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Educación y Religión

Opinión y Prensa

 La enseñanza de la religión

26-11-03 Estar en Babia y la clase de religión

28-11-03 Con el CRA de Babia

 


 

La enseñanza de la religión

 

Cartas al director

 

El claustro de profesores del CRA, Colegio Rural Agrupado de Babia, queremos expresar nuestro descontento y total rechazo ante el incremento de una hora lectiva semanal en el área de religión que promulga la LOCE. Nuestros motivos son los siguientes:

  • La Constitución española define define el Estado español como un estado aconfesional, algo que incumple la educación pública al incluir dentro de sus enseñanzas la educación religiosa.

  • El apartado 3 del artículo 27 de dicha Constitución dice: «Los poderes públicos garantizan el derecho que asiste a los padres para que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones.

  • Está claro que la alternativa a la religión que propone la LOCE en ningún momento respeta este apartado de la Constitución, puesto que no respeta la elección laica de quienes por sus propias convicciones no desean ser formados en ninguna religión.

  • Otro motivo es que cada consideramos que la la formación religiosa de una persona es algo de carácter muy personal, que no debe realizarse desde la escuela: no podemos poner calificación a la fe de una persona. Es una formación que debe realizarse desde el ámbito familiar y en los templos de cada confesión religiosa.

  • Consideramos también que los alumnos-as de Educación Primaria y Educación Secundaria Obligatoria no tiene la madurez necesaria para comprender algo tan complejo como es la religión o la historia de las religiones.

  • Nos escandaliza que la educación religiosa tenga el mismo peso que el resto de las áreas del currículo, a la hora de decidir la promoción de un alumno—a

  • Y por último no conseguirnos entender cómo es posible que se destine a la enseñanza de la Religión en la Educación Primaria, el mismo número de horas que se destina a la enseñanza de la Lengua de 2º de Educación Secundaria Obligatoria.

Por todas estas razones este claustro de profesores desea que se tenga en cuenta su protesta y rechazo a este incremeiito de tiempo para la educación religiosa , así como ante la optativa que nos ofrece la LOCE a la educación religiosa, puesto que en la optativa se oferta lo mismo, educación religiosa

 

El Claustro del CRA «Babia» y 10 firmas más (Huergas de Babia)

 


Estar en Babia y la clase de religión

 

MÁXIMO ÁLVAREZ RODRÍGUEZ
Tribuna

 

HE LEÍDO recientemente en la prensa un escrito firmado por el claustro del CRA de Babia, y diez firmas más, en el que manifiestan su preocupación por el tratamiento que la Ley Calidad de la Enseñanza da a la asignatura de religión. En más ocasiones he visto en estos medios otros artículos de opinión que van en el mismo sentido, abogando por la eliminación de dicha asignatura.

Dicen, en primer lugar, que «la Constitución española define el Estado español como un estado aconfesional». Lo que dice la Constitución es exactamente esto: «Ninguna confesión tendrá carácter estatal. Los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española y mantendrán las consiguientes relaciones de cooperación con la Iglesia Católica y las demás confesiones. (Art. 16)». En esto se basan los acuerdos del Estado, en materia de enseñanza de la religión, tanto con la Iglesia Católica como con otras religiones. Por lo tanto, no es cierto, como sentencia el claustro de Babia, que haya ningún incumplimiento de la Constitución por parte de la educación pública al incluir dentro de sus enseñanzas la educación religiosa.

Más aún, dicho claustro se contradice, al citar a continuación el aptdo. 3 del art. 27: «Los poderes públicos garantizan el derecho que asiste a los padres para que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones». Por todo ello parece obvio que si están en contra de la enseñanza religiosa escolar, han de buscar otros argumentos, pero no la invocación del texto constitucional, que reconoce abiertamente el derecho a la enseñanza religiosa escolar.

Añaden, de nuevo en nombre de la Carta Magna, que «la alternativa a la religión que propone la LOCE no respeta la elección laica de quienes por sus propias convicciones no desean ser formados en ninguna religión». Pero en realidad no se trata de una alternativa, sino más bien de que ningún alumno pueda ignorar algo tan presente en la sociedad y en la historia como el hecho religioso. ¿Cómo explicar la historia, el arte, la cultura, la ética, las costumbres y usos sociales¿ sin la influencia de la religión, sea cristiana, musulmana, judía u otra cualquiera? Es que, aunque yo sea cristiano, ¿puedo, por ejemplo, permitirme el lujo de ignorar algo tan influyente y presente en el mundo como es el Islam? ¿Me es lícito ignorar el origen y significado del canto gregoriano, o de las catedrales góticas o románicas? ¿Puedo prescindir en mi formación literaria del conocimiento de la Biblia? Si he de conocer a Platón, Aristóteles o Kant, ¿puedo ignorar a Jesucristo? Pues bien, se trata ahora de que ningún alumno ignore estos y otros temas, sin que tenga que asistir a una clase de tipo confesional.

«La formación religiosa, -dicen los de Babia-, es algo de carácter muy personal, que no debe realizarse desde la escuela». De nuevo contradicen a la Constitución, la cual señala que «la educación tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana». ¿Cómo es posible una educación integral de la persona, si se margina algo tan importante como su dimensión espiritual y moral? Si esta formación no cabe en la escuela, sino sólo en el ámbito familiar y en los templos, ¿no seguiría siendo peligrosa fuera del ámbito escolar? ¿Acaso la familia no es responsable de lo que se imparte en la escuela? La Constitución, que tanto invocan estos detractores de la enseñanza religiosa escolar, garantiza el derecho de los padres (Art. 27, aptdo. 3).

Según estos maestros de Babia, los alumnos de Primaria y Secundaria «no tienen la madurez necesaria para comprender algo tan complejo como es la religión o la historia de las religiones». Esto, además de ser un insulto a su inteligencia, lleva a incapacitarlos para que, cuando sean mayores, puedan comprenderlo, lo cual es muy grave. Con esta carencia no es de extrañar que, ya de mayores, se digan tantas barbaridades, atreviéndose a opinar sobre algo que desconocen.

Se sorprenden los firmantes del escrito de cómo se puede «poner calificación a la fe de una persona». Sean honrados, no desfiguren las cosas. Uno puede ser ateo y sacar sobresaliente en religión y puede ser muy piadoso y suspender. No se califica la fe, sino los conocimientos de unos datos objetivos. Si preguntamos a un alumno los nombres de los libros de la Biblia, los cinco pilares del Islam o los ocho senderos del Budismo¿ la respuesta es la que es, independientemente de que uno sea o no seguidor de esas religiones. Es una barbaridad decir que se evalúa la fe. Recuerdo haber sacado un diez en un examen de marxismo, y nada más lejos de mí el ser marxista. Pero me siento muy satisfecho de haberlo estudiado. Se escandalizan los amigos de Babia de que la religión «tenga el mismo peso que el resto de las áreas del currículo¿». Lo discriminatorio y «anticonstitucional» sería que una asignatura quedara marginada, que no se valore el esfuerzo de sus alumnos. ¿Por qué la religión habría de tener un tratamiento inferior al que se dé a la plástica, a la música o a la educación física?

Queridos amigos, enhorabuena por ejercer vuestra labor docente en una comarca tan bella y entrañable. Pero, con todo el respeto, lamento que con relación a lo que es y significa la asignatura de religión, en su doble vertiente confesional y no confesional, estéis también «en Babia».

 


Con el CRA de Babia

 

Acción Laica – Escuela Libre

Opinión

 

 El pasado miércoles 26 de noviembre se publicó en el Diario de León un artículo firmado por Máximo Álvarez Rodríguez, sacerdote y profesor del IES de Fabero, con el que el autor intentaba rebatir las ideas expuestas en un escrito anterior, aparecido en este mismo diario, enviado por el Claustro de profesores/as del CRA de Babia. Manifestaba el profesorado de Babia, en su escrito, su profundo descontento y su rechazo ante la nueva normativa impuesta por la LOCE en torno a la asignatura de religión y su alternativa, el hecho religioso.

 

Acción Laica - Escuela Libre desea expresar su apoyo a las ideas defendidas por el CRA de Babia. La enseñanza de la religión en su vertiente confesional, por pertenecer al ámbito de las creencias personales y no tener, por tanto, carácter científico, no debe formar parte del currículo escolar. De ahí que resulte “escandaloso”, es decir, que provoque pasmo y asombro, el hecho de que la asignatura de religión “tenga el mismo peso que el resto de las áreas a la hora de decidir la promoción de un alumno/a”. La alternativa propuesta, el hecho religioso, tal y como está propuesta, que no tiene otra función real más que la de servir de freno y contrapeso a la posible escapada del alumnado de las clases de religión, hiere efectiva y profundamente las convicciones morales de muchas personas. La asignatura del hecho religioso nunca fue pensada en primer lugar, como un objetivo primero; ha nacido de refilón, en plan de choque, por muchas explicaciones que “a posteriori” quieran darse.

 

La argumentación que utiliza en su escrito Máximo Álvarez Rodríguez nos parece totalmente infundada. En la Constitución no existe apoyo alguno a la enseñanza de la religión de carácter confesional en la escuela. Al contrario, del texto constitucional se deduce que el campo de las creencias ha de quedar fuera de las enseñanzas curriculares. El art. 27.3, que tanto se invoca, “garantiza el derecho que asiste a los padres para que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones”, pero no dice que tal formación tenga que darse en la escuela, ni mucho menos dentro del horario escolar, ni que esta formación deba o pueda ser evaluable, ni que al alumnado que no opte por la enseñanza confesional se le castigue con una alternativa que se le impone.

 

Existen, en cambio, otros principios en la Constitución, más generales y de superior rango, que avalan la postura contraria: la no confesionalidad del Estado, el que “nadie podrá ser obligado a declarar sobre su ideología, religión o creencias”, la libertad ideológica, la separación de poderes entre la Iglesia y el Estado. Ahora que la Constitución cumple 25 años, tras este amplio período de alejamiento, al menos temporal, de oscuras épocas represivas, habrá que ofrecer una interpretación más abierta, más libre, más democrática, menos opresiva, del texto constitucional. La LOCE, en cambio, y su desarrollo, con el apoyo y la connivencia de los sectores más conservadores y neoconfesionales de la Iglesia católica, nos acercan de nuevo al nacionalcatolicismo. “En España cogobiernan la Iglesia y el PP. Estamos asistiendo a una nueva alianza entre el trono, entendido como Gobierno, y la Iglesia”, afirmaba recientemente un famoso teólogo católico, Juan José Tamayo-Acosta, con motivo de la presentación de su nuevo libro.

 

Por lo que respecta a la necesidad de recibir una formación religiosa de carácter laico, Acción Laica – Eescuela Libre suscribe plenamente las palabras de la CEAPA con relación a este asunto: “El hecho religioso y la historia de las religiones, el humanismo de cualquier signo, los principios del laicismo, el agnosticismo, el ateísmo..., en suma, los diferentes pensamientos que han dado sentido a nuestra vida, como elementos de nuestra cultura, se han de analizar por TODO el alumnado, sin discriminación alguna, dentro de las áreas de historia, sociales, filosofía, ciencias, que correspondan a cada etapa educativa. Nunca como asignaturas o dogmas, excluyendo a un alumnado, frente a otro alumnado”.

 

Invoca Máximo Álvarez en defensa de su tesis el art. 27.2 de la Constitución: “la educación tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana”. Esta es una de las falacias más peligrosas y más habitualmente esgrimidas por quienes exigen la enseñanza de la religión confesional en la escuela. Sin la religión, dicen, la escuela se queda sin valores. No es cierto. La enseñanza laica es el marco más adecuado para el desarrollo de todos y cada uno de los valores comunes a toda la ciudadanía: la libertad, la solidaridad, la justicia, la dignidad humana, el respeto mutuo, la igualdad, la democracia...  En un contexto confesional, del signo que sea, se hace mucho más difícil la formación en tales valores. Muchas de las gravísimas contiendas que actualmente existen en el mundo tienen precisamente su base –al menos una de sus bases- en esta equivocada y cerrada formación confesional.

 

Por todo ello, Acción Laica – Escuela Libre prefiere “estar en Babia”,  con el CRA de Babia.

 

 

Acción Laica – Escuela Libre.- Apdo. 587.- 24080 LEÓN

 


   
   

 
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