STEs Castilla y LeónOpinión
 

1º DE MAYO: “OTRO SINDICALISMO”

 

28-04-2005

 

En un país como el nuestro, de escasa cultura participativa, los sindicatos provocan recelos y desconfianzas. Se suelen ver como alternativas fáciles para mediocres que no tienen otra forma mejor de ganarse la vida o de medrar socialmente. Nada más injusto, sin embargo, si nos remontamos a sus orígenes y a la propia etimología de la palabra. El diccionario define sindicato como “junta de síndicos”, siendo éstos “personas elegidas por una comunidad o corporación para cuidar de sus intereses”. En una segunda acepción, sindicato significa “asociación formada para la defensa de intereses económicos o políticos comunes a todos los asociados”.

La historia del sindicalismo, especialmente, la del movimiento obrero, está llena de sangre, sudor y lágrimas. A menudo, se olvida que las mejoras sociales y laborales que hoy disfrutamos son arduas conquistas que han costado siglos o largos años de luchas y conflictos, dejando por el camino muchas vidas y sacrificios, tanto personales como colectivos. Falta una pedagogía de los derechos, que destierre la cómoda idea de que éstos son como un don natural que todos adquirimos por el simple hecho de nacer. Nada más lejos de la realidad. Basta una mirada a nuestro mundo para comprender que sólo una pequeña parte de la humanidad goza de una vida digna y respetable. Disfrute que no es eterno, dicho sea de paso, ya que muchos pueblos y países lo han perdido en involutivos procesos sociopolíticos de trágicas consecuencias. Deberíamos tomar nota, por si vienen mal dadas.

Así que, estaría muy bien inculcar a nuestros alumnos y alumnas, desde un profesorado consciente y convencido, el respeto por la función sindical que, junto a la política, la educación y el trabajo, es un instrumento fundamental para luchar contra la injusticia y la desigualdad social, ya que es el ámbito idóneo donde se puede practicar lo mejor del ser humano, la generosidad y la solidaridad, frente al egoísmo individualista de la cultura burguesa, hoy llamada neoliberal.

El ejercicio del derecho al voto, a la negociación y a la huelga sigue siendo esencial para promover las mejoras sociales y laborales de una manera pacífica. Por eso son tan necesarios los sindicatos y los sindicalistas. Alguien tiene que hacer ese comprometido trabajo de representación y de significación social (“no te signifiques”, nos decían nuestros padres, temerosos de represalias que ellos padecieron o vivieron de cerca).

De cara al próximo 1º de mayo, nuestra opción es la de un sindicalismo independiente, de clase, unitario, democrático y asambleario, cuyo fin último es la consecución de una sociedad más justa, equitativa y libre, junto a otros objetivos más inmediatos, como son la mejora de las condiciones laborales de las trabajadoras y trabajadores de la enseñanza, y la defensa de una escuela pública de calidad para todos y todas.

Alfonso Díez Prieto

 

 
   STEs Castilla y LeónOpinión