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La Confederación de STEs presenta un catálogo de propuestas en defensa de la escuela rural

La necesidad de profundizar en la defensa y prestigio de la escuela y el mundo rural como tarea conjunta de todos los sectores sociales implicados es el principal propósito asumido por la Confederación de STEs y el sindicato SUATEA tras la celebración de las jornadas sobre Escuela Rural que transcurrieron del 1 al 4 de noviembre en Tapia de Casariego (Asturies), y en la que participaron un centenar de personas. El conjunto de propuestas alternativas emanadas de este encuentro en el que se han dado cita, aparte de profesorado y sindicalistas, representantes de asociaciones de padres y madres, de las administraciones y de organizaciones campesinas, será ahora trasladado a las diferentes administraciones educativas y a las universidades.

La petición a las distintas consejerías de normas que permitan la organización de un subsistema educativo rural; la creación de un mapa escolar de enseñanzas en el medio rural, con criterios de discriminación positiva y compensadora de desequilibrios; el rechazo de las políticas educativas homogeneizadoras y repetidoras del modelo urbano o la exigencia de reconocimiento de la diversidad de modelos que debe tener la escolarización en el medio rural, con apuesta preferente, pero no uniforme ni forzosa, por el modelo de CRA para la educación infantil y primaria, son algunas de las principales conclusiones a que se ha llegado en el apartado de organización de la escuela rural.

Con respecto al profesorado se reivindica que todas las escuelas rurales, independientemente del modelo de escolarización que adopten, deben contar con personal docente que permita al alumnado acceder a todas las enseñanzas básicas, así como con especialistas LOGSE y de atención a la diversidad y personal de apoyo itinerante, que permita labores de refuerzo y diversificación y todo tipo de actividades extraescolares y complementarias. Igualmente, se plantea que las escuelas rurales deben contar con personal que tenga una formación inicial adecuada a la realidad de dicha escuela, por lo que se demandan programas, personal y recursos específicos para el profesorado de rural; también con respecto a la formación, desde SUATEA y la Confederación de STEs se pide que las universidades ofrezcan planes de estudio de Magisterio que contemplen materias, didácticas, recursos organizativos y pedagógicos, historia y sociología del mundo rural, prácticas docentes en escuelas rurales y la posibilidad de cursos postgrado o la oferta de Escuela Rural como asignatura optativa, entre otras posibilidades, si bien no se cree conveniente que aparezca la titulación de Maestro/a de Escuela Rural como especialidad.

En el plano de organización y funcionamiento de los centros rurales se mantiene que la escuela rural debe estar dotada de un reglamento de funcionamiento y organización propio y distinto de los centros urbanos; también se demanda la reforma de la normativa de Consejos Escolares, que contemple la realidad de la escuela rural. Por último, y en relación a la dinamización del entorno social, se ve necesario plantear actividades interinstitucionales que permitan una relación entre la escuela, las familias y las instituciones municipales, así como el fomento del papel socializador y de arraigo al entorno que tiene la escuela rural unitaria o de pueblo.

Secretariado Confederal de STEs

JORNADAS CONFEDERALES DE ESCUELA RURAL.

Entre los días 1 y 4 de noviembre, la Confederación de STEs ha realizado en Tapia de Casariego (Asturies), con el SUATEA como anfitrión, unas jornadas específicas de análisis y perspectiva de la Escuela en el medio rural, bajo el título: "Presente y futuro de la Escuela Rural en el Estado de las Autonomías".

A partir del estudio y reflexión sobre el estado actual de la institución escolar en dicho ámbito, más de medio centenar de docentes procedentes de los diferentes territorios del Estado español debatieron e intercambiaron experiencias y propuestas concretas de actuación con representantes de Asociaciones de Madres y Padres, Movimientos de Renovación Pedagógica, Plataformas Rurales y diversas instituciones y organizaciones comprometidas en el desarrollo global del medio rural.

No es casual la celebración de estas Jornadas precisamente ahora, en un momento clave para nuestro sistema educativo, cuando -salvo Ceuta y Melilla- todas las Comunidades Autónomas han asumido competencias educativas y cuando desde el Gobierno central se anuncian sustanciales reformas legislativas, en las que una vez más se ignora la especificidad de la Educación Rural y se apuesta claramente por la aplicación de políticas neoliberales que vinculan el concepto de "calidad" a la rentabilidad económica y la "optimización de recursos". Éste no es, no puede ser, el modelo educativo a aplicar en el medio rural.

A tenor de la realidad contrastada en estas Jornadas, la ordenación territorial y la planificación de los servicios públicos (sanidad, educación...) siguen afrontándose desde las ciudades y con una mentalidad unilateralmente urbana, sin profundizar en las características propias de la ruralidad y barajando criterios economicistas que no colman las expectativas de bienestar de los ciudadanos y ciudadanas que residen en pequeños núcleos de población; y ello a pesar del reconocimiento unánime del problema que representan el progresivo declive demográfico, la despoblación y la dispersión en extensas regiones y comarcas, así como la urgencia de acometer medidas que incentiven la articulación territorial y ayuden a fijar la población en esas zonas.

Desde el compromiso activo por garantizar el derecho a la educación en las mejores condiciones y en defensa de una Escuela Pública para todos y todas, libre y compensadora (conviene aquí recordar la escasa presencia de la enseñanza privada en las zonas rurales, donde no encuentra la suficiente rentabilidad económica), la Confederación de STEs ha establecido como uno de sus ejes prioritarios de acción sindical para el presente curso la reivindicación de la especificidad de la Escuela Rural, plasmada en la apuesta por la articulación y legislación de un SUBSISTEMA EDUCATIVO RURAL y en la exigencia en los diversos foros y mesas de negociación en que los distintos STEs estamos presentes de políticas educativas específicas para este ámbito, en las que el concepto de "inversión" supere al de mero "gasto" y se apliquen criterios de discriminación positiva (con ratios, plantillas, equipamientos e infraestructuras específicos y generosos) y compensadora de desequilibrios territoriales y de carencia de servicios, evitando políticas homogeneizadoras y repetidoras del modelo urbano.

. La ordenación territorial de la escuela rural debe realizarse a través de un mapa escolar integrado, fruto de la participación real de toda la comunidad educativa, con memoria económica y temporalización de inversiones, que contemple no sólo la red de centros en que se imparten las enseñanzas obligatorias (Infantil-Primaria-ESO), sino también las redes de enseñanzas post-obligatorias (bachilleratos y ciclos formativos de FP), la Educación de Personas Adultas, las Enseñanzas de Régimen Especial, los diferentes servicios educativos (Equipos Psicopedagógicos y de Orientación, Centros de Recursos e Innovación Educativa, Centros de Profesores) y complementarios (transporte y comedor escolares, residencias de secundaria y escuelas-hogar, oferta amplia de actividades extraescolares y garantía de apertura de los centros para su uso sociocultural por la comunidad). Un mapa en el que la localidad sea la unidad básica de planificación educativa, priorizando el criterio de proximidad, y la zona educativa (concejo, comarca, mancomunidad...) como garante de toda la oferta educativa integrada.

Dada la multiplicidad de coyunturas y problemáticas presentes en el medio rural, se imponen soluciones diversas. El reconocimiento de la diversidad de modelos de escolarización en Infantil-Primaria (escuelas unitarias, centros comarcales, escoles petites, preescolar na casa) no impide nuestra apuesta clara por el modelo CRA (centro rural agrupado), si bien constatando la necesidad de replantear y reestructurar su aplicación por la desvirtuación a que ha sido sometido y que ha ido diluyendo el compromiso originario de la comunidad educativa por desarrollar un modelo alternativo rural específico. Igualmente, la zona educativa debe garantizar la oferta de educación secundaria obligatoria y post-obligatoria, con el IES como referente; no obstante, pueden ser admisibles otros modelos (secciones-IES sólo con ESO, centros integrados de infantil-primaria y los dos ciclos de ESO, sin egebeización de estas enseñanzas), siempre que cuenten con plantillas suficientes y estables, equipamientos e infraestructuras que garanticen unos requisitos mínimos.

. Las plantillas han de contemplar el tutor de primaria para cada escuela o aula (de infantil si es mixta infantil-primaria), especialistas LOGSE (EF, MU, FI) y de atención a la diversidad (PT y AL) y personal de apoyo itinerante que garantice las labores de refuerzo y diversificación, la coordinación pedagógica, las funciones directivas y de gestión administrativa, la participación y organización en programas de nuevas tecnologías, apertura de centros, biblioteca escolar y todo tipo de actividades extraescolares y complementarias.

. La formación inicial debe contemplar materias, didácticas, recursos organizativos y pedagógicos, historia y sociología del medio rural, prácticas docentes en escuelas rurales y la posibilidad de cursos post-grado o de la oferta de Escuela Rural como asignatura optativa en los planes de estudio; de forma que esa formación básica se adecúe a la realidad: aulas dispersas, grupos de alumnado con todas las etapas y niveles educativos juntos, variedad de contenidos, tiempos de trabajo, didácticas, acción tutorial, adaptaciones curriculares y materiales a la realidad del pueblo o comarca, etc. La formación permanente debe ofrecer programas, personal y recursos específicos, que contemple la organización de equipos de zona y comarca, proyectos comarcales de cooperación y dinamización que permitan la constitución de grupos de trabajo, la innovación educativa y la investigación de la escuela rural.

. La institución escolar de este ámbito debe contar con reglamento de funcionamiento y organización propios, distinto del de los centros urbanos; igualmente, debe reformarse la normativa de los consejos escolares, de forma que contemple la realidad de la escuela rural, con consejos escolares de localidad y de comarca o zona, en los que se garantice la representación de madres y padres de todas las localidades afectadas.

. Finalmente, desde la Confederación de STEs reivindicamos una vez más el papel dinamizador de la escuela en su entorno sociocultural, para lo que abogamos por la planificación de actividades interinstitucionales que permitan estrechar relaciones entre la escuela, las familias y las instituciones municipales, y a la vez por el fomento del papel socializador y de arraigo al entorno que ofrece la escuela unitaria o de pueblo.

Norberto Martín y Pedro Pigazo

 
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