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El fracaso de Irak y el nuevo papel de la ONU

 

7 de septiembre de 2003

• La crisis de Irak vuelve a las Naciones Unidas, de donde nunca debió salir.
 
Cuatro meses después del presunto fin de la guerra anunciado por Bush a bombo y platillo, Irak es hoy un país sin ley, desestructurado, con la aparición de fracturas religiosas, en el que faltan los servicios más elementales, como el agua y la electricidad, y en el que los atentados de todo tipo --terroristas o de la resistencia, contra las tropas ocupantes, contra los organismos internacionales, contra los propios iraquís y contra las infraestructuras-- están a la orden del día. La caída de Sadam Husein iba a inaugurar un nuevo orden en la zona, pero lo que ha instaurado es un nuevo desorden. Mientras, en Afganistán, los talibanes resurgen.

EEUU no consigue ganar la posguerra en Irak y se está desmoronando hasta el extremo de tener que recurrir a la ONU, organización a la que despreciaó y calificó de inútil e irrelevante.

Tras haber creado tales desaguisados, el Reino Unido reconoce que las tropas sobre el terreno no son suficientes para evitar "un desastre". Por su parte, Washington admite que no puede mantener el despliegue militar y que el coste de la operación bélica y de la reconstrucción, a sufragar por los contribuyentes, será el doble de lo inicialmente previsto.

Mientras, las empresas  vinculadas al vicepresidente Dick Cheney están haciendo pingües negocios con unos contratos adjudicados a dedo.

Tras verse acorralado en un callejón sin salida por la ignorancia, la arrogancia y el mesianismo de Bush y Blair, pantano en el que también se ha metido España por el seguidismo de Aznar, Washington busca ahora la complicidad de la ONU.

La organización internacional no puede permitir que Irak y toda la región se hundan en el caos y, por tanto, debe contribuir a su estabilidad. Pero EEUU, incapaz de gestionar la crisis, no puede insistir en mantener el mando. Debe ceder el paso a una fuerza multinacional que no opere desde una óptica de ocupación. Sólo así podrá consolidarse la paz.

 

 
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