STEs Castilla y León Prensa

   


Domingo, 9 de Noviembre de 2008

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«Adultos.- A Fondo»  A. Gaitero.- León

Más de un millar de personas adultas se proponen graduarse en la provincia

Unas enseñanzas muy urbanas

El éxito escolar de la Espa llega al 55% en clases presenciales

Medio centenar de presos estudian la Espad en el centro Faustina Álvarez

«Las viejas logramos el ascensor»

Mujeres y mayores de 65 años

«Las viejas logramos el ascensor»

Más de un millar de personas adultas se proponen graduarse en la provincia

El fracaso escolar, el desempleo y las nuevas exigencias laborales disparan la demanda de secundaria entre mayores
Sólo León y Ponferrada ofrecen los cuatro cursos de Espa para mayores de 18 años

De la ESO a la Espa. De la obligación a la devoción. Casi un millar de personas buscan su «segunda oportunidad» para graduarse en secundaria en la educación de personas adultas en León. La demanda de estas enseñanzas para mayores de 18 años ha crecido más de un 10% este curso debido a la crisis económica, el fracaso escolar en la educación obligatoria y las crecientes exigencias de titulación del mercado laboral.

Durante el curso pasado estuvieron matriculadas en el primer cuatrimestre 905 personas en la provincia para cursar educación secundaria, de forma presencial y a distancia, y para preparar las pruebas libres, mientras que en el presente curso hay inscritas ya más de un millar, una cifra que aumentará si se tiene en cuenta que la matrícula está abierta todo el año para las personas que cursan estudios de secundaria a distancia.

Los centros de educación de personas adultas Faustina Álvarez, de León, y Ramón Carnicer, de Ponferrada, son los únicos de la provincia que imparten los cuatro cursos de la educación secundaria específica, a distancia y presencial a 598 y 258 personas respectivamente. Otras 29 están matriculadas en la modalidad de distancia en el IES Legio VII de León.

Pero ni León ni Ponferrada, únicos centros con las enseñanzas completas de secundaria para personas adultas, tienen capacidad suficiente para asumir toda la demanda. En León existe una lista de espera de 15 personas en el turno de mañana y 5 en el de noche para el módulo 3, el más demandado. Otras 35 personas que no pudieron acceder a una plaza presencial en el mes de septiembre entraron en la Espad (Enseñanza Secundaria para Personas Adultas a Distancia).

En conjunto, hay matriculadas 249 personas adultas en educación secundaria a distancia en León, otras 97 en Ponferrada y 29 en el instituto Legio VII de León, en este último sólo en los módulos 3 y 4 y con tendencia a la baja.

Los centros han dado respuesta a la creciente demanda de enseñanza secundaria para mayores de 18 años con la ampliación de la oferta, aunque aún es insuficiente. En León se ha creado un nuevo grupo de tarde en 1º de Espa para dar salida a aquellas personas que han superado los niveles de iniciación y consolidación, equivalentes a la enseñanza primaria obligatoria. «Es un módulo adaptado para personas con una determinada edad y un ritmo de trabajo diferente, pero que están muy motivadas y son muy responsables», explica el jefe de estudios del Cepa Faustina Álvarez de León, José Manuel Pereira.

En Ponferrada, se ha puesto en marcha un nuevo grupo vespertino del módulo 3 de Espa (equivalente a 3º de la ESO). «Hay más demanda que plazas», admite el director del centro de educación de personas adultas Ramón Carnicer de Ponferrada, José Luis Álvarez Termenón. El 50% del alumnado de la Espa en este centro tiene entre 18 y 22 años, el 20% entre 22 y 35 años y el 30 por ciento restante son mayores de 36 años.

En general, abundan personas que «trabajan y necesitan la titulación para promocionar, hacer oposiciones o entrar en el Ejército» donde exigen, al menos, haber aprobado el primer nivel de Espa (el equivalente a primero y segundo de secundaria), subraya Julián Fernández, director del Faustina Álvarez.

Otra razón de este incremento, apunta Álvarez, es que «cada vez más personas que obtuvieron hace unos años el Graduado Escolar, se deciden ahora a conseguir el nuevo título y así poder acceder a módulos profesionales de grado medio».

«He sido capaz de lograrlo»

La Espa es también una primera oportunidad para gente que abandonó los estudios antes de los 18 para empezar a trabajar. «Ahora ya no me considero una persona fracasada, pero hasta hace unos años, sí», confiesa una alumna que se graduó en secundaria, a los 43 años, en el Faustina Álvarez. Había logrado el título de Graduado Escolar en el Inbad con 24 años.

Todos los centros coinciden en que el aumento del paro a causa de la crisis económica puede ser una de las causas del incremento de la demanda de los estudios secundarios por parte de mayores de 18 de años. También apuntan como razón el fracaso escolar en la enseñanza obligatoria y la creciente exigencia del título en más ámbitos laborales.

«He sido capaz de lograrlo» y «si algo he aprendido en este centro es que si los profesores te motivan y lo hacen con afecto, trato agradable... y se encuentran con un mínimo de receptividad, el éxito está asegurado», comenta otra adulta recién graduada en la revista anual Huellas del Cepa Faustina Álvarez de León. Entró para prosperar laboralmente, y salió con el orgullo de poder ayudar mejor a sus hijos en las tareas escolares y la recompensa del título, que nadie le regaló, fue producto de «un gran esfuerzo y dedicación», subraya.

Otro alumno relata las dificultades de compatibilizar los estudios con su trabajo como profesional autónomo y corrobora la necesidad del esfuerzo: «Siempre había oído que en la escuela de adultos te dan el título con sólo asistir a clase, pero he comprobado que no es cierto, ya que para aprobar hay que estudiar bastante y dedicarle su tiempo a cada materia».

«La responsabilidad es la clave del éxito», concluye José Manuel Pereira. La enseñanza secundaria de personas adultas acaba de adaptarse a la LOE en Castilla y León y cuenta con tres ámbitos de conocimiento: comunicación (lengua e idioma extranjero), social (geografía, historia, arte) y científico-tecnológico que convierte en una sola materia las matemáticas y las ciencias naturales. A estas asignaturas hay que añadir las optativas.

Los centros de educación de personas adultas cuentan por primera vez desde este año con consejos escolares. con representación de profesorado, personal administrativo (cuando lo hay) y alumnado. No hay padres ni madres por tratarse de personas mayores de 18 años, pero hay, sobre todo, madres que estudian con sus hijos e hijas, como sucede en León, o que hacen sus pinitos en inglés para ayudarles, ahora que se extiende la enseñanza bilingüe en las poblaciones urbanas, como observan en San Andrés.

«La educación de adultos es mucho más que un título. Hay mucha gente que viene a aprender lo básico y tiene también una función de dinamización social y cultural» JOSÉ LUIS ÁLVAREZ TERMENÓN, director del Cepa Ramón Carnicer de Ponferrada
Unas enseñanzas muy urbanas
Más de 130 personas se han matriculado este curso para pruebas libres ante la falta de otra oferta de secundaria adulta en el mundo rural

Más de 130 personas se han inscrito en lo que va de curso para preparar las pruebas de acceso libre en los centros de educación de personas adultas de Ponferrada, San Andrés, Astorga, Villablino y Bembibre. Esta modalidad recoge la demanda de población que no encuentra plaza presencial o a distancia y la falta de oferta de enseñanza secundaria para mayores en el mundo rural.

En el caso de Ponferrada, ofrece la oportunidad de formarse a personas que por su trabajo no podrían asistir al programa presencial o a distancia y cubre el 15% de horario de formación que exigen algunos contratos de trabajo.

La preparación para los exámenes libres, que se convocan dos veces por año, y los dos primeros módulos son la única opción de enseñanzas secundarias para personas adultas en el mundo rural y sólo en algunas cabeceras de comarca.

Además de San Andrés, Astorga, Villablino y Bembibre están acreditadas para impartir la preparación de pruebas libres de secundaria las aulas de La Bañeza y Fabero. La primera ha traspasado este curso la demanda al centro de Astorga, del que depende, por saturación de la matrícula en las enseñanzas iniciales y español para inmigrantes.

La demanda de 1º y 2º de Espa es muy reducida, dado que el fracaso escolar se agudiza en la enseñanza obligatoria a partir de 3º de la ESO. Aún así, en Villablino hay matriculadas 20 personas para 1º y 2º y otras tantas para la prueba de libre acceso. «El descenso demográfico se hace notar en los institutos, pero no así en la demanda de educación secundaria para personas adultas debido al fracaso escolar y a que cada vez se exige más la titulación», señala la directora, Gloria Álvarez. Además, ir de Villablino a Ponferrada o a León, a donde se desplazan de otros pueblos para cursar estos estudios, es impensable. «Tenemos personas jóvenes muy motivadas que vienen con mucho sacrificio de Toreno, El Barco de Valdeorras y otros pueblos», reconocen en Ponferrada.

En Bembibre hay cinco personas en los dos primeros módulos y otras 25 preparan la prueba libre. El centro derivó a otras quince personas a Ponferrada para cursar los módulos 3 y 4 de la Espa; en San Andrés se han organizado dos grupos con 32 personas para el examen libre y los dos primeros cursos de Espa y en Astorga las personas inscritas para preparar esta prueba superan hasta ahora la treintena.

El éxito escolar de la Espa llega al 55% en clases presenciales

Hay una diferencia sustancial entre quienes cursan las enseñanzas secundarias para personas adultas, ya sea de forma presencial o a distancia, y el grueso de quienes se presentan a pruebas libres. El éxito escolar es muy superior.

Si en la Espa y la Espad hay hasta el 55% de titulaciones a final de curso, en las pruebas de acceso libre que se celebran en León y Ponferrada, el porcentaje de aprobados no supera el 5%.

Este porcentaje tan escaso de aprobados en las pruebas libres en León contrasta con el más elevado de Asturias, a donde acuden a examinarse cada vez más estudiantes de secundaria para mayores de León. El alumnado de San Andrés tiene como centro de referencia El Caudal de Mieres.

«No es que lo pongan más fácil, es por el tipo de examen: en Asturias está más encaminado a la práctica, a buscar la madurez de las personas y aquí es demasiado teórico», señala el director del centro Susana González de Bembibre, Alfonso Calvete.

La propuesta para que en las pruebas libres se compense a las personas que acuden a los cursos de preparación por ahora no ha prosperado.

Medio centenar de presos estudian la Espad en el centro Faustina Álvarez
| Hasta en la cárcel |

El centro de educación de personas adultas Faustina Álvarez, que alcanza ya las 1.068 personas, está abierto desde las nueve de la mañana hasta las diez de la noche y llega hasta a la cárcel. Actualmente, medio centenar de personas reclusas en el centro penitenciario de Mansilla de las Mulas cursan la enseñanza secundaria obligatoria a distancia (Espad) en este centro, situado en el corazón de León.

La mayoría están en los módulos 1 y 2 y son atendidos por profesorado propio de la prisión y sólo cinco se han matriculado en los módulos 3 y 4 para obtener la graduación en secundaria a distancia.

La Espad cuenta este año con una nueva herramienta para mejorar la comunicación con el alumnado que estudia estas enseñanzas a distancia, que cursan 249 personas en el centro leonés: un aula virtual con materiales, contenidos, criterios de calificación y evaluación en la que alumnado y profesorado pueden comunicarse.

La enseñanza a distancia, cuya matrícula está abierta todo el curso, cuenta además con dos tutorías semanales, una individual y otra colectiva.
Mujeres y mayores de 65 años
| Educación permanente |
De las 4.246 personas matriculadas en enseñanza adulta el curso 2007/2008 en León, el 77,2 por ciento eran mujeres y una de cada tres superaban los 65 años de edad


«En el mundo rural, a un hombre no le digas que vaya a la escuela», sentencia Julián Fernández, con una larga experiencia en la enseñanza de personas adultas. La realidad es que, tanto en pueblos como en ciudades, la gran mayoría de las personas que asisten a los centros y aulas de educación para mayores son mujeres.

Según los datos publicados por la Consejería de Educación, de las 4.246 personas que estuvieron matriculadas el curso pasado en enseñanzas adultas en la provincia de León -la tercera en alumnado después de Valladolid y Segovia- el 77,2 por ciento eran mujeres. Los hombres son mayoría entre el alumnado de 18 a 22 años -62 por ciento- y de 25 a 29 años -53,8%- pero sin alcanzar la desproporción de hombres-mujeres que se da en otras edades. «Es más equilibrado en la Espa e incluso en los cursos de noche es posible que haya más hombres», aclara el jefe de estudios del Faustina Álvarez.

La presencia femenina en estas aulas aumenta con la edad. Así entre las personas mayores de 65 años el 89 por ciento son mujeres y el 11 por ciento hombres. Y es que una de cada tres personas de las que acuden a estos centros, a caballo entre la educación reglada y la no formal, tienen o han pasado la edad oficial de jubilación.

«Por este centro pasa a lo largo del día gente muy diversa, tanto en edades como en niveles de formación pero por las tardes tenemos sobre todo gente mayor y mujeres», apunta Ricardo Tirados, maestro del centro Faustina Álvarez de León. Él es el único hombre en el taller de lectura que dirige en la biblioteca, donde se custodia en varios tomos un incunable de El Quijote : la copia que realizaron, palabra a palabra, párrafo a párrafo y página a página las personas que aprendían a leer y a escribir, las que estudiaban secundaria y aquellas que, incluso con titulación universitaria y una próspera carrera profesional, acudieron al Aula Mentor el 2005, año en que la obra de Cervantes cumplió quinientos años. «Cada una tiene un motivo especial: hacer lo que pudieron hacer de pequeñas, mantener la actividad intelectual o salir de casa y relacionarse con otras personas», apostilla el maestro mientras sus alumnas leen su propuesta de la tarde: El peregrino. «Vengo del instituto y es mi primer año con personas adultas y he aprendido que aquí hay que adaptarse a las necesidades de las personas», apunta Marisol Fernández Díez, una de las últimas profesoras en llegar al centro leonés, por cuyas aulas circulan las juanolas como el chicle en los institutos. Sorprendida de la desazón por aprender de las personas mayores, pese «a esas vidas que llevan a sus espaldas llenas de avatares y muchas veces de dolor», también ha notado los efectos multiplicadores de la más ínfima muestra de afectividad.

El centro de educación de personas adultas Faustina Álvarez de León aglutina, con 1.068 matrículas, casi a una de cada cuatro personas de las que estudian en centros adultos en la provincia. Las clases del centro se interrumpen únicamente los miércoles por la mañana a partir de las 11.30 horas para que el profesorado se reúna y coordine las actividades. Por detrás está el Ramón Carnicer de Ponferrada, con casi 450 matrículas incluida la enseñanza a distancia, que son atendidas por seis maestros, ocho especialistas de secundaria y un técnico.

En San Andrés, hay 409 inscripciones, aunque, como admite el director, algunas personas están en cursos diferentes (inglés e informática, sobre todo). Este centro, que cuenta con 4 docentes de la Junta y otro del ayuntamiento pero carece de personal administrativo, tiene aulas en Paraíso Cantinas y en Pinilla y administrativamente dependen del mismo las aulas de Olleros de Sabero y Santa María del Páramo, una de las pocas con Aula Mentor, junto con Fabero.

Mentor es el sistema de educación a distancia que promueve el Ministerio de Educación y Ciencia al que aspira el aula de Villablino. «En una zona como la nuestra le daría mucha vida al centro», asegura la directora. El aula lacianiega ocupa ahora el antiguo centro del profesorado, suprimido por Educación. «Es un espacio mejor, pero menos accesible para la gente mayor que no ha podido venir durante los días de nieve», agrega.

La inmigración también tiene un hueco en la educación adulta: más de un centenar asistieron el curso pasado a clases de español para inmigrantes en la red de centros y aulas de Educación y de la Diputación en la provincia. Y es creciente el número de personas extranjeras que también demandan un título para mejorar su formación. En Bembibre reciben con gran alegría a las pakistaníes que han retornado a la escuela.
«Las viejas logramos el ascensor»

Asunción Blanco Fernández tiene 87 años y es alumna del centro de personas Faustina Álvarez de León. Pero no es la única octogenaria de su clase: hay otras tres mujeres que la siguen los pasos. Cuenta Chonina que de pequeña fue a la escuela a ratos mientras recuerda el fallecimiento de un hermano y una hermana. «Ahora vengo aquí a aprender lo que no aprendí», recalca. Equipada con gafas y lupas no levanta la vista de la hoja de lectura. Este curso está muy contenta porque no tiene que subir escaleras. Por fin, hay ascensor en el centro Faustina Álvarez: «Nos costó mucho y tuvimos que dar firmas. Gracias a las viejas tenemos ascensor». Afortunada ella. Antonio Cortijo, gran valedor de la supresión de barreras, no pudo disfrutarlo.

 

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