STEs Castilla y León Opinión

Carta de un paciente a Esperanza Aguirre

Soy un gasto público

27/09/2011

 

Opinión.- L.G.S.

http://goo.gl/Qjv94

Carta de un paciente a Esperanza Aguirre: a propósito de la factura sanitaria


Presidencia de la Comunidad de Madrid, Puerta del Sol nº 7; 28013 Madrid


Sra. Esperanza Aguirre:

Recientemente he recibido la factura “informativa” del coste que ha supuesto el uso del sistema sanitario que, por desgracia, he tenido que realizar.

Ignoro el fin que usted persigue al gastarse el dinero de todos los madrileños en enviarme dicha factura, aunque ya le adelanto que no contribuirá a que mejore de mis problemas de salud.

No acabo de comprender esta nueva práctica ya que, que yo recuerde, no se han enviado facturas a los ciudadanos recordándoles el coste que supone tener un ejército, financiar los partidos políticos (incluso suponiendo que yo  votara) o ayudar a salir de la crisis económica a los causantes de la misma.

Le aclaro que me refiero a los bancos, no a los usuarios de los servicios públicos, como usted parece creer. ero, para que vea que he comprendido su mensaje, y que yo también quiero contribuir a esta “toma de conciencia” sobre nuestra maltrecha economía, paso a mencionarle algunos de los costes que origina su presidencia a todos los madrileños.

  • Más de 1.500 asesores elegidos a dedo.

  • 620 millones de € en publicidad desde 2008.

  • Sueldo de la Sra. Presidenta de la Comunidad de Madrid: 89.643 €/año, al que hay que añadir el del resto de altos cargos y sus correspondientes gastos de representación, dietas, complementos, comidas, gasto de teléfonos móviles, etc, etc, etc.

  • Cientos de televisiones planas instaladas hace 4 años y que aún no se han puesto en marcha en todos los centros de salud.

  • BESCAM: al parecer,  “para garantizar el Estado de Derecho”, quiere usted una policía autonómica (o no sé si es una guardia personal).

Le ruego que me disculpe si algún dato no es correcto. Usted cuenta con medios y dinero (el nuestro) para calcular los costes, hacer facturas y enviárnoslas.

Por último quisiera recordarle que todos los madrileños, y no usted ni su partido, pagamos la sanidad y el resto de servicios públicos, que con tanto ahínco usted intenta deteriorar y privatizar. Y que además somos una de las comunidades que menos gasta en sanidad, y más dinero desvía a entidades privadas. Le ruego que en lo sucesivo no gaste nuestro dinero en enviarme "mas facturas", ya que mi intención es tirarlas directametnte al contenedor de papel, y por lo tanto es un gasto inútil y un daño para el medioambientte (¡ah!, que eso tampoco le importa)


Un saludo. L.G.S.
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77 coches oficiales con un coste por vehículo de más de 3.000 /mes entre renting, combustible y salario del chofer (Gasto de vehículos oficiales Comunidad de Madrid + Ayuntamiento de la capital: 600.000 €/mes -7,2 millones €/año-). Recientemente (ver BOCM de 04/08/11) La Comunidad se ha gastado 471.380 € en la contratación de ocho vehículos para los próximos 4 años.

Opinión.- Isaac Rosa. Periodista

http://goo.gl/vux83

Soy un gasto público


La semana pasada, y les prometo que fue sin querer, me convertí en gasto público. Algo que hoy equivale a decir que eres un peligro público. Entré en un hospital para un asunto menor y acabé recorriendo varias plantas durante una semana. Me convertí en gasto público desatado, un arañazo en los presupuestos, varias milésimas más de déficit.

No me dieron la factura “en la sombra” ésa que ya reparten en algunos sitios, pero si me hubieran echado la cuenta sería cuantiosa, pues fue una semana de barra libre, atención médica a todo trapo, entre pruebas diagnósticas (con esas máquinas carísimas), estancia (a pensión completa, imagínense), tratamientos y tantos trabajadores pendientes de mí (y para colmo eran muy atentos, incluso cariñosos, en vez de limitarse a cumplir con lo mínimo, que el tiempo es oro). Tumbado en la cama, imaginaba que me colocaban sobre el cabecero un contador digital que sumase euros a medida que pasaban las horas.

Y en esto que, mientras estoy ingresado, oigo que Esperanza Aguirre inaugura en Torrejón un hospital 100% privado (“de titularidad pública”; qué consuelo cuando hasta el personal médico está en manos de una empresa). Y mientras recorre las instalaciones, Aguirre ve en cada habitación un juego de sábanas para la cama del acompañante, y exclama eufórica: “Eso es lo que quiero. Que en las públicas la gente esté igual que en las clínicas privadas.”

Me contuve la carcajada no fuera a ser que se me soltasen los puntos y acabase generando más gasto. Aunque en realidad es para llorar. Aguirre quiere (y lo está haciendo ya en los nuevos centros) que los pacientes estemos en manos de empresas cuya prioridad, por mucha propaganda corporativa que hagan, nunca será nuestra salud sino ganar dinero. Que estemos al cuidado de médicos sometidos a presiones laborales, como ya ocurre en algunos centros. Que nos curemos en hospitales donde la factura no quede en la sombra, sino en la mesa de un contable preocupado por gastar menos para ganar más.

Yo lo tengo claro: el trabajo impresionante del personal sanitario (y aprovecho para dar las gracias de corazón a todos los de Vascular, Cardiología y UCI Coronaria del Ramón y Cajal), que mantiene el tipo entre presiones y recortes, hace que vea el deseo de Aguirre como una amenaza, y los tijeretazos presentes y futuros como una declaración de guerra.

Isaac Rosa.
Periodista

 

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