STEs Castilla y LeónOpinión
 

El mundo futuro

15-12-2003

Opinión

RAFAEL TORRES

 

LOS PADRES españoles dedican una media de cinco minutos al día en hablar con sus hijos, en tanto éstos destinan tres horas y media diarias de sus párvulas vidas en hablar, es un decir, con la televisión. En esos cinco minutos que padres e hijos emplean en comunicarse mediante el habla, esa función humana superior, apenas es posible la transferencia de valores, de destrezas y de conocimientos que constituye el meollo, la esencia, de la relación de unos padres con sus hijos, pero gracias a las tres horas y media con que estos se relacionan con la televisión terminan contemplando unos 50.000 asesinatos y muertes violentas al cabo de un año. Se ve que instruirse en esto último les puede ser de más utilidad para el día de mañana que el intercambio de palabras y emociones con quienes les trajeron al mundo.

No digo yo que la conversación con un señor y una señora que no les conocen de casi nada, pues primero les colocaron casi recién nacidos en una guardería y luego frente al televisor y la videoconsola, vaya a ser apasionante ni fascinadora para los hijos, y mucho menos dada la circunstancia de que los padres se pasan la mayor parte del día ideando la forma de conseguir dinero para pagar las letras, pero así y todo, no podemos descartar enteramente que un poco más de trato y conversación, por muy rupestres que se nos antojen, sean necesarios para que los hijos no se conviertan en monstruos. Por lo demás, el dato revela que en dos años un alumno de secundaria pasa frente al televisor unas 15.000 horas, 4.000 más que en el instituto, no hace sino abundar en este aspecto tan trascendente del mundo del futuro que constituye los que, niños hoy, habrán de construirlo o destruirlo, mejorarlo o desquiciarlo definitivamente, entenebrecerlo o legarlo en buenas condiciones a los que vengan, si es que vienen, detrás.

 

 
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