STEs Castilla y León Prensa

 
 

25-05-2004

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Por primera vez las mujeres con título universitario son más que los hombres.

  • En 10 años la proporción de universitarias ha pasado del 6,8% al 13,9%, según el INE
CHARO NOGUEIRA - Madrid
- Evolución rápida. - El doble de analfabetas.- Diplomadas y licenciados.- Seis de cada diez titulados.- Menos ingenieras.- Pocas catedráticas.- El doble de activas en 20 años.- Más paro femenino.

Estadística de Enseñanza Universitaria Curso 2001-2002

Por primera vez en la historia de España hay más mujeres que hombres con estudios universitarios. Los tiene el 13,9% de las mujeres y el 13,2% de los hombres a partir de 16 años, según el análisis del censo de 2001 publicado por el Instituto Nacional de Estadística (INE). Este predominio obedece a que las mujeres pisan fuerte y rápido en la enseñanza superior: en la última década se ha duplicado la proporción de universitarias (en 1991 lo era el 6,8 de las mujeres y el 8,3% de los hombres). Y ello pese a tener un punto de partida peor: el 40,9 % de las mujeres carece de estudios o sólo ha cursado los primarios, frente al 36% de los varones. Seis de cada 10 nuevos titulados universitarios son tituladas.

La mayor proporción de mujeres que de hombres con estudios superiores es una de las novedades que ha traído el censo de 2001. El INE acaba de recogerla en su estudio España al comienzo del siglo XXI. El trabajo contabiliza el porcentaje de población de 16 o más años que ha aprobado al menos tres años de universidad. Ahora el 13,5% ha alcanzado ese nivel: 2.437.443 mujeres (el 13,9% de la población femenina) y 2.198.858 hombres (13,2%).

A la secretaria general para las Políticas de Igualdad, Soledad Murillo, no le sorprenden los datos del INE. "Las mujeres son mejores alumnas y tienen menor fracaso escolar. Además, prolongan su itinerario formativo. Se ha acabado eso de que la carrera sólo es para los hijos varones. Las madres, muchas sin estudios o amas de casa, son las primeras que animan a las hijas. Ellas quieren tener autonomía y una profesión", afirma.

- Evolución rápida.
 En 1981 sólo tenía al menos tres cursos universitarios aprobados el 4,5% de las mujeres y el 6,4% de los hombres. Una década después se acortaba la distancia al tiempo que aumentaba el nivel educativo de la población general (ver gráfico). Según el censo de 1991, el 6,8% de las mujeres y el 8,3% de los hombres alcanzaban ese nivel de estudios superiores. En el siguiente decenio la población femenina duplicó con creces su proporción de universitarias hasta adelantar a los varones. "La aceleración ha sido muy fuerte. Resulta muy llamativo que la proporción de mujeres universitarias supere a la de los hombres si se tiene en cuenta, por ejemplo, la escasa presencia femenina en la enseñanza superior hace 30 o 40 años", afirma el rector de la Universidad Complutense, Carlos Berzosa.

- El doble de analfabetas.
 Pese al sorpasso femenino en los estudios superiores, persisten diferencias por sexos en el nivel educativo general. La proporción de analfabetas (el 3,5% de las mujeres) supera a la de iletrados (1,6%). También hay más mujeres que hombres sin estudios (14% frente a 11,6%). Mientras en el nivel de primaria hay casi una equiparación, a partir de ahí predominan los hombres hasta llegar a la universidad.

- Diplomadas y licenciados.
 Las mujeres predominan en las carreras de ciclo corto: el 7,4% de la población femenina ha aprobado tres cursos universitarios frente al 5,9% de los hombres. En el nivel de licenciatura destacan los hombres. Son licenciados el 6,7% y licenciadas, el 6,1%. En el doctorado se mantiene esa tónica : el 0,7% de los varones y 0,4% de las mujeres.

- Seis de cada diez titulados.
 El INE señala que casi seis de cada diez alumnos que se gradúan son mujeres. En 2001 finalizaron la carrera 208.216 estudiantes (el 59,1%, eran mujeres). Ese curso 2001-02 estaban matriculados en las universidades españolas 1.526.907 estudiantes. Más de la mitad eran alumnas (819.616, el 53,6%). En el alumnado inscrito por primera vez, la proporción femenina aumenta un punto, hasta el 54,6%. Según los últimos datos de selectividad, de 2003, casi seis de cada 10 aspirantes a universitarios son mujeres (58,3% de los matriculados en las pruebas de acceso ). Aprueban en una proporción algo mayor que los chicos: el 79,6% frente al 78,7%.

- Menos ingenieras.
 Alumnos y alumnas muestran distintas inclinaciones. Los hombres optan por estudios científico-técnicos (un 46% se matriculó en estas carreras en 2003). Las mujeres se inclinan más hacia las ciencias sociales (el 30% se inscribió en ellas) y las ciencias de la salud (29,2%). Si se tiene en cuenta el total de titulados, la menor presencia femenina se da en las ingenierías: el 15,8% de los ingenieros son mujeres (ver gráfico). "Esta menor presencia de mujeres en las ingenierías puede deberse en buena medida a que llevan a puestos de decisión y las mujeres perciben un techo de cristal más bajo en esas profesiones, o sea mayores dificultades para hacer carrera", señala Murillo.

- Pocas catedráticas.
 La mayor presencia femenina en la universidad no se refleja en el profesorado. En el curso 2000-01 las universidades españolas tenían 104.076 docentes de los que 36.385 eran mujeres (34,9%). Ellas ocupan el 12,7% de las cátedras.

- El doble de activas en 20 años
. En 1981, el 22,4% de las mujeres en edad de trabajar eran activas (trabajaban o buscaban empleo). En 2001, esta proporción prácticamente se había duplicado: el 43,7% de las mujeres eran activas, según el trabajo del INE. En el mismo periodo la tasa de actividad masculina descendió del 73,1% al 68,2%.

- Más paro femenino.
 Las trabajadoras sufren una tasa de paro mayor. En 1981 el desempleo femenino era del 20,8%. En 1991, subía al 26,8% para descender al 18,7% en 2001. En cambio el desempleo entre los varones, apenas varió entre 1981 y 1991 (pasó del 14,7% al 14,9%). A partir de entonces se redujo hasta el 11,1% de 2001. "No hay ninguna justificación para que el paro femenino sea tan alto", sostiene Murillo. A su juicio, el mercado laboral debe dejar de penalizar a las mujeres. Para ello, la conciliación de la vida familiar y laboral debería ser "cosa de todos". "La doble jornada es un gran inconveniente para la carrera de las mujeres", asegura Berzosa.

 

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