STEs Castilla y León Prensa

 
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ecortes de Prensa

19-05-2003

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¿Adónde va el dinero de la educación pública?
CARTAS AL DIRECTOR
Carmen Balsa

Hay cosas en esta vida que uno ya sospecha que suceden, pero que hasta que no las sufre en primera persona no se da cuenta de hasta dónde llegan. Pongo un ejemplo muy sencillo: vivo en el barrio X, en la zona norte de Madrid, que es un barrio de nueva creación con familias de renta media-alta. Hay sólo un centro sostenido con fondos públicos en esa zona, que es un centro concertado. Al solicitar plaza no presento mi declaración de la renta, porque (afortunadamente) no podría obtener puntos por ella (porque la renta per cápita de mi familia supera el salario mínimo interprofesional).

Pues bien, ya sé que no voy a obtener plaza en ese centro, porque resulta que prácticamente la totalidad del resto de peticiones presentadas van a obtener dos puntos por el concepto renta; esto es, que, en el caso habitual de una familia de cuatro miembros con ambos padres trabajando ¡han declarado que los ingresos de cada uno de los padres no supera los 451 euros mensuales, es decir, 76.000 pesetas de las antiguas!

¿Alguien se cree eso? Por supuesto que no, ni el colegio, ni la Consejería de Educación, ni la Agencia Tributaria, ni cualquiera que vea los coches aparcadosen la puerta del colegio; pero todos saben que eso es lo que pasa y que tu única alternativa es "apuntarte al carro" y "falsear" (por no utilizar otra expresión) tus ingresos.

En mi caso, supongo que tendré que buscarme ahora la vida y solicitar el ingreso en un colegio privado, pero yo no soy el problema. El problema es quien de verdad, dado su nivel de renta, debería tener derecho a acceder a una educación pública pagada por los impuestos de todos y que no puede costearse la enseñanza privada. El problema es: ¿a alguien le importa averiguar quién se está beneficiando del dinero de la educación pública?-.

Réquiem por la educación física
CARTAS AL DIRECTOR
José Díaz Barahona. Profesor de la Escuela Universitaria de Magisterio. . - Valencia

Los sobresalientes y vertiginosos acontecimientos que ocupan la actualidad permiten que otras cuestiones de suma importancia estén pasando inadvertidas; una de ellas, la mal llamada Ley de Calidad de la Enseñanza (LOCE). Como educador, profesor de Educación Física, compruebo indignado cómo uno de los decretos que pretende desarrollar esta infausta ley va a suponer en la práctica la liquidación de una de las materias mejor valoradas por los estudiantes: la Educación Física. Una de las propuestas curriculares de mayor calado pedagógico se va a convertir en un residuo educativo, pues se prevé bajar el horario de la materia de dos a una hora semanal.

Ante este panorama, muchos docentes queremos dar las gracias a la ministra por impedir que los niños y niñas sean educados en la adquisición de hábitos de vida saludables y activos; dar las gracias por estrangular una materia que apuesta por una educación ética para la responsabilidad social e individual; mil reconocimientos por impedir que a los chavales se les hable de ellos mismos, se les enseñe a cuidarse y alimentarse, a ocupar su tiempo de ocio de forma positiva, o a construir una significación corporal individual y no estigmatizada. En fin, señora ministra, gracias por negar a niñas y niños la oportunidad de ser educados de forma integral (física, cognitiva y socioafectivamente) con propuestas que se vehiculan a través del movimiento y la actividad física.

Los profesores/ras de Educación Física hemos recibido su mensaje neo-nacional-católico: más sotana y menos chándal, más dogmatismo en las aulas y menos espíritu abierto y crítico. Hemos entendido que a ustedes la educación, o no les interesa, o piensan que es algo tan importante que no puede dejarse en manos de los profesores, ¿verdad? (ni tampoco corresponder a los intereses y necesidades de niños y niñas, padres, sociedad...).

Qué paradoja contemporánea tan lamentable: el Ministerio de Cultura, Educación y Deportes se enfrenta a la cultura, atropella la educación y, ¿por qué no?, pretende aniquilar el deporte educativo. Los profesores entendemos que educar consiste en trabajar para transformar las dificultades en posibilidades, pero: ¿qué es para la Administración la educación?

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