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Fernando Savater:
"La educación debe formar adultos"

Agencias
30
de agosto de 2003


  
Fernando Savater.

  • El objetivo de la educación debe ser "formar adultos", y no "niños perpetuos".

  • Criticó la actitud de algunos padres, que quieren "caer simpáticos" a sus descendientes, negando la diferencia que les separa.

  • "Lo que importa en la educación es el maestro que enseña a leer y escribir, no el catedrático"

  • Criticó que se relegue la figura del maestro a un segundo plano

"Nadie quiere ser viejo", denunció, por lo que, en su opinión "nadie puede ser madre ni padre". Así, reivindicó que a los educadores les corresponde la tarea de "frustrar", pues para él, parte de la educación es "ofrecer resistencia a las frustraciones de la vida en común". Por ello, no consideró cierta la afirmación de que "se aprende jugando", y mostró su apoyo a los maestros, que tienen que "quitar el salvajismo a los niños, pero sin ninguna medida de coacción", indicó, "si no quieren vérselas con otras fieras mayores", los padres. "Lo que importa en la educación es el maestro que enseña a leer y escribir, no el catedrático", destacó, afirmando que es precisamente durante la educación básica y media, cuando "se decide la suerte de los individuos". Sin embargo, criticó que se relegue la figura del maestro a un segundo plano, excepto cuando existen problemas, que es "cuando se culpa a la escuela", aseguró. Para Savater, reflexionar sobre la educación es hacerlo "sobre la cultura", y supone cuestionarse "qué aspectos se quieren salvar". No obstante, indicó que la tarea antes se dejaba en manos de los filósofos, mientras que ahora se recurre a los pedagogos.

Revolución educativa

Asimismo, el filósofo señaló que "la única revolución que se puede hacer es la educativa", pues ayuda a romper "el círculo de fatalidad" por el que "los hijos de los pobres e ignorantes tienen que ser siempre pobres e ignorantes", manifestó. "Toda la vida he tenido el sambenito de optimista", aseguró, "pero soy un pesimista consecuente", en el sentido de que actúa "contra lo que está mal". Por este motivo, Savater dijo que el mundo "no se puede arreglar mínimamente si no hacemos algo". Así, recomendó no confiar en las personas muy esperanzadas, que creen que "se arreglará todo sin moverse", ni en las desesperanzadas, que "se quedan quietas" porque "piensan que no se puede hacer nada", explicó. "Sólo la gente lo suficientemente desesperada como para moverse", declaró, y lo suficientemente esperanzada "como para pensar que moviéndose va a poder hacer algo" son, según él, los que pueden actuar para cambiar la "situación decadente de nuestra sociedad opulenta", apostilló.

Así, frente a las "mejoras objetivas" de la sociedad actual, Savater señaló que también hay enormes defectos, que sólo se revelan a la luz del "progreso social". El filósofo aclaró que en las sociedades que poseen problemas muy graves, resulta fácil mejorar, pero cuando "se vive en sociedades opulentas como la nuestra", es más complicado aplicar soluciones, pues "luchamos por un nivel de humanidad más sutil y sofisticado", afirmó. A su vez, recomendó defender la democracia frente a los aspectos "antidemocráticos culturalmente", pues para él, si bien "todas las culturas pueden aprender de otras", no todas las sociedades "son iguales", indicó. Además, el filósofo dijo que, puesto que "hemos nacido por azar en sociedades protegidas", es responsabilidad de los ciudadanos "darse cuenta de sus inviabilidades", concluyó.

Fernando Savater realizó estas reflexiones hoy, en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, durante su ponencia 'La voluntad de educar', dentro del curso que imparte esta semana bajo el título 'Mis principales libros: mi otra autobiografía'.

 

 
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