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Editoriales Anteproyecto LOE

EDITORIALES
31-03-2005

Opinión

Reforma educativa

El Gobierno presentó ayer las líneas de la futura Ley Orgánica de la Educación (LOE), que regulará la enseñanza no universitaria y reemplazará las dos anteriores, que datan de los Gobiernos de González y Aznar. El anteproyecto mantiene el esquema básico de organización de las enseñanzas infantil, primaria y secundaria, pero modifica algunos de los aspectos más discutibles introducidos por el anterior Ejecutivo. No es una reforma radical, como lo fue en 1990 la LOGSE, sino una adaptación exigida por los problemas registrados en la aplicación del reglamento vigente. Y es prudente, porque el sistema educativo necesita estabilidad para permitir que centros y profesores se adapten y programen su actividad sin sobresaltos.

Una de las novedades más importantes es el énfasis en el lenguaje hablado y escrito, el de una segunda lengua y el refuerzo de la lectura y las matemáticas. Para ello se prevén desdobles en la ESO en estas asignaturas cuando se estime necesario, así como profesorado de apoyo para los alumnos con dificultades, en lugar de los itinerarios previstos en la LOCE.

La nueva ley implanta dos pruebas de nivel a los alumnos de 9 y 13 años, que no tendrán peso en la nota final, pero servirán para evaluar sus conocimientos. Se suprime también el examen de reválida, que nunca llegó a realizarse, y se vuelve a una única prueba de selectividad para quienes sigan estudios universitarios, con el doble propósito de evaluar los conocimientos adquiridos en la enseñanza secundaria y facilitar la distribución de alumnos por carreras cuando exista más demanda que oferta. Se conserva la obligatoriedad de repetir curso en la ESO cuando se suspendan cuatro o más asignaturas, o con un número menor de suspensos a juicio de los profesores, atendiendo a cada caso, con el límite de dos repeticiones en esta etapa. Y se regula la participación de la Administración en la elección de los directores de los centros, junto con el consejo escolar y el claustro de profesores. En general, se observa en estos dos últimos puntos un cierto compromiso entre lo previsto en la LOGSE y las modificaciones introducidas por el anterior Gobierno.

Respecto a la religión, se mantiene el esquema previo a la LOCE de obligatoriedad de oferta por parte de los centros, pero voluntariedad de los alumnos. Quedan en el aire, sin embargo, los aspectos más polémicos, como son su condición de computable para las notas medias que influyen en el acceso a la Universidad o a becas, lo que no debería ocurrir en ningún caso. O la existencia de una materia alternativa. En caso de que ésta exista, se plantea una contradicción radical: si es importante por su formación ética, histórica o humanística, debería ser seguida por todos los alumnos, y si no lo es, entonces existe sólo como una especie de "penalización" para quienes no sigan la asignatura de religión.


Ajustes educativos

CON el anteproyecto de nueva Ley Orgánica de la Educación que la ministra María Jesús San Segundo presentó ayer se abre una nueva etapa en el necesario proceso de reforma de las enseñanzas Primaria y Secundaria. A tenor del enconado debate político que ha rodeado en los últimos años a las políticas educativas, no cabría albergar grandes esperanzas sobre un consenso en la próxima discusión parlamentaria, aunque el contenido del proyecto abre puentes para el acuerdo. En términos generales, lo que más destaca es que no supone una ruptura frontal con la Ley Orgánica de Calidad de la Educación aprobada por el último Ejecutivo del PP. Los cambios principales son moderados, sobre todo en los cuatro capítulos más polémicos. La repetición de curso en la ESO será obligada con cuatro suspensos; los itinerarios se retrasan un año y cambian su denominación; la religión se mantiene como de oferta obligatoria y seguimiento voluntario, evaluable pero no computable; y la reválida deja paso a dos evaluaciones en cuarto de Primaria y segundo de ESO.

Estos ajustes tienen la virtud de no despachar sin más lo que de positivo tenía la norma cuya aplicación suspendió parcialmente el Gobierno de Rodríguez Zapatero como una de sus primeras medidas. Aunque el PP no lo reconozca, el texto presentado ahora por la ministra no cumple las negras expectativas del principal partido de la oposición. Pero más esperanzador resulta que tampoco recoja las propuestas más radicales de las filas socialistas. Lo sustancial, y a ello puede contribuir esta Ley Orgánica de la Educación, es dotar de una vez al sistema educativo de estabilidad y coherencia, y sentar las bases para elevar la calidad de la enseñanza y los niveles de rendimiento escolar. No es ésta una cuestión exclusiva para el debate teórico en los ámbitos de la pedagogía o la política. La realidad nos la muestra el último informe PISA, que refleja unos resultados escolares claramente mejorables.

Desde la reforma del sistema educativo que significó la LOGSE de 1990, la que está en marcha es la segunda contrarreforma en quince años, sin que haya dado tiempo a aplicar la anterior. En una perspectiva política podría resultar utópico el deseo de que ésta sea la definitiva, pero el sentido común y la más elemental responsabilidad así lo exigen. Y reclaman también el máximo esfuerzo de diálogo con la oposición, las autonomías y los distintos sectores de la comunidad educativa.


Los ejes de la reforma.- EN POCAS PALABRAS

LECTURA, escritura y matemáticas se presentan por el Ministerio de Educación como los ejes de la reforma educativa que ayer cobró de nuevo protagonismo y encendió otra vez una polémica que estaba solamente precongelada. Ciertamente, ese y no otro puede ser el eje de la enseñanza: leer, escribir y hacer cuentas. O quizá convenga matizar: leer, aprendiendo y esforzándose a comprender de verdad lo que se lee; escribir, poniendo la máxima atención en la escritura en el convencimiento de que es el mayor milagro del hombre; contar, porque allí radican las fuentes de la destreza y las claves de la memoria.

Y ahora, el escepticismo: ¿cómo conciliar estos buenos propósitos en un territorio donde la lengua sigue siendo un arma? ¿Komo aprend a escrivir en el uniberso de la sintexis civernetica?


El reto educativo
La ministra de Educación, María Jesús San Segundo, presentó ayer el borrador de la que debe ser la ley orgánica de Educación para su estudio y debate en las comunidades autónomas. Es elogiable la voluntad de cada nuevo gobierno de intentar mejorar con leyes la enseñanza en España. Desde 1990 hasta hoy, con la actual, serán cuatro las reformas educativas realizadas en nuestro país. Pero lo que realmente sucede es que la calidad de la enseñanza empeora en lugar de mejorar, según han puesto de manifiesto diversos estudios, como el conocido informe Pisa. Algo grave, pues, está fallando en el país.

Quizá, antes de hacer otra nueva ley de educación, estaría bien realizar un profundo diagnóstico de lo que realmente hay que arreglar para que España disponga de una enseñanza de calidad, que es clave para el futuro del país. Y una vez realizado el diagnóstico y analizadas las diversas propuestas, sería importante lograr un amplio grado de consenso sobre las medidas que adoptar para que la nueva ley tuviera una estabilidad en el tiempo. España, además, tiene que destinar mucho más dinero a la educación, ya que es uno de los países desarrollados que menos invierten. En este sentido la reforma del sistema debería ir acompañada de una memoria económica que garantizase la financiación de su ejecución.

La presentación ayer del borrador de una nueva ley de educación abre otra vez el debate educativo en España, que debería politizarse menos y profesionalizarse más para no caer nuevamente en viejos errores. Es una ocasión magnífica para empezar a hacer las cosas mejor, algo que no sólo compete al Gobierno sino también a la oposición, a las autonomías, al conjunto de la sociedad y a la propia comunidad educativa. El objetivo, en suma, no sólo debería ser luchar contra el fracaso escolar, sino plantearse algo más ambicioso: lograr la excelencia educativa para preparar adecuadamente a la nueva generación ante los retos del siglo XXI.

La discusión sobre la asignatura de religión, con ser importante, en ningún caso debería eclipsar el debate de la reforma educativa en toda su amplitud.


La mejora de la enseñanza

JOSÉ ANTICH - Director

La ministra de Educación, María Jesús San Segundo, presentó ayer a los responsables de las autonomías el borrador de la ley orgánica de Educación (LOE), que marca los criterios que aplicar en toda la enseñanza no universitaria. No deja de ser llamativo que cada uno de los sucesivos responsables del ministerio quiera dejar la impronta de su proyecto educativo y que esto a su vez coincida con los sucesivos retrocesos en la calidad de la enseñanza en España. Estudios como el denominado informe Pisa, que ha situado a escolares españoles de 15 años por debajo de los de la OCDE, no hacen sino recoger las carencias en áreas educativas tan fundamentales como matemáticas, ciencias y comprensión lectora. Quizá la deficiencia más grave del texto gubernamental dado a conocer sea la falta de consenso con el que ha sido aprobado el borrador legislativo, algo que ya le sucedió al anterior proyecto del PP y que el PSOE revocó nada más llegar al Gobierno. La educación necesita un pacto de Estado por más que nuestros políticos quieran siempre tirar por el camino de en medio. El proyecto de la ministra tiene algunos aspectos que van en la buena dirección, como son todos aquellos relacionados con una mayor exigencia a los alumnos al introducir la repetición de curso en secundaria si suspenden cuatro o más asignaturas.

 

 

 
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