativo de los recursos públicos. Es necesario exigir una economía social y cooperativa, orientada a satisfacer las necesidades de la población, no a la búsqueda del beneficio. Una organización del trabajo doméstico y de los cuidados que implique igualmente a hombres y mujeres, y donde la atención a la dependencia cuente con servicios públicos eficientes. Una producción y consumo responsables, compatibles con el cuidado del medio ambiente, la biodiversidad y el respeto a los límites de un planeta sobreexplotado. Una renta básica universal no condicionada -“nada que ver con el simulacro de la Junta de Castilla y León- que elimine el hambre y la pobreza y garantice unos mínimos de vida digna a toda la ciudadanía. Una democracia más real a todos los niveles, rompiendo el gobierno de los mercados, mediante la participación ciudadana y el control democrático de la economía y las empresas.

Hoy es el primer día de la continuación de nuestra lucha, porque detrás de estas reformas vendrán otras (ya se anuncia la del sistema de pensiones y el copago sanitario), porque nos están desmontando el poco Estado Social que nos quedaba, y porque, en definitiva, nos jugamos el futuro de la sociedad que queremos.

Enrique Javier Díez Gutiérrez
Profesor de didáctica General y Teoría de la Educación
Universidad de León

STEs Castilla y León Opinión