STEs Castilla y León Opinión

Educación y porvenir

29 de noviembre de 2007

TRIBUNA .-

XOSÉ CARLOS CANEIRO

S

SON el fundamento del futuro y apenas les damos importancia. Cuando se quejan les dicen que tienen tres meses de vacaciones. Han perdido prestigio social -nueve de cada diez no se sienten valorados- y su profesión, que es la más útil, es de las peor consideradas. Estos días se habla de ellos porque tres de cada cuatro creen, con toda la razón, que la educación ha empeorado.

La culpa la tuvo la LOGSE y su promoción automática, su falta de financiación, su utopismo. La tuvo el incremento de asignaturas y currículos. La «deshumanización» de la educación, o sea, que se ha quedado sin humanidades. La culpa es del auge de lo superfluo y el declive de lo esencial. Digo que a los niños hay que enseñarles a amar el conocimiento, los libros, la sabiduría. Inculcarles que la cultura es un placer. Cambiar la cultura de la facilidad por la cultura de la felicidad: que tiene mucho de esfuerzo y superación.


La culpa ha sido pensar que los chavales son nuestros colegas, y no nuestros alumnos o hijos: a los que tenemos que transmitirles saber y educación. La culpa, la peor de las culpas, la han tenido los políticos: porque han sido incapaces de consensuar y llegar a acuerdos definitivos e irrenunciables en materia educativa. Pero aún estamos a tiempo de revertir el proceso. Y digo por qué: tenemos excelentes profesionales. Se llevan el trabajo para casa. Dedican su vida a su vocación.

Y tenemos ahora una magnífica ley a la que debemos exigir lo que exigimos a las demás leyes: que se cumpla. Creo en la LOE porque la LOE cree en los valores que yo defiendo. Pero no puede ser una ley de escaparate. Hay que cumplirla, reitero. Y no mirar atrás. Por lo menos no mirar hacia atrás con ira: porque el pasado ha sido un fiasco terrible, por sus partidismos e «ideologismos», y nadie nos ha pedido perdón. Los maestros son el fundamento del futuro, reitero. Hay que mimarlos y admirarlos. Y cuando tres de cada cuatro dicen que la cosa ha empeorado, debemos hacerles caso y echar una mano para que la cosa mejore. Nos jugamos... el porvenir.

XOSÉ CARLOS CANEIRO

 

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