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¿Qué justicia?


Domingo, 27 de julio de 2003

ROSA REGÀS/Escritora

OPINIÓN: VIENTO Y MAREA

 

ESTADOS Unidos mata a dos hijos de Sadam Husein». Con este título los periódicos españoles han anunciado una nueva victoria de Estados Unidos y de sus socios los británicos de Blair. Y yo me pregunto, ¿con qué derecho los unos y los otros matan a quien sea? ¿Han aprendido esta forma de hacer justicia de Sharon que se permite matar a quien le estorba con el pretexto de que es un líder de los 'malos'?

Porque a esto hemos reducido la noción de justicia que la Humanidad lleva milenios intentando construir, en 'buenos' y 'malos'. Los 'buenos' somos nosotros y los 'malos' son ellos. Lo mismo de lo que acusamos a los que lanzan una guerra santa contra cualquier personaje. Si Bush puede matar a los hijos de Sadam, ¿qué hay que objetar a que los iraníes quieran matar a Salman Rushdie? Tanto los unos como los otros han tomado la justicia por su mano y son ellos y sólo ellos los que deciden la condena a muerte sin juicio de las personas enemigas. No hay tribunales de justicia, no hay defensa, no hay derechos humanos, sólo la ley de la selva, la ley del más fuerte, del que decide que el mundo tiene que ser como a él le dé la gana.

Y lo peor es que de los medios de comunicación occidentales no ha salido una sola crítica, lo cual nos da derecho a pensar que o bien no tienen el más mínimo sentido de lo que es la justicia y de los esfuerzos que se han hecho para implantar una justicia igual para todos o, lo que es peor, que ya están sometidos al poder del más fuerte.

¿Qué sentido tiene entonces la Corte Penal Internacional de la que tanto presumen los europeos? ¿Será un tribunal que podrá juzgar a todos los líderes del mundo que maten a otros ciudadanos por razones de racismo de cualquier clase -raza, religión, color de la piel, tribu o simplemente siguiendo los dictados de su propia voluntad-, excepto en el caso de que los asesinos sean ciudadanos de Estados Unidos o de Israel?

Esta justicia internacional no es tal justicia, todos lo sabemos y todos callamos porque el dueño del mundo y sus acólitos, entre los que nos contamos los europeos y, entre los europeos, los más sumisos nosotros, los españoles, callan y obedecen. Pero no todo el mundo acepta ese liderazgo injusto y prepotente. La prueba de ello es que los norteamericanos invadieron Irak y en lo que va de esa paz de la que tanto alardean tienen más bajas que las que tuvieron durante la guerra. ¡Y lo que les queda! Que los iraquíes estuvieran contra un tirano no quiere decir que vayan a aceptar otro.
 

 
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