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Jueves 11/12/2003

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La activista iraní, Shirin Ebadi, recogió el premio Nobel de la Paz

  • La primera mujer musulmana que obtiene el Nobel critica con dureza a los gobiernos de todo signo político y cultural

  • La iraní ganadora del Nobel de la Paz recibe amenazas por acudir al acto sin el velo

  • La Nobel de la Paz censura a Bush al recoger el premio

  • La iraní Shirin Ebadi dice que EEUU viola los derechos humanos con el pretexto del 11-S

Ebadi critica la violación de los derechos humanos en la lucha antiterrorista
Un momento de la intervención de la
Nobel de la Paz, Shirin Ebadi

La activista iraní Shirin Ebadi recogió ayer en Oslo el premio Nobel de la Paz 2003 y aprovechó su discurso para acusar al presidente de EEUU, George Bush, de "violar los principios universales y los derechos del hombre con el pretexto de los atentados del 11 de septiembre". Ebadi cargó también contra los sectores más conservadores del islam.

"La preocupación de los defensores de los derechos humanos va en aumento porque se está viendo que no sólo sus enemigos no respetan los derechos internacionales de las personas, sino que también algunas democracias occidentales quebrantan estos principios básicos", dijo Ebadi, en referencia no sólo a Bush, sino también a sus aliados: Reino Unido, Italia y España.

Una mujer de hierro

Shirin Ebadi se convirtió, con 27 años, en la primera mujer juez de Irán, pero la revolución islámica de Jomeini, cuatro años más tarde (1979), la dejó sin trabajo porque las mujeres son "demasiado emocionales e irracionales" para desempeñar ese cargo. Este revés humillante no la paralizó y Ebadi (Irán, 1947) siguió trabajando para lograr que su país fuera más justo.
Desde entonces da clases en la Universidad de Teherán y como abogada ha defendido a decenas de personas que han sido torturadas o se han visto privadas de su libertad de expresión. Como muchos abogados iranís, ha pisado varias veces la cárcel, la última vez en el 2000, por, supuestamente, "manipular" una cinta de vídeo con la que intentaba probar la represión policial en las manifestaciones de estudiantes. Ebadi, además, cofundó la primera organización por la lucha de los derechos humanos después de la revolución.
"Cualquier persona que quiera luchar por los derechos humanos en Irán debe vivir con el miedo en el cuerpo desde que nace hasta que muere, pero yo ya he aprendido a superarlo", ha dicho Ebadi en más de una ocasión. Los que la conocen afirman que, pese a su baja estatura y su voz suave, esta mujer es un torbellino y tiene un coraje y una valentía excepcionales en un país en el que las mujeres se sienten personas de segunda clase. Las asociaciones de derechos humanos de Irán desean que ella y su premio sean un catalizador para las reformas que necesita Irán.
La Premio Nobel de la Paz será una de las ponentes en el Diálogo Oriente-Occidente, que se celebrará en julio en Fòrum Barcelona 2004

 

SIN VELO

Cumpliendo su promesa de no llevar el tradicional y obligado velo de las mujeres iranís, la abogada Shirin Ebadi acudió ayer con cara descubierta y vestida de forma occidental a recoger el premio Nobel de la Paz que el Comité Nobel Noruego le ha concedido este año por su "lucha en defensa de los niños y los derechos humanos".

Ebadi recibió el galardón en nombre de las "todas las mujeres que luchan por sus derechos en el mundo islámico" y dijo que el premio será "una inspiración para los demócratas de la región". La abogada, de 56 años y musulmana, recordó en sus palabras la cultura humanitaria de su país y del islam, y denunció a los que se escudan en el Corán para defender estructuras patriarcales. "Muchos musulmanes se amparan en que la democracia y los derechos humanos son incompatibles con el islam, para así justificar gobiernos despóticos" declaró la galardonada.

 

DOBLE RASERO DE LA ONU

Ebadi hizo gala de esa valentía que le ha llevado a ganarse el Nobel y no dejó títere con cabeza: "¿Por qué en los últimos 35 años no se han cumplido docenas de resoluciones sobre la ocupación de los territorios palestinos por Israel y en los últimos 12 años Irak ha sido objeto de ataques, sanciones y ocupación militar?", se preguntó la abogada iraní.

Ole Danbolt Mjös, director del Comité Nobel noruego, dijo en su discurso que tiene la esperanza de que el Nobel de la Paz de este año inspire ciertos cambios en Irán. Para Mjös, el premio se ha concedido "a la persona adecuada, en el momento adecuado y en el lugar adecuado". "Tu nombre lucirá en la historia de los premios Nobel. Esperemos que el galardón también pueda inspirar cambios en tu querido país Irán y otras partes del mundo que necesitan escuchar tu voz clara", declaró Mjös. "Y esto también vale para Occidente", apostilló.l día siguiente.


Shirin Ebadi recibe en Oslo, el premio Nobel
de manos del director del comité noruego

Sin velo o hiyab, como había anunciado, la abogada iraní Shirin Ebadi recibió este miércoles el galardón que la acredita como premio Nobel de la Paz 2003. En su discurso hizo una defensa apasionada de los derechos humanos, en el 55 aniversario de la firma de la Declaración Universal, y criticó con igual firmeza a los gobiernos de todo signo, occidentales, árabes, democráticos o no, que vulneran su ejercicio con pretextos como la seguridad o la lucha contra el terrorismo.

Ebadi, la primera mujer musulmana que recibe el Nobel de la Paz en reconocimiento a su combate en favor de los Derechos Humanos, de las mujeres y de los niños, se presentó en la ceremonia, celebrada en Oslo, vestida con un traje color champán de corte occidental.

La defensora de los Derechos Humanos recogió el galardón de manos del presidente del Comité Nobel, Ole Mjoes, en un acto marcado por la ausencia del Rey Harald de Noruega, que fue operado de un cáncer el lunes, aunque sí estuvieron presentes el príncipe heredero Haakon y la Reina Sonia.

«El deseo del Comité Nobel noruego es subrayar la importancia que tiene alentar el diálogo entre los pueblos y las civilizaciones», destacó Mjoes en su discurso.

Con el galardón en las manos, Ebadi denunció que los derechos humanos «son violados no sólo por quienes se oponen a ellos abiertamente, sino también por las democracias occidentales». Sin citar explícitamente al Gobierno de George W. Bush, Ebadi mencionó a los cientos de prisioneros detenidos en la base de Guantánamo «sin la protección prevista por las convenciones internacionales de Ginebra, por la Declaración Universal de Derechos Humanos y por los textos de la ONU sobre derechos civiles y políticos».

En su intervención condenó además el doble rasero de la comunidad internacional: «¿Por qué durante 35 años no se han aplicado rápidamente decenas de resoluciones de la ONU relativas a la ocupación de territorios palestinos por el Estado israelí?», se preguntó.

Mientras -recordó-, en los últimos 12 años, el Estado y la población iraquí han sido sujetos «de un ataque, un asalto militar, de sanciones económicas y, para finalizar, una ocupación militar, la primera vez tras la recomendación del Consejo de Seguridad y la segunda a pesar de la oposición del Consejo», expuso.

Antes de la ceremonia, Ebadi reiteró sus críticas a la administración Bush por su política de ataques preventivos en la guerra contra el terrorismo. La abogada iraní, de 56 años, fue galardonada por el Comité Nobel por sus esfuerzos en favor de la democracia y los Derechos Humanos en Irán. El Premio Nobel consiste en un diploma, una medalla de oro y un cheque de 10 millones de coronas suecas (1,115 millones de euros).

Ataques por no llevar velo

Ebadi fue objeto de ataques por parte de sus compatriotas de línea radical cuando supieron que no portaría un velo al recibir el galardón. La ley obliga a todas las mujeres iraníes, tanto dentro como fuera del país, a cubrir su cabeza con un pañuelo, el hiyab.

A pesar de las amenazas, Ebadi sostiene que el Islam y el respeto a los derechos de la mujer son compatibles, y agregó que la discriminación de los musulmanes es resultado de «una cultura patriarcal» secular y no de la religión.

«La condición de discriminación de las mujeres en los países musulmanes atañe a los derechos civiles y al ámbito de la justicia social, política y cultural, y tiene sus raíces en la cultura patriarcal y esencialmente masculina de estos países, no del Islam», explicó, ante la presencia el embajador iraní en Noruega.

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