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“Primero que todo.
Me gusta la gente que vibra, que no hay
que empujarla, que no hay que decirle que haga las cosas, sino que sabe
lo que hay que hacer
Y que lo hace en menos tiempo de lo
esperado.
Me gusta la gente con capacidad para medir
las consecuencias de sus acciones, la gente que no deja las soluciones
al azar
Me gusta la gente que piensa que el
trabajo en equipo, entre amigos, produce más que los caóticos esfuerzos
individuales.
Me gusta la gente que sabe la importancia
de la alegría.
Me gusta la gente sincera y franca, capaz
de oponerse con argumentos serenos y razonables.
Me gusta la gente de criterio, la que no
se avergüenza de reconocer que no sabe algo o que se equivocó.
Me gusta la gente que al aceptar sus
errores, se esfuerza genuinamente por no volver a cometerlos.
Me gusta la gente capaz de criticarme
constructivamente y de frente…
Me gusta la gente fiel y persistente, que
no fallece cuando de alcanzar objetivos e ideas se trata.
Me gusta la gente que trabaja por
resultados.
Con gente como esa, me comprometo a lo que
sea, ya que con haber tenido esa gente a mi lado me doy por bien
retribuido.”
Mario Benedetti |
sta
ha sido, es y será la filosofía de STEs-Intersindical durante toda su
trayectoria como organización sindical.
En
estos momentos en los que el sindicalismo se enfrenta a una campaña de
odio y desprestigio emprendida por la derecha mediática, los académicos
y tertulianos a su servicio, y la poderosa maquinaria de publicidad
pública y privada, es más importante que nunca el reconocer la labor que
los sindicatos han realizado a lo largo de los últimos treinta años para
conseguir la ampliación de los derechos sociales y laborales de los
trabajadores y trabajadoras, y concretamente de aquellos que trabajamos
en las administraciones públicas.
Por
poner algún ejemplo de derechos que no han caído del cielo sino que han
sido fruto del movimiento sindical, podemos citar la jornada de ocho
horas, las vacaciones, los convenios colectivos, subidas salariales,
concursos de traslados objetivos, ofertas públicas de empleo amplias,
aumento de plantillas, reducción de horas de trabajo, estabilidad en el
empleo….
Ese
paso en contra del trabajo sindical de reivindicación y de ampliación de
los derechos es un paso peligroso e inadmisible que busca el descrédito
de las fuerzas sindicales, el absentismo y la reclusión de todos y cada
uno en un individualismo feroz que pase de comprometerse con lo público
y así deje el campo libre a todos los recortes sociales y laborales que
se les ocurran a las diferentes administraciones, tanto la central como
la autonómica.
Pero
la realidad es que no hay derechos definitivamente conseguidos y que
para mantener los que ya tenemos necesitamos no rendirnos a la hora de
conseguir objetivos e ideas, porque siempre podemos ir a menos como lo
están mostrando las decisiones e incumplimientos de las diferentes
administraciones del Estado.
No
podemos aceptar el recorte y el deterioro a los que se quiere abandonar
a los servicios públicos, y el consiguiente desprestigio de quienes
trabajamos en ellos, porque ese abandono supone la desprotección de la
mayoría de la población.
No
podemos resignarnos, tenemos que oponer a esta campaña de desprestigio
de lo público, y de sus empleados y empleadas, una resistencia activa
que establezca una clara línea roja que no estamos dispuestos a tolerar
que la Administración sobrepase. Por eso necesitamos gente que vibre,
que no haga falta empujarla, que no se rinda.
Necesitamos trabajar juntos para que no nos bajen más el sueldo, para
evitar que contraten menos personal interino y que aumenten nuestra
carga de trabajo, para evitar que amorticen las plazas vacantes, para
que no paralicen las ofertas empleo público, para que no rebajen las
ayudas del plan social ni las posibilidades de conciliación, para que no
recorten la formación, para que no suspendan la carrera profesional y
para que no desvirtúen la negociación colectiva incumpliendo acuerdos,
como se ha venido haciendo en la administración regional en los últimos
tiempos.
Necesitamos más sindicalismo activo, más trabajo
en equipo. Para ello, como dice el poeta, debemos “soltar lastre, dejar
los miedos, continuar el viaje y perseguir los sueños” |