STEs Castilla y León Opinión

Escuela Hoy Nº 70 - Editorial -

 

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a nueva Ley de Educación, en trámite parlamentario hasta la primavera, ha generando en los últimos meses una fuerte controversia. Los sectores pudientes de este país, representados por a Iglesia Católica, Partido Popular y asociaciones afines, han decidido que con los privilegios de su prole nadie debe meterse y, utilizando todo su poder mediático y su potente entramado social e ideológico, han monopolizado el debate social sobre la mueva ley.

 

Este debate, en lugar de centrarse sobre los problemas reales de nuestro sistema educativo (fracaso escolar, convivencia en las aulas...) y buscar soluciones a la actual segregación social que se produce entre los centros educativos, se ha orientado hacia as exigencias de los centros concertados para mantener sus privilegios y aumentar la financiación de sus escuelas.

 

Sus gritos de "libertad" (la enorme desfachatez entre quienes siempre han tenido poco hábito de luchar por la libertad, y de respetar la ajena) están clamando en realidad por el mantenimiento de una escuela dual, clasista, que mantenga a sus hijos alejados de “malas influencias”, y que lo haga con el dinero de todos.

 

Estas gentes de "orden" son insaciables, lo quieren todo, y, con sus presiones en a calle, y las más eficaces en pasillos y despachos (CIU y PNV), lo están consiguiendo: más dinero público a través de los conciertos educativos incluso para etapas no obligatorias, desaparición de los controles de admisión de alumnos, legitimación del adoctrinamiento religioso... La jerarquía católica sigue ostentando en las “hostias” un poderoso mecanismo para mantener su control sobre la sociedad española.

 

En este punto al gobierno del PSOE le ha faltado valor para enfrentarse con el potente entramado que está detrás de la enseñanza privada en España. Para no molestar a los poderosos y privilegiados de siempre, el gobierno, que en su programa electoral enarbolaba a bandera de una escuela pública de calidad para todos y todas, ha terminado sellando con sus pactos una Ley que conlleva el fortalecimiento de la enseñanza privada concertada en detrimento de escuela pública.

 

Se refuerza a dualización del sistema educativo que se ha producido en los últimos años, de manera que los problemas sobrevenidos por la incorporación masiva al sistema del alumnado con mayores dificultades escolares se cargan sólo sobre los centros públicos, mientras los centros privados financiados con el dinero público acogen casi en exclusiva al alumnado de las capas satisfechas de la sociedad. Con fondos de todos y todas se financia la exclusión social y no se educa para la convivencia plural.


Esta agresión a a escuela pública sigue su camino ahora en el Senado. Los trabajadores y las trabajadoras de la enseñanza, junto a padres, madres y alumnado de la escuela pública, debemos manifestar nuestra radical oposición a esta genuflexión ante los grupos privilegiados de esta sociedad. Ahí estamos. Lo que está en juego no es solamente la educación, sino un modelo de convivencia social, un modelo de sociedad.
 

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