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Educación

26-07-2005

CRÓNICA PERSONAL

Pilar Cernuda

«Es este un asunto demasiado serio para dejarlo en manos de quienes solo piensan en clave política»

Era previsible, la ministra San Segundo no ha conseguido convencer al PP de las bondades de su ley de educación, pero el problema para ella es que tampoco ha convencido a ninguna de las grandes asociaciones de enseñantes y de padres de alumnos, y no vale decir que se trata de asociaciones tintadas de religiosidad, porque no es cierto; las vinculadas a la iglesia católica lo hacen abiertamente, y en el rechazo al proyecto aprobado el pasado viernes hay profesores, expertos y padres que no tienen ningún tipo de relación con la conferencia episcopal ni con nada que se le parezca.

La gratuidad de la enseñanza infantil ha levantado ampollas. Es evidente, a nada que se eche un vistazo al proyecto , que la ministra barre para casa, para la educación pública, donde se garantiza la gratuidad de la enseñanza desde los 3 a los 6 años, mientras que los centros concertados van a estar al albur de las decisiones de los gobiernos autonómicos, con todo lo que eso significa.

No se puede hacer política con la educación, y el proyecto de San Segundo está politizado de arriba abajo. Además en su afán por marcar diferencias con lo que proponían el PP y Pilar del Castillo, ha echado por tierra algunas iniciativas que significaban una mejora sustancial del plan de estudios con respecto a la Logse. Por ejemplo, que se vuelva a poner en manos de un consejo escolar la decisión de que un alumno suspendido pase de curso, es evidente que no incentiva el estudio, sino la capacidad de los alumnos o de sus padres para hacerse con la -buena- voluntad del claustro de profesores. La infravaloración, otra vez, de las asignaturas de Humanidades, tampoco favorece la formación del alumno, por no hablar de la forma en que se ha planteado la selección de los ciclos a partir de los últimos cursos del bachillerato. O la dejación de las iniciativas del gobierno central a favor de los gobiernos autonómicos, lo que dificulta de forma extraordinaria la enseñanza de los niños y jóvenes obligados a cambiar de residencia.

La educación es una cosa demasiado seria como para dejarla en manos de quienes solo piensan en clave política. Y eso es lo que ha hecho la ministra San Segundo.

Pilar Cernuda.- Periodista

 

 
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