STEs Castilla y León Prensa

   

23 de abril de 2006

e

c

o

r

t

e

s

 

Entrevista
"No hay que crear conflictos sobre la religión"
Mercedes Cabrera (Madrid, 1951) está especializada en estudiar a los políticos. Ha sido catedrática de Historia en la facultad de Ciencias Políticas de la Universidad Complutense de Madrid, donde se ha dedicado a analizar a los que ahora la rodean. Pasó a formar parte de ellos hace dos años, como diputada. Es ministra desde hace tan solo 12 días.

http://www.elpais.es/archivo/pdf/20060423elpepi_40_42.pdf

SUSANA PÉREZ DE PABLOS - Madrid
Criada en los principios de la Institución Libre de Enseñanza, la nueva ministra de Educación fue la mujer que José Luis Rodríguez Zapatero presentó a bombo y platillo en el puesto número dos de las listas del PSOE al Congreso por Madrid en las últimas elecciones. Entonces ya sonó como ministra. Sin embargo, inició su andadura política como presidenta de la Comisión de Educación del Congreso. Ahora sí le ha llegado el momento.

La nieta de don Blas

JUAN CRUZ

Juan Marichal, colega canario de Mercedes Cabrera, cuenta con qué dignidad resignada se iba de España al exilio, en un barco que cargaba toros, el físico más importante del siglo, Blas Cabrera, canario. La sombra benéfica de aquel científico republicano está sobre el currículo de muchos investigadores de cualquier parte, y es una señal en la biografía de la ministra de Educación, Mercedes Cabrera Calvo-Sotelo. La conjunción de esos nombres es como aquella inscripción que en Tlatelolco conmemora el encuentro de dos universos. En el caso español, parece que dos maneras de entender España se dan en los apellidos de Mercedes.

Acaso su propio carácter vive de ambas procedencias, porque, por una parte, la canaria es humilde y discreta, como si siempre esperara la razón de otro para tener su última opinión, y por la parte gallega es lo suficientemente precavida como para haber dicho, como primera declaración cuando Zapatero la hizo ministra: "De momento, yo me voy al mercado". Y se fue de compras. Tiene aún una herencia más, la de Alfredo Deaño, compañero de EL PAÍS, que enseñó desde aquí a leer filosofía, y murió muy temprano. De Alfredo es su hijo Alfredo, matemático y músico. Y Zita, aún estudiante, es la hija de Carlos Arenillas, su esposo. Lee mucho, para saber, no para tachar, y del respeto a la opinión ajena ha hecho la base de las amistades con las que ríe. Su tío Leopoldo Calvo-Sotelo (ex presidente, a quien ella llama "tío Poldo") dijo de ella que es una progre. Lo es. Tanto que también parece republicana. Como don Blas

Pegunta. Zapatero dijo que la educación era una de sus prioridades, pero la mayoría de las organizaciones educativas se ha quejado de que ha tenido poca visibilidad la actuación del ministerio en los dos años que llevamos de legislatura.

Respuesta. Para mí ha tenido mucha visibilidad porque he estado presidiendo en ese tiempo la Comisión de Educación en el Congreso y he visto lo que se ha hecho en el ministerio. Creo que sacar adelante una ley como la Ley Orgánica de Educación (LOE) en este periodo de tiempo, con diálogo, reuniones y su tramitación parlamentaria es un trabajo muy a tener en cuenta. Estoy convencida de que la ley ha tenido mucho más apoyo del que mucha gente ve.

P. Se observa en las encuestas que a los ciudadanos no les ha llegado el contenido de la ley.

R. Una ley de educación no es fácil de explicar. Lo fundamental ahora es conseguir mandar el mensaje más sincero de que los cambios que debe haber en el sistema educativo, que no es tan catastrófico como se piensa, no serán posibles porque la ley sea mejor o peor. Sólo son posibles si tienen un apoyo absoluto de la sociedad en su conjunto.

P. ¿Qué es lo esencial para que funcione un sistema educativo?

R. Varias cosas. Que los centros tengan autonomía para adaptarse al alumnado que tiene cada uno. Aunque luego debe haber una rendición de cuentas de lo que se hace. Y dentro de esa autonomía es muy relevante el papel del profesorado y de la dirección del centro, formando un grupo de trabajo. Pero además tiene que haber un entorno social favorable, que los maestros y profesores tengan una buena consideración social. Si conseguimos esto, conseguiremos transformar el sistema.

P. Para dar mayor prestigio a los docentes, ¿no habría que empezar por destinar más financiación para sueldos y formación y para una carrera con incentivos?

R. Se empieza por la financiación y por la formación continua. Hay que convencer a los profesores de que su formación continua tiene que importarles a ellos también. No es algo a corto plazo.

P. El PP y algunas organizaciones han dicho que la LOE no va acabar con el fracaso escolar.

R. La LOE es una ley que tiene en cuenta que educar es una cosa más complicada que una acumulación de asignaturas de las que uno se examina, ése es un concepto de la educación un poco pobre. La base de la LOE es prestar atención individualizada a los alumnos desde el principio y cuidar la relación entre las etapas, que todas son importantes. La filosofía de esta ley, que comparto completamente, es que hay que exigir el esfuerzo de los alumnos y recordar que su primera obligación es estudiar, y por lo tanto ir superando pruebas. Pero para que un estudiante las supere hay que brindarle toda la ayuda posible, que no consiste en repetir un curso en las mismas condiciones en las que se ha hecho el anterior porque reproducirá los mismos errores.

P. La mayoría de la financiación de la LOE se destinará a pagar la gratuidad de la educación de 3 a 6 años. ¿Van a aumentarla en general?

R. Todo ministro que se precie tiene que intentar conseguir los mayores recursos posibles para aquello que defiende su ministerio. Pero probablemente vamos a tener que seguir reconsiderando esta cuestión, junto con las comunidades, porque es difícil prever todo el arco de necesidades que se va a ir teniendo.

P. Entre los desarrollos de la LOE está pendiente establecer la alternativa a la asignatura de religión. El ministerio se comprometió a hacer una consulta al Consejo de Estado sobre si la asignatura podría o no impartirse al final del horario, de forma que los alumnos que no escojan religión no tengan que cursar otra cosa.

R. La LOE respeta los acuerdos con la Santa Sede pero es verdad que hay un margen todavía para este tema. Esto se debe resolver de la mejor manera posible y no crear conflictos innecesarios. Espero que podamos llegar a un acuerdo con la comunidad educativa y con la Iglesia.

P. Dado el creciente aumento de alumnos de religiones distintas a la católica, los derechos que se otorguen relacionados con el estudio de la religión católica (como que sea evaluable o que tenga una alternativa concreta) se tendrán que extender a las otras confesiones. ¿No puede crear esto problemas adicionales a medio plazo en los centros?

R. No es un tema menor. El problema es que la gente no sabe esto. Y cuando hablamos de poner o no una asignatura de religión y su alternativa no pensamos en que el problema más bien es ése. El principio de libertad religiosa es, por supuesto, irrenunciable, y es verdad que en España la religión mayoritaria es la católica, pero tenemos un proceso de cambio social y de creciente complejidad de la población que o lo prevemos o se nos va a convertir en un problema.

P. El PP les acusa de crear 17 sistemas educativos en España. ¿Van a cambiar el porcentaje de contenido mínimos que estudian los niños en toda España, establecidos desde 1990?

R. No, y en la LOE ha quedado completamente claro. Además, no creo que le interese a ninguna comunidad autónoma tener un sistema educativo que tenga nada que ver con el del vecino. Porque a cualquier político que se precie le interesará defender, entre otras cosas, que sus estudiantes con lo que han aprendido puedan moverse por el resto del territorio español. En el debate en la Comisión de Educación, a los portavoces de todos los grupos políticos les importaba mucho la educación. Si nos importa a todos, ¿por qué no vamos a poder insistir en esto?

P. ¿Cree que podría llegar a un acuerdo con el PP?

R. Buscaré un acuerdo con el PP que dé estabilidad a la educación, y también a través de las comunidades autónomas, porque creo que esta ley lo permite.

P. Usted estudió en el colegio Estudio, en el que ha sido además profesora. ¿El modelo de educación que va a defender desde el ministerio es el de la Institución Libre de Enseñanza?

R. Lo que me enseñó el colegio Estudio y he seguido practicando toda la vida es a entender que la educación no es solamente enseñanza sino una cosa bastante más amplia, y que lo fundamental de un proceso de educación es enseñar a seguir aprendiendo. Es decir, dar las herramientas para que cualquier persona pueda seguir aprendiendo toda la vida. Y eso significa concienciar a cada individuo de sus derechos y darles capacidad para ejercer libremente sus opiniones. No son contenidos concretos, pero la filosofía educativa es ésta.

P. Las organizaciones sociales han reclamado en los últimos dos años un mayor impulso político de la educación desde el ministerio. ¿Usted se considera muy académica o muy política?

R. Me considero muy académica y además me he dedicado a estudiar a los políticos históricamente. Ahora intento encajar una cosa con la otra, que es bastante complicado. Política no me considero porque he llegado hace dos años. Pero sí soy consciente de que me toca tratar de explicar los grandes objetivos sobre la LOE, la universidad, ciencia e investigación, y me toca también tomar decisiones, defenderlas y contarlas. Sí, me toca ser política.

P. ¿Va a cambiar a los altos cargos del ministerio?

R. Voy a tomármelo con un poco de calma. No quiero de ninguna manera es que el ministerio se pare, me parecería un fracaso de entrada. Pero si llego a la conclusión de que hay que cambiar algo, lo haré.

P. ¿Apuesta usted por una reforma de la LOU que tenga una vida corta, para básicamente soluciones problemas urgentes, y luego abordar otra reforma más ambiciosa, como han sugerido algunos rectores?

R. Comparto el comentario de los rectores de que tenemos una ley que hay que reformar en algunos aspectos, pero esto no debe hacernos olvidar que estamos en todo un proceso de convergencia europea mucho más ambicioso que apunta a la Universidad que queremos en España. Y éste no va estar recogido en la reforma de la LOU porque no es su ámbito. Lo que hay que hacer es una LOU suficientemente abierta y flexible como para que los desarrollos legislativos que puedan tener lugar en el futuro en relación con el proceso de Bolonia, que los habrá, no exijan una revisión de la ley.

P. Respecto al cambio de las titulaciones, algunas instituciones que imparten másteres de prestigio desde hace años están preocupadas por la posibilidad de que pasen a considerarse másteres de segunda categoría, al no ser oficiales, y, por otro lado, por que el Gobierno les prohíba usar la denominación de máster, al no ser oficiales.

R. No deberían preocuparse porque estos másteres seguirán siendo lo que han sido, aunque competan con másteres oficiales.

P. La reforma de las carreras está desatando quejas de muchos colectivos, básicamente, por el cambio en la denominación o en la duración de los estudios.

R. Aunque se pretenda una adaptación de las carreras a las exigencias del mercado y a lo que la sociedad demanda, que son principios positivos, a menudo luego se pide mantener lo que se tiene y se pierde el horizonte que se perseguía. Ésta es la lógica de toda gran organización. Y en la universidad también pasa.Tenemos que empezar a pensar, sin traumas, que el horizonte al que tenemos que ir implica un cambio real en el funcionamiento de la universidad. Por ejemplo, en los métodos de enseñanza.

Esta reforma va a exigir esfuerzo y colaboración, no se puede hacer de un día para otro, y hay que hacerlo hablando y negociando y no se pueden cambiar titulaciones porque sí, sin escuchar a quienes están implicados y sin atender a sus razones. El proceso de cambio de las titulaciones se ha acelerado excesivamente, cuando no hay una fecha inmediata, excepto para algunos másteres concretos que imparten ya las universidades y que están enganchados a másteres europeos que hay que apoyar para que no se desenganchen.

P. Hay un problema con la financiación de los másteres oficiales que se empiecen ya a implantar el curso próximo homologados con la UE. ¿Van a aprobar una partida adicional?

R. Sí, efectivamente, se intentará. Es verdad que se plantea el problema con las ayudas para el estudio de estos másteres.

 
 

 STEs Castilla y León Prensa