STEs Castilla y León Opinión

El sindicalismo del 1%

11/01/2012

 

Opinión.- Antonio Baños

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“Fueron moderados, fueron responsables” esa será la maldición que lanzarán a la cúpula los trabajadores del futuro, por no haber peleado ahora lo que mañana será imposible.


De aquí a muchos años, nuestros nietos nos preguntarán, para un trabajo del colegio
(si no los ponen a trabajar en los telares a los nueve años), “Abuelo, ¿cómo fue la Gran Recesión?”.

Y, como internet estará privatizada y gobernada con mano de hierro por un clon de Steve Jobs, nos tendremos que fiar de nuestra memoria. Y probablemente explicaremos que por un lado estaba el 99% y en el otro, gobiernos, banqueros y, lamentablemente, los sindicatos mayoritarios
de este país. Porque, a despecho de la buena labor del sindicalista de a pie y de la fe del afiliado, creo que podemos decir tranquilamente que las cúpulas de UGT y CCOO están de su parte. Son más de ellos que de nosotros. ¿Pues no dicen los compañeros que ya están, ahora sí, a puntito de llegar a un acuerdo con la patronal? Pasmo ¿Un acuerdo para qué? O es que acaso alguien duda que pasado mañana, en cualquier momento, saldrá la instrucción de algún tecnócrata diciendo que hay que ser “más ambiciosos” o “más estructurales” y reseteando todo lo pactado.

Entonces, a la cara de estadista del sindicalista, le saldrá una extraña mueca. Caramba, nos la volvieron a pegar.

Tenemos a nuestros camaradas del sindicato embebidos en la lógica del náufrago. Cualquier cosa es bienvenida en estos tiempos “excepcionales” como insisten en decirnos. En la balsa, nuestra micción es una caipirinha y una gaviota un entrecot.

 Cualquier detallito del patrón es agradecido, que no están los tiempos para ir despreciando los favores. Y así, nuestros probos padres sindicalistas salen de la negociación felices como los protas de una novela de Dickens: ¡Mirad que migajas más ricas me han dado!

Lo ha dicho todo el mundo y por eso es necesario repetirlo. España necesita ya un nuevo sindicalismo. Sindicalismo de masas y de clase con migrantes, autónomos, precarios, trabajadoras sumergidas y estudiantes. Uno que proteja a la gente con trabajo estable pero que muerda por la masa laboral que vive sin él. Que vuelva a ser solidario e internacionalista. Que no acepte el realismo, su realismo.

“Fueron moderados, fueron responsables” esa será la maldición que lanzarán a la cúpula los trabajadores del futuro, por no haber peleado ahora lo que mañana será imposible. Nos quitan los festivos, los puentes y encima ni nos convocan a la huelga general, que al menos nos daría el aire. ¿Qué es esto, un país o una galera? compañero Toxo, camarada Méndez.

¿Qué seremos, trabajadores o siervos? Es para cuando lo pregunte mi nieto.

Antonio Baños
Periodista

 

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