STEs Castilla y León Opinión

Ambos sexos en la escuela

24 de octubre de 2008

Eulàlia Solé

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Hay algunas escuelas en las cuales niños y niñas reciben la enseñanza por separado. El hecho de que existan y de que haya familias que eligen este tipo de educación para sus hijos o hijas indica que hay personas que lo consideran beneficioso. Talmente como en siglos pasados, cuando las mujeres no contaban para nada fuera del ámbito doméstico, cuando su valor se basaba en la belleza mientras eran jóvenes y más tarde en su labor maternal, si tenían la suerte de poder cumplir con su deber de reproducción.

La enseñanza mixta ha permitido que, desde muy pequeños, niños y niñas entiendan que son iguales en el estudio como luego habrán de serlo en el trabajo

Hasta hace pocos años, todavía predominaban las escuelas por separado. Las niñas aprendían ciencias y letras más o menos como los niños, pero los valores que se les inculcaba eran los considerados como adecuados para su sexo y para su papel en la vida adulta.

Los niños recibían una educación varonil que no sólo les preparaba para ganarse la vida sino para ir a la caza de las mujeres. El ensayo se hacía desde edades tempranas, yendo en busca de las chicas a la salida de los colegios. Entre mohínes de ellas y chulerías de ellos, en las conversaciones ni por asomo entraban las lecciones y el aprendizaje del día.

La enseñanza mixta ha permitido que, desde muy pequeños, niños y niñas entiendan que son iguales en el estudio como luego habrán de serlo en el trabajo. Que el cerebro de unos y otros es capaz por igual, y que por lo tanto han de tener los mismos derechos en la casa, la escuela o la empresa. Compartir los trabajos de curso en grupos mixtos fomenta el respeto y la consideración hacia los otros, en concreto hacia las otras, algo que hasta hace poco no era lo más corriente. Cuando luego comprueben que el sistema social aún no permite que el desarrollo personal sea el mismo para hombres y mujeres, ellas estarán más preparadas para exigirlo, y ellos más preparados para comprenderlo.

Aducen los defensores de la educación por separado que en las clases mixtas los varones reciben atención preferente por parte del profesorado. Si esto fuera así, el remedio no estribaría en poner las chicas aparte sino en pedir igual interés hacia unos y otras. A estas alturas ellas ya han tomado suficiente conciencia de su valía para no admitir discriminación alguna en la enseñanza. A menos que sean los propios padres quienes se la impongan, mientras por la edad no puedan rebelarse.

Eulàlia Solé, socióloga y escritora

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