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¿En olor de multitudes?

Jueves 5 de febrero de 2004

  ¿Hablaba Aznar ante el Congreso de EEUU en nombre de la  mayoría de los españoles?.

 

Según informa alguna prensa española y norteamericana, que estuviera lleno el Congreso estadounidense durante la intervención del presidente del gobierno José María Aznar «es bastante común» y admiten que «siempre que no se discuten cosas importantes asisten los becarios del Congreso o colegios».

La percepción de la importancia de un acto político debe ser muy diferente según donde nos encontremos. Mientras que en España fue primera noticia en todos los medios, cosa lógica, en EE.UU. no debieron encontrar excesivamente interesante su presencia ya que sólo asistieron unos cincuenta de los casi 500 representantes políticos de los estadounidenses, el resto de los asientos eran jóvenes becarios. En Europa los medios de comunicación no hicieron reseña alguna de este viaje.

No concuerda que la intervención de Aznar fuera interrumpida frecuentemente por los aplausos de la sala - similar a cualquier mitin de campaña electoral -, casi sin tiempo para que el traductor hiciera su trabajo (habló en castellano), con las ediciones digitales de los principales diarios de EE.UU. que ignoran la visita del presidente español al Congreso, la despachan con seis líneas y que  medios de prestigio como el Washington Post y CNN no hagan referencia al viaje del presidente español.

Es difícil entender como Aznar, presidente de todos los españoles por decisión democrática, corre para que, en supuesto olor de "multitudes norteamericanas", le digan lo buen chico que ha sido.

Es difícil justificar que Aznar haya acudido a EE.UU., para hablar de Iraq mientras en España se niega a informar a los ciudadanos y a toda la oposición sin excepción, ¿no merecería este tipo de actos algúna forma de consenso con las demás fuerzas políticas?

Es en el Parlamento español, y así lo marcan todas las democracias europeas, donde se deben explicar los motivos por los que al margen de toda legalidad, respaldó una guerra apoyándose en informaciones "falsas".

Justo en el momento en que las autoridades de EE.UU. y británicas han abierto comisiones de investigación, justo cuando el director de la CIA asegura que nunca dijo que "había una amenaza inminente en Irak", justo cuando todos sus analistas afirman que se limitaron a destacar que en Irak había un "peligroso dictador" (Sadam Husein), justo cuando Blair insiste en defender la guerra pero admite que no encuentran las armas en Irak,... justo ahora, va Aznar, y haciendo un discurso para complacer a Bush y a Norteamérica, se jacta de su apoyo a una guerra de mentiras.

Nuestro presidente sigue sin aceptar que la «guerra preventiva», a la que España se adhirió, y a la que nos condujo sin consultar al Parlamento ni a las fuerzas democráticas, es un fracaso, y por supuesto sigue sin aclarar dónde están las armas de destrucción masiva de Sadam.

Más parece un acto que quiere autoproclamar "el éxito personal" de Aznar, que ve recompensada su lealtad, que una manifestación de orgullo de todo el pueblo español. ¿Es posible que sienta el respaldo de la inmensa mayoría de los españoles?. ¿Se puede vivir tan de espaldas a la realidad? ¿representa esto el sentir de la sociedad española?. Evidentemente, no.

Mientras todo el mundo discute la existencia de las armas en Irak, él celebra los éxitos de «la lucha contra la proliferación de armas de destrucción masiva», mientras todo el mundo quiere una Europa unida y fuerte, así también lo predical,  más nos separa de ella con sus actitudes.

Suenan rancias, trasnochadas y con tufillo sus últimas palabras del discurso: «Siempre juntos por la democracia y la libertad del mundo».

Carlos Cadenas.- STELE-STEs

 
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