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Jornada Internacional contra la guerra
sábado 15 de marzo de 2003
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Millones de persona en todo el mundo se manifiestan a favor de la paz y en contra de la guerra [ + ]
 (Estrella Digital) -
Manifestación contra la guerra de Irak
Otra protesta masiva con el "no a la guerra" por bandera 

La manifestación multitudinaria contra la guerra volvió ayer a reunir a unas 5.000 personas. De nuevo se ha producido una respuesta masiva con el lema “Paremos la guerra contra Irak. Un manifiesto poético puso fin a la protesta celebrada entre el Mercado Chico y la Subdelegación del Gobierno.

 

Manifestación en el Mercado Grande

El lema más escuchado fue el “No a la guerra”, pero también se coreó el grito de “¡No más sangre por petróleo!”, “Esta guerra la vamos a parar” o “Paz sí, guerra no”. Dirigentes y representantes de partidos políticos, sindicatos y organizaciones no gubernamentales fueron parte de la masiva protesta, que se inició a la una menos cuarto en el Mercado Chico y terminó pasada la una y media de la tarde. El ambiente primaveral y de buen tiempo era la diferencia respecto a la manifestación que con el mismo recorrido se celebró el 15 de febrero.
En otra parte de la manifestación, música de dulzaina y tamboril, junto a pancartas de partidos y otras confeccionadas manualmente. Los escritores Miguel Ángel Velayos, María Blanco y José Carlos Velázquez pronunciaron un manifiesto poético, tras el que algún orador espontáneo también manifestó su protesta contra el posible ataque de Estados Unidos a Irak. Al final, los convocantes recordaron que si comienza la guerra habrá “nuevas manifestaciones de protesta”.

La manifestación fue convocada por el Colectivo Abulense por la Paz (Capaz), CCOO, UGT, STEs, PSOE, IU, Movimiento de Jóvenes de Acción Católica, Comisión del 0,7%, Proyecto Cultura y Solidaridad, Sodepaz, Hermandad Obrera de Acción Católica, Juventud Obrera Cristiana y Sindicato de Estudiantes.

Carlos de Miguel

MULTITUDINARIO ''NO A LA GUERRA''
www.avilared.com
Alrededor de 5.000 personas, según la estimación de los organizadores, han secundado la convocatoria efectuada por una docena de organizaciones políticas y sociales en favor de la paz y contra la previsible incursión armada en Irak. Con ausencia de incidentes, los manifestantes han coreado gritos como "Haz el amor y no la guerra", "Esta guerra la vamos a parar" y "Menos armas, más educación".

En una jornada soleada y con una temperatura agradable, la movilización transcurrió en un ambiente festivo. En cabeza de la manifestación se situaron varios jóvenes pertenecientes a diversos colectivos y organizaciones no gubernamentales, que sujetaron entre sus manos la pancarta con el lema de la protesta, "Paremos la guerra contra Irak".

Además, "La paz es el camino", "No más sangre por petróleo" y "Paz sí, guerra no" fueron otros de los enunciados que pudieron leerse en las diferentes pancartas desplegadas por los asistentes a la manifestación, donde también se gritaron consignas en contra del apoyo del Gobierno español a la política belicista de la Administración de EEUU.

Con una participación similar a la registrada en la protesta del pasado 15 de febrero, la movilización comenzó en el Mercado Chico, frente al Ayuntamiento de la capital. El recorrido concluyó a las puertas de la Subdelegación del Gobierno. Varios jóvenes poetas abulenses fueron los encargados esta vez de leer un comunicado contra la guerra, que finalizó con la frase: "Hemos venido a defender la vida con mayúsculas".

A la convocatoria se sumaron el Colectivo Abulense por la Paz, CCOO, UGT, Izquierda Unida, PSOE, Movimiento de Jóvenes de Acción Católica, Comisión 0,7%, Proyecto Cultura y Solidaridad, Sodepaz, Hermandad Obrera de Acción Católica, Juventud Obrera Cristiana, Sindicato de Trabajadores de la Enseñanza y Sindicato de Estudiantes.


León volvió a expresar su frontal rechazo a la guerra

 

«Todos al suelo, que viene Bush», fue el gesto unánime con el que culminó la manifestación de ayer en contra de la probable guerra en Irak. 15.000 personas, según la organización, y 7.000, según la policía, acudieron a la convocatoria del Foro Social, una de las más multitudinarias de todo el país.
LEÓN. Marco Romero
Redacción

«Los falsos gobernantes, enemigos de la libertad y de la paz mundial, son permanentes depredadores de los derechos humanos; utilizan la fuerza para sostenerse en el poder sólo para estar y decir que son los que gobiernan». La reflexión es de Rubén Abel Sosa Kusli, escritor argentino autobatizado como el rey de la paz y uno de los miles de participantes que acudieron ayer a mediodía a la multitudinaria manifestación contra la intervención militar de Estados Unidos, España e Inglaterra en Irak. «Se dicen defensores de la paz y de la seguridad, pero los hechos demuestran que son depredadores del derecho a existir», añade el que también se dice llamar Apóstol Perón II.

Un amplio dispositivo policial vigiló el transcurso de la mañana en las calles céntricas de la ciudad, por donde caminaron pacíficamente más de 10.000 personas, en una convocatoria especialmente numerosa para las circunstancias que gravitaron sobre la jornada: sábado por la mañana y buen tiempo.

Hubo gaitas, tamborradas y mucha animación, como la que estimularon los abuelos de la marcha, envueltos en pancartas con el lema «No a la guerra» y, alguno de ellos, con un megáfono que utilizó reiteradamente para llamar «asesinos» a quienes defienden la intervención bélica en Irak como respuesta a la dictadura de Sadam Husein.

La cabeza de la manifestación siguió el mismo itinerario que el pasado 13 de febrero, cuando salieron a las calles alrededor de 20.000 personas en una convocatoria considerada histórica en la ciudad. La de ayer, menos numerosa, contó con los responsables de los principales partidos políticos, excepto el PP, de los sindicatos mayoritarios y de la comunidad educativa. «Donde están, no se ven, los cachorros del PP», fue una de las frases más gritada durante todo el recorrido. Al acto también se sumó con pancartas identificativas un nutrido grupo de activistas ecologistas de Greenpeace.

Miembros de Juventudes Socialistas de León repartieron pasquines y movilizaron a una gran parte de los jóvenes que acudieron a la cita. «Por haber conseguido su excusa, le damos a Bush dos regalos: un poco de chapapote por si quiere más petróleo y una galleta por si quiere matar a alguien», concluye uno de los panfletos entregados en la calle referido a la guerra «Bush-Ansar».

Una vez que la larga cola de manifestantes concluyó el itinerario y se situó de nuevo en la plaza de la Inmaculada -durante dos horas las calles del centro quedaron cortadas al tráfico, sin que se generara una mayor densidad en las vías alternativas_, la frase «todos al suelo, que viene que Bush» se convirtió casi en una orden para los presentes, que se sentaron en el asfalto hasta que comenzó la lectura de los manifiestos, después de un largo y unánime aplauso.

«Aznar, lameculos de Bush», «Contra las agresiones imperialistas, Otan no», «Esto nos pasa por tener un Gobierno facha», «Los de la acera, a la carretera» fueron otras de las frases más leídas y escuchadas en la jornada de ayer.

Una periodista, un catedrático, una representante de los universitarios y un escritor fueron los encargados de poner la voz al sentimiento unánime de rechazo a la intervención militar en Irak. Coincidieron los discursos en reprobar al presidente del Gobierno su empecinamiento en no escuchar a la población y en mantener su intención de participar de forma activa en la guerra.

La satisfacción fue el denominador común entre los convocantes, quienes destacaron la elevada participación en esta segunda convocatoria.

Al finalizar el acto y antes de que se comenzara a disolver la manifestación, la sede de la Subdelegación del Gobierno fue «decorada» con una pancarta que invitaba a mantener el rechazo social al conflicto bélico.

«Están privando al pueblo de la esperanza de felicidad que todos los seres humanos merecemos por mandato de Dios, quien nos hizo a su semejanza para ser libres y dueños de nuestro destino. Hombres gobernantes y hombres que tenéis la misión de informar, cómo podéis ser tan cobardes», dice Apóstol Perón II.

La Plaza Mayor vuelve a ser un clamor en favor de la paz

CASI 20.000 PARTICIPANTES, SEGUN LA ORGANIZACION
  • Poetas, escritores y músicos lanzaron un mensaje contra la guerra en Irak
  • Gritos contra Aznar, el Gobierno y los "Bastardos Unidos", según Raúl Vacas

ISIDRO L. SERRANO SALAMANCA 16/03/2003


Miles de salmantinos, 6.000 según la Policía Local y alrededor de 20.000, según los organizadores, que recordaron las cifras ofrecidas por el Ayuntamiento durante algunos actos del 2002, abarrotaron ayer la Plaza Mayor para gritar "no a la guerra" en un acto organizado por el Foro Social en contra de la Guerra.

Una vez más, las cifras fueron lo de menos ante la multitudinaria respuesta de los ciudadanos salmantinos que se concentraron ante un gran pancarta que colgaba del balcón principal del Ayuntamiento. Emiliano Tapia fue el encargado de abrir un acto en el participaron poetas, escritores y músicos que con su arte quisieron dar un mensaje de paz.

Su primera frase, "todos los pueblos tienen los mismos derechos" hizo sonar los primeros aplausos de las miles de personas congregadas en la Plaza Mayor.

A lo largo de la noche, todos los participantes reincidieron en sus argumentos por la paz. "El mundo es hoy un grito casi unánime contra la guerra como recurso para solucionar los conflictos", fue el más repetido.

El ambiente subió de tono cuando la escritora y ama de casa Isabel Muñoz gritó que "el silencio es culpable y siempre se vuelve contra nosotros", momento en el que toda la Plaza lanzó al unísono un "no a la guerra" tan explícito como sentido.

Entre gritos contra Aznar y el PP, fuero saliendo al balcón del Ayuntamiento todos los participantes en el acto. Especial fue también la intervención del folclorista Gabriel Calvo, que entre los 30 conflictos armados existentes en el mundo recordó el terrorismo de ETA y animó a los presentes a gritar contra ella.

  

Los segovianos reiteran en la calle su oposición a la guerra
Miles de personas escucharon el manifiesto leído por el artista Luis Moro en la Plaza Mayor
Miembros del Foro contra la guerra portaban una pancarta en la cabecera de la protesta
Fernando Sanjosé - Segovia

La riada de ciudadanos llenó hasta los topes la Avenida de Fernández Ladreda / JUAN MARTÍN

Los segovianos volvieron ayer a salir en masa a las calles de la capital para mostrar su rotunda oposición a los planes belicistas en Iraq, aunque la protesta no alcanzó las cifras de participantes logradas en aquella ocasión. Tampoco las valoraciones eran siquiera aproximada y así, mientras que la Policía Local calculaba unas 6.500 personas, los organizadores hablaron de “unas 12.000, las mismas que salieron el 15 de febrero”.

Manteniendo la comparación con la protesta de hace un mes, los preparativos, en la Avenida de Fernández Ladreda, parecían evidenciar un menor número de participantes, aunque como en otras ocasiones, durante el tiempo en el que la comitiva recorrió la Avenida, la presencia de personas hizo crecer sustancialmente el grupo, compuesto por miles de personas a su llegada a la Plaza Mayor, en torno a las 19.50 horas la cabecera, 20 minutos después la parte final.

Una pancarta con el lema “Segovia contra la guerra” tras la que se situaron varios miembros del Foro contra la guerra, el colectivo surgido tras la primera propuesta, abría la marcha. Los políticos, los sindicalistas y los personajes públicos desaparecieron de los primeros puestos y prefirieron situarse en distintos puntos de la protesta. “El protagonismo es de los ciudadanos”, señaló el candidato a la Alcaldía por el PSOE, Pedro Arahuetes.

Por ejemplo, la práctica totalidad de los principales responsables de IU en Segovia se situaban tras la tercera gran pancarta con el lema “Paz. No a la guerra”. Arahuetes, el secretario provincial, David Rubio y el portavoz municipal, Ángel Fernando García Cantalejo y otros representantes del PSOE se mezclaban con la gente, como hizo el aspirante a la Alcaldía por ASí, Javier Giráldez.

En medio de un ambiente festivo y lemas ya casi “tradicionales” en los últimos días como “No a la guerra”, “No en mi nombre” o “No a la sangre por petróleo”, los manifestantes improvisaron otros como el que pedía “Gobierno español, dimisión” o “Bush capullo, Aznar es hijo tuyo” y con la animación de malabaristas, zancudos e incluso un grupo de dulzaineros y tamborileros, la marcha fue llegando a la Plaza Mayor donde la megafonía —esta vez si había aparatos para amplificar el sonido— reproducía el “sonido de la guerra”: Aviones, explosiones y gritos ambientaban el momento, mientras los primeros manifestantes colaboraban a la puesta en escena simulando protegerse del ataque agachados en el suelo.

Apelotonados ante el quiosco de la Plaza Mayor, los participantes esperaron un largo rato antes de que el artista segoviano, Luis Moro, tomara la palabra para leer un manifiesto titulado “Contra la agresión al pueblo de Iraq.

En el texto se hacía una dura crítica a la “política imperialista” de los Estados Unidos y se asegura que el Gobierno español “carece de legitimidad” por actuar “contra la voluntad popular” pidiendo la dimisión del Ejecutivo.

De forma festiva, como había empezado, concluyó la protesta en la que no se dieron incidentes de ninguna clase y que, en Segovia, fue de nuevo una de las más numerosas de la región.

El manifiesto de los intelectuales y la acampada de los jóvenes

La manifestación de ayer no fue el único acto contrario a la guerra en Iraq que se puso en marcha. La artista plástica, Mesa Esteban Drake, recogía sobre la marcha en la Plaza Mayor las primeras firmas de los artistas locales —“pintores, escultores, escritores, músicos, todos los artistas”, matizó— para acompañar un manifiesto que en los próximos días se hará público. “Más vale un manifiesto a tiempo que una guerra y queremos que se conozca nuestra adhesión y nuestro rotundo no a la ilegitimidad internacional de esta guerra”, dijo Esteban Drake. Mientras tanto, un grupo de jóvenes, sin más identificación, hacía pública a través de la megafonía su intención de realizar una acampada en las inmediaciones del Azoguejo a partir de la media noche “por lo que os da tiempo a ir a por el bocadillo y la mochila”, explicaban. Niños, muchos niños y jóvenes, utilizaban mientras y sucesivamente la megafonía del acto para lanzar proclamas contra la guerra.

HERALDO DE SORIA
MOVIMIENTO POR LA PAZ
Un grito de paz une a 5.000 personas
Miles de personas salieron a la calle para clamar su rechazo a la posible guerra en Irak y el deseo de que la crisis en Oriente Próximo se resuelva de modo pacífico.
J.A.C /
 
J.A.C / C.F. Soria | Por segunda vez en un mes, la ciudadanía proclamó en la calle su repulsa a la posibilidad de una guerra en Irak. Ruidosa y masiva, la nueva convocatoria del Movimiento Ciudadano por la Paz se realizó bajo la forma de una manifestación, frente a la concentración del pasado 15 de febrero. Pero el "No a la guerra" del acto de ayer fue acompañado por más gargantas, ya que superó en 1.000 personas a los congregados hace un mes. Hasta 5.000 personas, según los organizadores, se unieron a la manifestación que discurrió entre la plaza Mayor y la de Mariano Granados. Por su parte, la Policía Local rebajaba la asistencia a 3.500 manifestantes.

Con globos, pegatinas y pancartas, la multitud se puso en movimiento pasada la una de la tarde. Música y eslóganes acompañaron una marcha en la que participaron personas de todas las edades, desde jóvenes a mayores y parejas acompañadas de sus hijos pequeños. Antes de iniciar su recorrido, podía verse a grupos de gente bajando por El Collado, apresurados para encontrar hueco en el arranque. Otros esperaron a lo largo del trayecto para fundirse en el conjunto, después de contemplar un rato el acontecimiento.

La plaza de Mariano Granados fue llenándose paulatinamente de manifestantes y aún faltaban por llegar cuando el grupo de teatro La Bo-eme proclamó el deseo de los congregados, resumido en el binomio "Que nos dejen en paz, no a la guerra". En el tablado dispuesto a la entrada de la Dehesa se desarrolló el guión Pido la paz y la palabra, en el que participaron diversas voces que representaban a otros tantos sectores sociales, como los niños, las amas de casa o los inmigrantes.

La reivindicación, agrupada en ese título con reminiscencias del poeta Blas de Otero, se completó con la referencia pacifista de John Lennon, con el eslogan dirigido a los líderes políticos "Dad una oportunidad a la paz".

A pesar de que los preparativos de guerra parecen acelerarse, los actores expresaron motivos para la esperanza en un desenlace pacífico. "Han pasado seis meses y la guerra no ha comenzado, el clamor por la paz se extiende por el mundo", indicaron antes de dirigirse a Bush, Blair y Aznar: "Escuchad nuestras voces, contemplad nuestra rabia, nuestra rebelión por la paz ¡rectificad ya!". .

Tras las negaciones ("no a cuantos intereses inconfesables, aunque los sospechamos, no a los gobernantes sometidos al poder extranjero, no a Sadam Husein, por supuesto"), vino la afirmación de que "otro mundo es posible". Así concluyó el manifiesto, que frecuentemente fue interrumpido por gritos de "Paremos la guerra" y "No a la guerra".

Entre las voces que se unieron al mensaje pacifista se encontraban una niña, un ama de casa, un "urbanita" y una mujer que hablaba en nombre del mundo rural. "A todos los mayores que nos mandan, aquí y allí, dejadnos vivir", pidió la niña. "Sé que otro mundo es posible", reflexionó por su parte el ama de casa. Una mujer en representación de los enseñantes recordó que "tenemos una asignatura que se llama Educación para la Paz" y, a continuación, un señor recitó un breve poema sobre la libertad "sin fronteras en la tierra, sin fronteras en el aire, sin fronteras en el mar".

"Uno mi voz a todas las voces por la paz, la justicia y la solidaridad", afirmó quien hablaba por los inmigrantes para lograr "un mundo mejor y sin dictaduras". Desde el mundo rural, otra mujer explicó que "no hay mayor agresión ambiental que esta guerra anunciada" y aseguró su fe en el desarrollo sostenible y "el respeto al medio ambiente". Finalmente, el "urbanita" de Soria, como "ciudadano del mundo", abogó en defensa de la convivencia y "el diálogo como medio de solución de conflictos".
Parar la sociedad.

"Esperemos que ésta sea la última vez que tengamos que manifestarnos", deseaba José Luis Hernando, uno de los más activos del Movimiento Ciudadano por la Paz. Pero no se pierde de vista que la guerra parece inminente, y pese a que se sabe "que ya hay soldados británicos y estadounidenses en la zona", es posible que si "se declara oficialemente la guerra" el Movimiento se una a una propuesta de colectivos antibélicos de otros lares de cara a "parar la sociedad" por un día o unas horas como protesta, aunque eso deberá estudiarse más adelante y de todos modos "la sociedad también se cansa, y no se si funcionaría una medida tan contundente". De momento la respuesta superó lo que esperaba incluso otro organizador, que antes de comenzar la marcha comentaba que con 2.000 asistentes "nos daríamos por satisfechos".

La multitud "engordó" hasta superar la participación del 15-F.

C.F. Soria.

"En Alemania también hay manifestaciones", decía Sandra, estudiante de Traducción e Interpretación en Soria y natural del país centroeuropeo. "Pero no es como aquí. Allí el Gobierno no expresa los deseos de la gente". Y por eso ella se unió, como un granito de arena más, a la manifestación soriana en contra del ataque a Irak, con dos compañeras como Izaskun y María, que el 15 de febrero no mostraron su opinión en Soria pero sí en Barcelona y Zaragoza, respectivamente. "Es una manera de que los de arriba vean que somos la mayoría", comentó la segunda, que coincidía con la mayoría de los que esperaban en la plaza Mayor a que el río humano echase a andar hacia la Dehesa.

Los comentarios de la plaza Mayor dudaban de que se alcanzase el gentío de la concentración antibélica del 15 de febrero, pero como vaticinó Maruxa Arjona "se irán apuntando según vayamos andando. A lo mejor hay más gente hoy, porque en la anterior los que fuimos éramos todos más o menos jóvenes y hoy se ve más gente mayor", comentaba, y su pequeño Julio, de cinco años, pedía también un globo para él. "No sé si nos harán caso, pero nos manifestamos por la dignidad de estar aquí", culminó la madre. Y se cumplió lo que dijo, como se podía comprobar desde el pequeño escenario de la entrada de la Alameda.

Tampoco era despreciable la cantidad de personas que contemplaban el paso de los manifestantes en pleno vermú, desde la plaza Herradores, aunque al menos alguno de ellos se unió poco después.

El ambiente del centro de la ciudad fue de nuevo festivo. Muchas camisetas y gorras con el mensaje pacifista se vendieron, y los muchos globos de colores y el sol daban un toque más animado que en la iniciativa de hace un mes. "Yo he asociado los globos a la inocencia de los niños", justificaba Lamberto de Pablo con el cordelillo en la mano, que añadía además que quería hacer buena la frase de que si algo se hace en su nombre, como la posible guerra, "no contarán con mi silencio". Junto a él, Andrés Millán expresaba también que la manifestación significaría también una forma de dar a entender "que no nos limitamos a seguir lo que dice el Gobierno".

Cinco o seis.

El "¡No a la guerra!" se volvió a escuchar con fuerza desde muchas bocas, así como otros gritos de protesta, como "luego diréis que somos cinco o seis" o "Aznar, capullo, manda a un hijo tuyo", y lucieron algunas pancartas conocidas de hace unas semanas. La percusión de la Bo-eme y un acto algo más breve que en la concentración contribuyeron a que muchos, como los jóvenes Lola, Ángel y Aviane, opinasen que se divirtieron más ayer que el otro día "porque había más movimiento". Los organizadores, claro, encantados. Como dijo al final Jesús Bárez, uno de los habituales en las reuniones del Movimiento Ciudadano de los lunes, "ha estado cojonudo".

 

El "No" a la contienda bélica en Irak reúne a miles de zamoranos que gritan consignas contra Aznar y Bush

La manifestación transcurrió de forma pacífica desde la Plaza de la Marina hasta la Plaza Mayor, donde el profesor Lorenzo Pedrero leyó un manifiesto

Silvia Fernández

El "No a la guerra" en Irak fue el grito unánime que se oyó ayer por las calles más céntricas de la ciudad. Ocho mil zamoranos -según la organización- y cinco mil manifestantes -según datos de la Policía Municipal- expresaron al unísono su oposición a una contienda bélica con consignas de todo tipo y pancartas de diferentes colores pero con el mismo lema, "No a la guerra". A las ocho en punto -hora de la convocatoria- cientos de personas se reunían en la Plaza de la Marina para manifestarse. Representantes de diversos colectivos sociales y un grupo de jóvenes portaban sendas pancartas, una en negro y otra en color verde, y formaban la cabecera de la manifestación. El recorrido por Santa Clara fue lento, pero muy animado. Los zamoranos que acudieron a la concentración no dejaron en ningún momento de gritar consignas contra Aznar, Bush y Blair, los tres mandatarios que apoyan la guerra contra Sadam Husein. La única parada antes de llegar a la Plaza Mayor fue en la Subdelegación del Gobierno, donde los ciudadanos corearon al unísono "Qué valiente es tú presidente", consigna que estuvo acompañada de gestos de rechazo.
En la Plaza Mayor continuaron los gritos de repulsa, hasta que alrededor de las nueve de la noche el profesor y articulista Lorenzo Pedrero comenzó a leer el manifiesto. «Venimos para oponernos pacíficamente a la guerra de Irak» -comenzó su discurso Pedrero- «con todas nuestras fuerzas, con nuestras palabras y nuestras firmes convicciones de que es mejor el diálogo y la democracia que el final de la razón y el uso de la fuerza». «Venimos a decir clara y rotundamente "No a la guerra"» -continuó el profesor zamorano entre aplausos- porque «esta guerra puede hacer saltar el mundo en mil pedazos, pero nosotros estamos dispuestos a que estalle la paz». «Otros pondrán las bombas» -prosiguió el manifiesto- «otros conducirán los misiles de la muerte», pero «nosotros No porque estamos pública y declaradamente por la Paz».
Constantemente interrumpido por aplausos, Lorenzo Pedrero pudo continuar con su discurso para solicitar al Gobierno español que «escuche a la ciudadanía», al menos que quiera que «los hoy pacíficos manifestantes, dentro de unos meses, acudan a reclamar justicia en los tribunales internacionales por el abuso de nuestros dirigentes».

«¿Quién puso en su programa que íbamos a meternos en este horrible espectáculo de sangre?»
Entre botes y gritos de los manifestantes, Lorenzo Pedrero prosiguió su alocución con un emocionado recuerdo para «esos niños iraquíes que pensarán que han llegado los Reyes del cielo o que le han venido a tirar botes de leche y lo que les cae encima de sus bocas abiertas es la pólvora». También hubo reproches para el Gobierno de Aznar. «Es posible» -se preguntó- «que nuestros dirigentes solamente nos consideren ciudadanos en la hora de votar», «¿quién puso en sus programas que íbamos a meternos en este horrible espectáculo de sangre?», apostilló. «Para el señor Bush, Blair y Aznar qué son las mayorías», se interrogó Pedrero, «qué es la sociedad civil, qué es el pueblo».
Lamentó, asimismo, que desde el Ejecutivo español se ataque a Francia y Alemania por no apoyar la guerra y volvió a preguntarse si alemanes y franceses «son unos golfos», «qué somos nosotros», «cuáles son nuestros intereses». La respuesta llegó un poco más adelante: «los pozos petrolíferos van a ser americanos y a nosotros nos van a regalar el chapapote». La diatriba alcanzó también al todopoderoso presidente norteamericano. «Resulta muy difícil ver a Bush», apuntó, «como un defensor de las libertades (...), nadie se lo puede creer (...), no recuerdan ustedes que a Sadam lo colocó la CIA en su sillón de dictador (...), quién desarma a los que lo arman a él».

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Más de 70.000 personas se manifestaron este fin de semana en Valladolid contra la guerra

El rector de la Universidad de Valladolid, Jesús María Sanz Serna, fue el encargado de leer un comunicado al final del recorrido, para manifestar el rechazo de "cualquier participación directa o indirecta de España" en un conflicto bélico con Irak

 
Más de 70.000 personas, según los organizadores, y según la Policía más de 25.000, participaron el fin de semana en Valladolid en la manifestación en contra de una guerra en Irak convocada conjuntamente por dos plataformas ciudadanas.
 
La marcha comenzó en la Plaza de Colón, recorrió varias calles del centro de la ciudad y la cabeza de la manifestación llegó al final del recorrido, en la Plaza Mayor, una hora después, aproximadamente, aunque muchos de los manifestantes estaban aún en el inicio.

Una pancarta con el lema de "No a la guerra" encabezaba la manifestación, convocada por estas plataformas que integran distintos colectivos.

La pancarta la portaban, entre otros, los responsables regionales del PSOE, Angel Villalba, y de Izquierda Unida, José Luis Conde, junto a representantes de sindicatos, asociaciones vecinales y partidos nacionalistas castellanos.

El rector de la Universidad de Valladolid, Jesús María Sanz Serna, fue el encargado de leer un comunicado al final del recorrido, para manifestar el rechazo de "cualquier participación directa o indirecta de España" en un conflicto bélico con Irak.

Sanz Serna dijo que "los recursos económicos billonarios" que se emplearían en una guerra en ese país asiático, podrían emplearse para ganar "otras guerras", como las del "hambre, la enfermedad y el analfabetismo".

Una guerra en Irak incrementaría en todo el mundo la "inseguridad" y el "terrorismo internacional", advirtió el rector.

El secretario general del PSOE en Castilla y León, Angel Villalba, declaró a los periodistas que los manifestantes de esta Comunidad Autónoma "están pidiendo al PP", incluido el presidente regional de este partido, Juan Vicente Herrera, que "deje ya su absurda postura de servilismo" hacia el presidente de Estados Unidos, George Bush.

"La ruptura en la Unión Europea" sobre este conflicto, ante las posturas divergentes que mantienen gobiernos como el de España y el Reino Unido con otros como los de Alemania y Francia, "puede lesionar los intereses de España y de Castilla y León", añadió Villalba en alusión a materias como la negociación de la nueva reforma agraria y de los fondos europeos para regiones menos ricas.

El PP "se aleja definitivamente de los ciudadanos de Castilla y León", concluyó el responsable socialista.

Por su parte, el coordinador de Izquierda Unidad en Castilla y León, José Luis Conde, dijo que si finalmente "estalla" una guerra, "habrá que pedir la dimisión" del presidente del Gobierno español, José María Aznar.

Conde aseguró que muchos dirigentes del Partido Popular "están en el armario, pero tendrán que salir" y entonces "los delfines" de este partido se convertirán en "orcas" que "devorarán" al presidente del Gobierno y de los populares.

Al respecto, José Luis Conde afirmó que esos dirigentes populares han pedido a Aznar que se presente en las próximas elecciones generales, porque "es el responsable de la situación en la que está dejando a su partido".


EL PAÍS | España - 16-03-2003

La calle clama de nuevo contra la guerra

Cientos de miles de personas reclaman a Aznar por segunda vez en un mes que opte por la paz
PILAR MARCOS - Madrid
 
Pocas causas tienen gancho suficiente para movilizar la sociedad dos veces en un mes. Pero el rechazo a la guerra lo consiguió ayer en España. A la movilización sin precedentes del 15 de febrero pasado sucedieron ayer movilizaciones masivas, aunque con menor participación popular que en la anterior ocasión. En Madrid, el premio Nobel de Literatura José Saramago emocionó a la muchedumbre al advertir a George Bush, Tony Blair y José María Aznar que con su belicismo han generado una nueva potencia planetaria, "la opinión pública", que está decidida a no dejar en paz a los que quieren la guerra. En Barcelona, decenas de miles de personas formaron una cadena humana contra la guerra.

Cientos de miles de personas renovaron ayer en toda España su protesta ciudadana contra la guerra en Irak y a favor de una solución pacífica para el desarme de Sadam Husein. Sin embargo, las calles de las ciudades españolas no llegaron a inundarse por la avalancha humana sin precedentes que hace exactamente un mes exteriorizó el rotundo rechazo ciudadano a un ataque armado contra el régimen iraquí.

La mayor parte de las protestas se organizaron con fórmulas distintas, por lo que no son comparables. Valencia optó por una concentración amenizada por un concierto. En Barcelona se formó una cadena humana que, por la afluencia de personas, se tornó en práctica manifestación. Sevilla prefirió organizar una marcha hacia la base de Morón.

En Madrid, a cambio, los organizadores optaron por el mismo recorrido y el mismo horario, desde Atocha a la Puerta del Sol a partir de las seis de la tarde. Los manifestantes les hicieron poco caso y, en su mayoría, prefirieron desplazarse directamente al final de la marcha, entre Cibeles y Sol, y por acudir más tarde, a partir de las siete.

Los que optaron por ir tarde y directamente al final de la marcha tenían un perfil similar al de la marea humana de hace un mes: familias con niños y personas que acudían en pequeños grupos de amigos. Se apelotonaron en Sol para escuchar al premio Nobel de Literatura José Saramago, que escribió y leyó el comunicado final.

Los que hicieron la manifestación según el guión, es decir, desde Atocha, mostraban un perfil político más definido. Entre estos últimos había pocos manifestantes sin pancarta, gran cartel o bandera. Además de proclamas contra la guerra, las había en contra de José María Aznar, al que reclamaban: "Quédese, porque tiene que responder", y a favor de los sindicatos y partidos convocantes. Ahí no faltaban las banderas republicanas y se corearon gritos históricos. Esta cola de la manifestación no olvidó repetir las proclamas con más historia. No faltó el "OTAN no, bases fuera", trufada por otra tan poco sutil como "Gobierno dimisión por fascista y por cabrón".

En todo caso, la concentración humana no fue comparable. La suma de las estimaciones del Gobierno sobre manifestantes para el conjunto de España ronda los 700.000. Los organizadores, mientras, elevaron esa cifra hasta tres millones.

La discrepancia sobre las cifras se repitió en todas y cada una de las ciudades. En todas, también, ambas estimaciones quedaron muy por debajo del clamor ciudadano del 15 de febrero contra la guerra. Es cierto que hoy esa confrontación bélica parece más cercana, y que la concentración de ayer ocurrió la víspera de una reunión entre George Bush, Tony Blair y José María Aznar que, posiblemente, fije en esta misma semana el ultimátum para el inicio del ataque. Pero también es cierto que la guerra parece ya inevitable.

En Barcelona, la cadena humana que unió los cuatro kilómetros que separan el Consulado de los EE UU de la sede del PP, junto a la avenida Diagonal, se convirtió en una enorme y festiva manifestación, aunque también mucho menos multitudinaria que hace un mes. Claro que ayer los barceloneses vieron cubierta su cadena humana por una persistente y fría lluvia. Paralelamente, en la misma Diagonal, más de un millar de manifestantes de siete asociaciones formaron con sus cuerpos el eslogan: "¡Guerra No!".

En Valencia también llovía, lo que obligó a los músicos que debían amenizar a los concentrados en el Paseo de la Alameda a interrumpir su concierto. Además, hacía frío. En Alicante los concentrados estuvieron acompañados de artistas locales que pintaron murales que copian el Guernica de Picasso.

En Sevilla se fueron a Morón para protestar contra las bases. Y, según los convocantes, la suma de todos los concentrados en las capitales de las cinco mayores ciudades andaluzas asciende a 132.000 personas.

En Bilbao, mientras, la marcha contra la guerra discurrió en un ambiente lúdico y festivo con la participación de políticos de IU, PSE y PNV, incluida la vicepresidenta del Gobierno vasco,Idoia Zenarruzabeitia. Hace un mes, los socialistas vascos prefirieron una concentración distinta para no coincidir con los nacionalistas. Ayer, para animar la marcha, seis manifestantes disfrazados de aviadores, con alas y todo, hicieron una pequeña simulación de vuelo sin motor y una de las aeronaves humanas simuló la caída de una bomba: un bote de humo adosado a las alas.
 

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