STEs Castilla y León Opinión

Zapatero, convócame

Información, 15-11-2005

Emilio Soler

P

 or favor, hazlo.

 Convócame a una manifestación en defensa de una educación pública, laica, gratuita, sin privilegios ni prebendas y prometo que allí estaré. También, te lo aseguro, iré por mis propios medios, sin que el dinero público, el de todos, sufrague mi desplazamiento y avituallamiento por un día de gozo y divertimento donde poder poner a caldo a nuestros odiados gobernantes.

Convócame, ya va siendo hora, para unir mi voz a la de millones de ciudadanos y ciudadanas que empezamos a estar más que hartos de la intolerancia religiosa y política, siempre movida por espurios intereses económicos, de la derecha más retrógrada que existe en Europa.

Convócame para que puedas manejar cifras contradictorias de manifestantes que desean que, de una vez por todas, se acaben los privilegios de los que están tratando de borrar de la faz de la tierra la educación como servicio de todos para reconvertirla en negocio de unos pocos privilegiados y negociantes.

Convócame para que grite con todas mis fuerzas que no deseo que con mis impuestos (yo los pago, ¿y ellos?) se prime un tipo de enseñanza que desoye la obligatoriedad de establecer controles en la admisión de alumnos cuando existan más demanda que plazas.

Convócame y te podré explicar, sin frases ofensivas para los «piadosos» miembros de la caverna eclesial española, como ellos sí hacen desde su órgano oficial radiofónico, que de los impuestos que abonamos la mayoría salen más de cuatro mil millones para que algunos redondeen un fastuoso negocio.

Convócame para decir todo lo claro y alto que pueda que el fracaso escolar que estamos viviendo, especialmente en la última década coincidente con el control absoluto del Partido Popular en ayuntamientos, diputaciones, gobiernos autonómicos y estatal, tal vez pueda venir motivado por la planificada demolición de la escuela pública que han venido ejerciendo sistemáticamente con el apoyo más que interesado de la jerarquía católica, más interesada en ganar la pela ajena que el alma propia.

Convócame, por favor, para pedirte que no cedas en hacer de la religión católica una asignatura que cuente en el currículum de los alumnos ya que eso es lo que pretenden quienes desean seguir mangoneando en el expediente escolar y colocar, cada vez más, a un cuerpo paralelo de docentes que no respetan la Constitución y siguen las directrices de quienes los eligen a dedo, los obispos.

Convócame y podré clamar que la educación que pagamos todos no puede seguir permitiendo ni un minuto más que existan colegios para «gente bien» y otros para la «canalla»: el que quiera enseñanza religiosa, con uniforme y con actividades extraescolares de niño rico, que se las pague con su dinero y no con el mío.

Convócame y te expresaré mi malestar, por si acaso aún no lo habías notado, por el sistema de evaluación seguido por los propietarios de esa escuela concertada para que sus alumnos obtengan notas brillantes que contrasten con las calificaciones de los que optan por la enseñanza pública. Convócame para unirme a la protesta de profesores de la enseñanza concertada que han sido obligados a marchar a la manifestación recibiendo presiones inadmisibles en un Estado de derecho.

Convócame y uniré mi voz a los que, como yo, creen que la Iglesia nacional-católica franquista ha resurgido con todo su vigor al mismo tiempo que el Partido Popular se desliza por los territorios de la ultraderecha lepeniana rechazando la integración de los emigrantes en nuestro sistema educativo.

Convócame y, si no te lo terminas de creer, te podré explicar con pelos y señales lo que la derecha ha venido haciendo en el País Valenciano en cuanto a equipamientos docentes (barracones los llamo yo), por no hablar de sanidad o de transportes.

Convócame y podré, de paso, y ya que estamos, clamar contra el negocio del ladrillo que nos asola, nunca mejor dicho, y en el que, desgraciadamente, algún ejemplo tenemos por estas tierras alicantinas de «colaboración desinteresada» entre gobierno y oposición.

Convócame para que, al menos, sepas que tras de las reivindicaciones de algunos llamados agricultores se encuentran los especuladores de siempre que necesitan agua que pagaremos todos para seguir enriqueciéndose a marchas forzadas y destrozar, de paso, el poco paisaje que nos queda. Zapatero, convócame hombre, para expresarte mi deseo y esperanza de que no cedas ante la intolerancia y la demagogia de los que creían que España les pertenecía y que están dispuestos, como siempre lo han estado a lo largo de la historia de este nuestro malhadado país, a todo para recuperar sus privilegios, religiosos y políticos.

En fin, Zapatero, convócame y marcharé junto a ti porque, todavía, sigues teniendo mi voto aunque algunos pensemos que deberías denunciar el famoso Concordato firmado a la muerte del dictador y que, como ves, no contenta a los privilegiados que lo utilizan para cobrar miles de millones de las arcas del Estado e invertirlas, tranquilamente, en Gescartera y chollos similares.

Ya sabes, espero tu convocatoria. Zapatero, no me falles.
 

http://www.diarioinformacion.com/secciones/noticia.jsp?pIdNoticia=448815&pIndiceNoticia=7&pIdSeccion=8&pNumEjemplar=1500

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