STEs Castilla y León Opinión

Las cuatro de la tarde


24 de junio 2006

Opinión

hay muchas ilusiones y proyectos en juego, además de trabajo y sacrificio ...  lo sensato, lo justo, lo adecuado es empezar la oposición a primera hora de la mañana

 

F

in de curso. Verano. Las cuatro de la tarde. Treinta y tantos grados a la sombra. En la sobremesa o la siestecilla, como quien dice. La cabeza pesa demasiado, la mente se nubla y los párpados se cierran. Minutos sublimes, reparadores, en el cómodo sofá del salón. ¡Coooorteennn! Arriba, amigo, que la película ya terminó.

Nada de eso. Quienes tenían alguna esperanza, muy precavidos, ya restauraron sus estómagos con una “temprana y frugal colación”, añadiendo ciertas dosis de nerviosismo y tensión para evitar la modorra. Y de los que vienen de fuera, no digamos.

¡Cuánta mala leche inútil! ¿Por qué lo hacéis tan mal? ¿Por gusto? ¿Para que sepamos que tenéis poder? ¡Vaya! Así que os pone eso de mandar, ¿eh?. Sí, debe de ser una experiencia flipante, orgásmica, delirante. Una pasada... Sobre todo, cuanto más irracionales, estúpidas y dañinas sean las normas.

Que lo diga, por favor, que levante el dedo y declare sin miedo: “Sí he sido yo, ¿qué pasa?”. ¡Ah!, que no ha sido cosa de uno o de una, sino de un grupo bien compinchado. Bueno, pues, entonces, que lo digan también, que no se escondan, sino que manifiesten públicamente: “Así es, hemos sido nosotros, ¿qué pasa? ¿No os gusta que las pruebas de oposición comiencen a las cuatro de la tarde, con estos calores? Pues os jodéis, que la hora la ponemos nosotros, ¿entendido?. O sea, “ajo y agua”, que donde hay patrón no manda marinero.

Desde luego, todo bien pensado por ocultas mentes maquiavélicas para poner dificultades, para impedir que miles de opositores y opositoras realizaran las pruebas en las mejores condiciones posibles. ¡Que sufran! Eso, eso, que sufran...

Uno no se resigna. Supone, imagina, sueña... que lo sensato, lo justo, lo adecuado es empezar la oposición a primera hora de la mañana, con la fresca, cuando la mente, el cuerpo y los sentidos están con las tres des: descansados, despiertos y despejados. Cuando pueden servir mejor que nunca para demostrar lo que se sabe, lo que se ha trabajado, lo que se quiere, lo que se es. Para que la suerte y la justicia se alíen con quienes las merecen. Porque hay muchas ilusiones y proyectos en juego, además de trabajo y sacrificio. Esto no es un divertido concurso televisivo.

Pero no. Todo es ilógico. El azar y la discrecionalidad se imponen absurdamente. Esperemos que a los tribunales –sufridos compañeros y compañeras- el calor no les ablande los sesos, sino que los ilumine para que sean lo más clarividentes y justos posible, porque el delito ya ha sido cometido por alguien que está a la sombra y calladito.

Buena suerte a tod@s, especialmente para quienes más la merezcan o necesiten.

Alfonso Díez Prieto
23 de junio de 2006

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