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¿Cómo se ve desde aquí? | |
EN EDUCACIÓN, TODA EUROPA MIRA
A FINLANDIA. |
- Coordinación de tres estructuras:
la familia, la escuela y las estructuras socioculturales de apoyo
educativo
- No se trata sólo de gastar ‘más’ en
educación (que también), sino de gastar 'mejor'
- Los niños finlandeses aprenden a
leer a los 7 años
- En los hogares finlandeses, los
niños ven como padres y madres son ávidos lectores de periódicos y
libros
- Extraordinario proceso de selección
y formación de los docentes
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Finlandia es el país de la OCDE que ha obtenido mejores resultados en el
estudio PISA 2003 y el primer lugar, en competencia lectora de sus
estudiantes, en todas las pruebas comparativas internacionales realizadas en
los últimos catorce años.
Por otra parte, en estos mismos estudios, España obtiene siempre resultados
mediocres. ¿Qué puede explicar el excelente rendimiento de los alumnos
finlandeses?
Que allí sea una cuestión nacional no es una declaración retórica. Se trata
de planificación, presupuestos y profesionalidad. Y el efecto combinado de
instituciones, escuela y familia. Ya no hay excusa: sabemos dónde mirar.
Finlandia es hoy el modelo. Y hay que verlo sin prejuicios. Por ejemplo, los
niños finlandeses aprenden a leer a los 7 años, que es cuando entran en el
sistema escolar, pero todos los filmes que ven son en versión original con
subtítulos, incluso los dibujos animados.
Muchas son las investigaciones, estudios y valoraciones que a raíz de los
nuevos datos que van arrojando los estudios comparativos internacionales en
torno a la educación (PISA, Eurydice) han intentado interpretar el porqué de
las diferencias entre los países participantes. Por ejemplo, aquí preocupa
las diferencias entre los resultados obtenidos en el Estado español,
globalmente considerado, y los obtenidos en Finlandia, situados claramente
por encima.
Lo cierto es que más allá de un amplio abanico de razones y análisis,
destacaría por encima de todas ellas las tres siguientes:
Primera. La sociedad finlandesa destaca por su alto nivel de
cohesión social y sus altos índices de igualdad social y equidad.
Esta dimensión no registra los mismos índices en nuestra realidad más
cercana, lo cual exige de nuestra escuela y a sus profesionales un esfuerzo
comparablemente mucho más significativo y complejo en cuanto al trabajo en
el aula. En este punto será clave para nuestro futuro entender la educación
(y no sólo la enseñanza) como un reto socialmente compartido en el que se
movilicen e impliquen todos los ámbitos de nuestra sociedad. En este
sentido, el filósofo J. A. Marina nos recuerda un proverbio africano: "Para
educar a un niño hace falta la tribu entera".
Segunda. En Finlandia hay una decidida vocación sociopolítica
inversora en educación.
Inversión de recursos económicos directos (en el 2001 un 5,8% de su PIB en
educación, por el 4,9% de España) e indirectos a partir de programas no
específicamente dirigidos al sistema educativo, pero cuyo aporte resulta
fundamental: políticas de atención a la infancia, de apoyo a la familia,
implicación de los medios de comunicación en educación... Nos queda aquí
todavía un largo recorrido que hacer en el contexto de las políticas de
inversión en educación, teniendo también muy en cuenta que no se trata sólo
de gastar más en educación (que también) sino de gastar mejor.
Tercera. La piedra angular del éxito finlandés: los profesores.
Aseguran diversos expertos en el tema, como el doctor Melgarejo, que la
buena formación de los profesores finlandeses es lo que cierra el círculo a
la tribu educadora de Marina. Para dar clases se exige titulación
universitaria de carácter superior. Por ejemplo, ser un maestro de primaria
requiere seis años de carrera en la universidad. Las universidades que
ofrecen titulaciones de magisterio en Finlandia sólo pueden aceptar al 15%
de los alumnos que solicitan matricularse cada año, generando una gran
selección. Dato muy significativo correlacionado con el prestigio y
reconocimiento social de la profesión, así como de las instituciones
superiores que responden a esta demanda de formación. Seguro que los
resultados finlandeses en los estudios internacionales citados al principio
tienen que ver, y mucho, con todo ello.
Los objetivos de la educación en Finlandia persiguen principalmente lograr
una educación de excelencia, con una alta cohesión social. Los finlandeses
juzgan esencial la equidad de los ciudadanos en el acceso a la sociedad del
bienestar y el derecho a su libertad individual en un clima de
responsabilidad. El sistema educativo debe ser eficiente, y no sólo eficaz,
reflejando estos valores. El dominio de la lengua es uno de los elementos
esenciales de la cohesión social y, al mismo tiempo, garantiza su
supervivencia como cultura. Desde esta perspectiva, el esfuerzo en educación
es una prioridad nacional.
Coordinación de tres grandes estructuras
La adquisición de una alta competencia lectora tiene que contemplar el
trabajo coordinado y sostenido en el tiempo de tres grandes estructuras que
se complementan en el proceso.
Estas estructuras son: la familia, la escuela y las estructuras
socioculturales de apoyo educativo. En el caso finlandés, las tres
estructuras se coordinan y se potencian realizando en cadena una parte del
trabajo educativo.
La familia es el primero de estos ámbitos.
Domina en Finlandia el valor luterano de la responsabilidad y disciplina
sobre la propia vida. La familia finlandesa se considera la primera
responsable de la educación de sus hijos. En los hogares finlandeses, los
niños observan como padres y madres son ávidos lectores de periódicos y
libros, y acuden con ellos a las bibliotecas con frecuencia. Por otra parte
existen mecanismos del Estado que garantizan la compatibilidad laboral y la
vida familiar, especialmente para las mujeres. Las ayudas a la infancia y a
la familia permiten que sólo el 4% de los niños finlandeses vivan en
situación de pobreza (12% en España).
El segundo ámbito es el de las instituciones sociales o culturales no
escolares. En Finlandia destaca la gran red de bibliotecas y sus dotaciones.
Son muy accesibles a todos los ciudadanos, se encuentran conectadas entre sí
y con profesionales preparadísimos. Además, por su tradición luterana,
Finlandia refuerza el valor de la propia responsabilidad sobre los creyentes
y promueve la necesidad de la lectura personal de la Biblia. Por otra parte,
la televisión y el cine ofrecen siempre toda su programación en la lengua
original. Los niños deben aprender a leer rápidamente los subtítulos para
entender los programas (películas incluso dibujos animados).
Finalmente, el tercer ámbito educativo es la escuela. Los niños
finlandeses entran en sistema escolar a los siete años y no aprenden a leer
hasta entonces. La escuela finlandesa de educación primaria y secundaria es
generalmente una escuela pública muy descentralizada. Se imparten
proporcionalmente menos horas de lengua que en España. La disciplina es
alta. La atención a la diversidad se efectúa atendiendo a los diversos
intereses con el trabajo de dos profesores por aula. En todos los centros
hay una comida gratuita al día para todos los alumnos. Todos estos ámbitos
son muy parecidos en todos los países nórdicos, pero muy diferentes a los de
España.
PERO LO QUE REALMENTE diferencia a Finlandia del resto de los países de la
OCDE, especialmente de los nórdicos, es su extraordinario proceso de
selección y formación de los docentes. Para acceder a la licenciatura de
profesor de primaria, los aspirantes deben sufrir dos procesos previos de
selección. El primer proceso se lleva a cabo en una unidad de evaluación
centralizada (Universidad de Jyväskylä), uno de cuyos criterios es que el
expediente del candidato debe superar el 9 de media en sus estudios de
bachillerato. Una segunda selección se hace en las facultades de Educación.
Entre otros aspectos se evalúa la competencia lectora y escrita de los
aspirantes, la capacidad de empatía y comunicación de los mismos,
habilidades artísticas, musicales y de alta competencia matemática. Menos de
un 9% de los aspirantes puede acceder a la formación como profesor de
Educación Primaria en las facultades de Educación. Tras 6.400 horas de
formación-estudio (en España son 2.000 actualmente y 1.500 hasta hace pocos
años), los estudiantes deben redactar una tesina obligatoria como proyecto
final de investigación. El profesor de secundaria se forma en las facultades
de su especialización (matemáticas, literatura, etcétera). Una vez
finalizada esta especialización debe también superar diversas pruebas de
acceso para entrar en la facultad de Educación (capacidad de empatizar, de
explicar, etcétera). Una vez superada esta prueba, el futuro profesor de
secundaria debe seguir estudios pedagógicos de más de 1.400 horas-estudio
(en España son entre 100 y 130 horas). Una vez ya formados, los docentes son
seleccionados en las escuelas por los directores de éstas. Dichos directores
son a su vez seleccionados por el Consejo Municipal. Los directores de las
escuelas de primaria sitúan en los primeros cursos aquellos profesores más
competentes de todo el claustro. Si un municipio cierra su escuela, los
profesores deben volver a buscar trabajo por sí mismos en otra localidad.
Finlandia es el único país de la OCDE con este sistema tan exigente para la
función docente. Las razones por las que se tomaron dichas medidas en la
década de 1970 son históricas y políticas.
Finlandia es un país que aspira al liderazgo mundial en innovación. Diversos
gobiernos han considerado que su supervivencia social, cultural y económica
en un mundo globalizado depende de planificar una sociedad del conocimiento.
En este diseño, la escuela es esencial como cuna y plataforma para cumplir
este objetivo.
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- JORDI RIERA I ROMANÍ, profesor de
Pedagogía (URL), pres. del Col·legi de Pedagogs de Catalunya
- J. MELGAREJO DRAPER, director del
colegio Claret de Barcelona y doctor en Pedagogía (Universitat Ramon
Llull). Tesis doctoral sobre el modelo educativo finlandés
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