STEs Castilla y León Opinión

Tiempo de filosofía


Jueves, 22 de mayo de 2008

Opinión: Arturo Polanco Pérez

http://www.nortecastilla.es/20080522/opinion/tiempo-filosofia-20080522.html
 

U

Una nueva ley educativa y unos nuevos retos para hacerla realidad están llamando a nuestra puerta. Cada vez que se generaliza un sistema educativo surgen las debilidades, las amenazas y los riesgos injustificables. Parece necesario establecer una gran Pacto por la Educación a nivel estatal que garantice, de verdad,

"Corren malos tiempos para la reflexión, para la razón y para la Filosofía"

el acceso a la educación en condiciones de igualdad para todos nuestros jóvenes. A veces, pienso que los políticos deberían estar más instruidos en el espíritu de la Ilustración, aquel espíritu que intentaba ahondar en la dignidad de las personas para poder definitivamente conquistar nuestra humanidad.

Mientras esto llega y aún creyendo en las utopías, se abre el espacio de las topías, esos lugares reales, normales y cotidianos que nos hablan del día a día, de la experiencia rutinaria en la que profesores y alumnos nos movemos con cierta destreza. Lo malo es que hay personas empeñadas en dejarnos un sitio en las heterotopías, en aquellos espacios de otredad y de desconocimiento que las nuevas referencias educativas nos van imponiendo. Estos espacios heterotópicos en los que nos sentimos apartados, sin ningún estímulo son en los que no tiene cabida mi reflexión. Me gustaría que tuviera presencia en un mundo real, en una experiencia firme, en un lugar normal y normalizado en el que poder tener todos el mismo lenguaje. Probablemente, habrá quien piense que esto que estás leyendo no es más que un galimatías con pretensiones epistemológicas salido de las ideas de un profesor de Filosofía que quiere reivindicar un espacio -por otro lado legítimo- de asunción de una defensa digna. Otros pensarán que es una buena excusa para que la Filosofía vuelva a estar de actualidad y los más aventajados reconocerán en estas palabras una defensa de un espacio propio en el que poder establecer las bases de la coherencia programática con nuestros jóvenes.

De nuevo comienza la actividad mercantilista en el reparto de las horas a las distintas especialidades que habrán de componer los contenidos curriculares del Bachillerato. Y aquí estamos, otra vez, envueltos en una guerra de números, de horas que necesariamente tienen que cuadrar y en el nacimiento de nuevas asignaturas que buscan tener su acomodo en este reparto horario.

Y claro está, alguna de estas materias debe ser la damnificada. Si los políticos no lo remedian, una de ellas será la Filosofía en el nuevo bachillerato.

Los más atrevidos dirán que ya era hora que el sistema se sacudiera de una materia tan tradicional en aras de la defensa de un pragmatismo tan inútil como falso. Otros estarán de acuerdo en quitar carga horaria a una materia que mira más al pasado que al presente.

Nada más lejos de la realidad. Es tiempo de reivindicar un lugar digno para la Filosofía. Tendría cientos de razones para derivar mi discurso con una perorata platónico-agustiniana sobre las funciones de la Filosofía. No voy a caer en ese error -por no ser mi estilo- para aportar alguna sugerencia que pueda clarificar las cosas antes de que los fenómenos -y no precisamente los kantianos- nos dejen con la boca abierta y sin capacidad de reacción.

Es tiempo de reivindicar al ser humano en nuestros planes de estudios. Es tiempo de argumentar a favor de un saber que tiene como sujeto de reflexión lo que somos y lo que pensamos. Es tiempo de apostar decididamente por aquello que nos hace significativamente humanos. Reivindico la humanidad, no al estilo de Nietzsche sino al estilo de un profesor que quiere mirar al futuro en clave de ser humano. Aquí está nuestra verdadera potencialidad y nuestro verdadero conocimiento.

Corren malos tiempos para la reflexión, para la razón y para la Filosofía. Nos quieren humillar con dos horas semanales, con dos espacios descafeinados en un bachillerato que de por sí está bastante devaluado en su duración y en sus contenidos. Dos horas semanales que vuelven a hacer aparecer en el horizonte esos nubarrones negros de la ignorancia, la superficialidad y la apatía social.

No pensarán llegados a este punto que esto consiste en un mero ejercicio de corporativismo o de supervivencia de algunos departamentos de Filosofía en los IES. Quiero ir más allá. Quiero que la sociedad se conciencie de la importancia de nuestra disciplina en la formación de los jóvenes, quiero llamar la atención de los padres para que se den cuenta de lo que puede pasar si arrinconamos la Filosofía al cajón del 'todo vale', quiero entrar en la responsabilidad de los políticos de nuestra comunidad para que piensen lo que nos estamos jugando.

Tiempo para pensar y pensamiento para progresar. No podemos olvidar que el progreso moral también está en la base del avance de las sociedades y que aquél es el arranque de la perfectibilidad del hombre. ¿Por qué queremos negar que la Filosofía ayude a nuestros hijos a descubrir ese camino? ¿Por qué no medimos las consecuencias de una decisión potencialmente errónea?

El ser humano es el único capaz de anticipar esas consecuencias previo diseño de una actividad racional. Pido que todos la utilicemos a tiempo, ahora que podemos hacerlo. Luego, no cabe la marcha atrás. La asignatura de Filosofía con mayúsculas tiene ese sentir. No crean que me dejo llevar por un discurso complaciente, autotélico y finalista. Todo lo contrario. Debe ser una premisa de partida, un inicio categórico. Nuestros hijos y las generaciones sucesivas se lo agradecerán.

 

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