STEs Castilla y León Opinión

Carta abierta a Antonio Fernández, cura de Ourense

16/06/2011

 

Opinión.-José Manuel Vidal. Periodista y escritor,

Comunicado del obispo

http://goo.gl/rA6TU          

Tu gente te querrá todavía más

... que se aplique la misma medida con todos los curas de Ourense que, además de curas, ejercen otra profesión. Y mira que los hay. A patadas. Desde maestros y profesores, hasta banqueros, médicos, comandantes o enfermeros...


Querido Antonio: Aunque los dos somos de la misma diócesis, no nos conocemos. No hemos coincidido, porque tú eres mucho más joven y por mi ya largo "exilio interior" madrileño. Oí hablar de ti hace un par de años, cuando la derecha civico-eclesial de A Gudiña (el pueblo por donde los madrileños entramos en Galicia y donde estuvo muchos años de cura el hermano de mi buen amigo Rogelio)puso los oportunos mecanismos en marcha para largarte de la parroquia. Habías llegado con nuevos aires. Joven y lleno de celo pastoral y sin haber perdido los cristos, como dicen los curas más mayores. Y, según me contaron entonces, te metiste a la parroquia en el bolsillo. Simplemente, siendo un cura cercano, sencillo, entregado y, sobre todo, defensor de los pobres. Y, por supuesto, un cura preparado y con ideas propias. Ese tipo de curas que no le gustan a los caciques de a nosa terra. La historia se repite. Hay cosas que no cambian. Si yo te contara...

Y la pagaste, porque el obispo, monseñor Quinteiro, cedió a las presiones. Y te cambió a la otra punta de la diócesis. Sin hacer caso a la inmensa mayoría del pueblo, que hasta organizó una manifestación a las puertas del obispado, para que no se llevaran a "su" cura.

Y te fuiste a Piñor de Cea (y varias parroquias más), pero te llevaste a tu gente en el corazón y tus principios, tu forma encarnada de ser cura en el alma. Y volviste a ganarte a la gente. Con la misma receta y con idéntica dedicacion y entrega. Y, por supuesto, sin renunciar a tus principios ideológicos.

Por eso, mientras gran parte del presbiterado ourensano está a partir un piñón con Baltar y compañía, tú decidiste hacer algo por tu pueblo desde la otra orilla, desde el Psoe. Porque estabas convencido de que se puede ser cura y militante socialista. Y hasta tuviste el coraje de presentarte a las elecciones. Y quiso Dios que salieses elegido concejal. Y ahí se volvieron a recrudecer tus problemas con las "autoridades" civiles y religiosas. "Habrase visto, qué desfachatez, y, encima, por los socialistas..."

Todos conocemos a los curas que "carrexan" votos para el PP. Todos sabemos que, durante más de diez años, el cura Julio Rodríguez fue concejal, portavoz y edil del PP en Castrelo do Val. Todos sabemos de las andanzas de Don Gumersindo, en paz descanse...Y de tantos otros curas casados con la derecha.

Pero, con la izquierda, pocos. Desde los tiempos de Celso Montero, los curas de izquierdas fueron desapareciendo...Y llegas tú y quieres embarcarte en ese barco al que la Iglesia mira con tanto recelo...Y, después de Zapatero, aún más. Y, como era de esperar, te llamaron al orden. Desde las más altas instancias. Y Quinteiro (el obispo que no es ya obispo de Ourense desde hace más de un año) te arreó un rotundo baculazo: o dejabas la política o la sotana.

Saliste en todos los medios. Fuiste la "comidilla" incluso nacional. Pero no entraste al trapo mediático. Y eso que me consta que no te faltaron ofertas. Optaste por la prudencia y el silencio, mientras, con tus amigos y tu conciencia, tomabas la decisión: dejar la concejalía casi sin estrenar y seguir siendo cura.

Admiro tu decisión. Una decisión nada fácil. Porque te hicieron optar entre dos vocaciones o una vocación y una profesión, que son rofudamenet complementarias. Sobre todo, en el universo rural gallego, abandonado de la mano de Dios y de los hombres, donde el servicio espiritual lleva aparejado el humano.

Una buena prueba de fuego vocacional. Y una muesca más en el camino de tu crecimiento personal. Porque, seguro que habrás sacado de todo esto interesantes lecciones.

De momento, has dejado en ridículo a los "murmuradores" de siempre, a los que decían aquello de que "seguro que ya tiene una salida buscada..."

Lección para el obispo, para el vicario general, José Estévez (el eterno retorciño, que todavía hoy salía remachando el clavo de la suspensión) y, sobre todo, a la norma canónica.

Tu gente te querrá más todavía. Si es que te dejan con ella. Si no te mandan, en represalia por tu "desfachatez", a la otra punta de la diócesis. No saben (o sí lo saben, pero les da igual) que tu opción por los pobres es clara y que no buscas, como otros, el escalafón clerical para medrar.

¡Ojalá sigas conservando tu valentía! Que no te pueda el miedo ni la terrible presión de la institución. Valentía para pedir, por ejemplo, que se aplique la misma medida con todos los curas de Ourense que, además de curas, ejercen otra profesión. Y mira que los hay. A patadas. Desde maestros y profesores, hasta banqueros, médicos, comandantes o enfermeros...

Querido Antonio, conserva tus ideales, no pierdas los cristos. Y, cuando vengas por Madrid, llámame y echamos una parrafada. O, mejor, cuando vaya yo por nuestra tierra, a la que vuelvo a menudo, te llamo, quedamos y nos vemos. Un fuerte abrazo.

José Manuel Vidal
Periodista y escritor,
Uno de los vaticanistas más reputados en España

Cura y concejal, ¿ocupaciones incompatibles?

16/06/2011

 

Opinión.-José Manuel Vidal. Periodista y escritor,

Comunicado del obispo

http://goo.gl/lpkHJ

... los curas, además de curas, ejercen otras muchas profesiones. Entre ellas, profesores. Y hasta hubo épocas en que muchos de ellos optaron por ejercer un oficio civil para no cobrar del Estado. Si un cura vale para ser maestro, ¿por qué no vale para político? Y si vale para maestro o político, ¿por qué no le dejan ser político y sí, maestro?

En teoría, si. La norma canónica lo prohíbe. Pero la aplicación de esa norma, como otras muchas, queda en manos del ordinario del lugar. Y es ahí cuando surgen los agravios comparativos y las diferencias de criterio. La norma no siempre se aplicó ni se aplica de la forma tan tajante y estricta como acaba de hacerlo el obispo de Tui-Vigo y administrador apostólico de Ourense (sin obispo desde hace más de un año), Luis Quinteiro. Por no remontarnos a la Historia, plagada de curas, frailes, monjas, cardenales y Papas políticos. Incluso en la actualidad, el propio Papa es Jefe del Estado Vaticano y recibido como tal en todos sus viajes. Y sus Nuncios tienen rango de embajadores.

Según establece el Código de Derecho Canónico, a los sacerdotes "les está prohibido aceptar cargos públicos que llevan consigo una participación en el ejercicio de la potestad civil" y tampoco pueden "participar activamente en partidos políticos o en la dirección de asociaciones sindicales".

Y sin embargo, en la propia diócesis de Ourense, al sacerdote Julio Rodríguez le fue permitido compatibilizar el ejercicio del sacerdocio con una concejalía en la localidad ourensana de Castrelo do Val. Y durante muchos años. De hecho, entre 1991 y 1995 ostentó incluso la portavocía al ser el cabeza de lista del PP; mientras que entre 1995 y 1999 figuró únicamente como edil.¿Dos pesos y dos medidas?

Por otra parte, con decisiones como la de monseñor Quinteiro de prohibir el ejercicio del sacerdocio al concejal del PSOE y sacerdote, Antonio Fernández Blanco, ¿no se está enviando a la sociedad el mensaje de que el oficio político no es recomendable? De hecho, los curas, además de curas, ejercen otras muchas profesiones. Entre ellas, profesores. Y hasta hubo épocas en que muchos de ellos optaron por ejercer un oficio civil para no cobrar del Estado. Si un cura vale para ser maestro, ¿por qué no vale para político? Y si vale para maestro o politico, ¿por qué no le dejan ser político y sí, maestro?

Otra cosa es la adscripción del cura a un determinado partido, cuando, en teoría, el sacerdote (y el obispo) debe ser de todos sus feligreses. Lo ideal sería, pues, que los curas se presentasen como independientes, para poder seguir siendo de todos sus fieles y sin adscripción partidista. ¿Quién mejor que el cura puede defender los intereses del pueblo? ¿Quién mejor los conoce? ¿Quién mejor que él para hacerlo sin mancharse las manos y sin buscar el poder, sobre todo en municipios pequeños y rurales?

Eso sí, con discernimiento previo con su obispo, antes de dar el paso. Tampoco vamos a convertir a todos los curas en políticos y volver a la teocracia de antes o al Irán de los ayatolás de ahora, aunque sólo sea en el imaginario. Pero, en determinados casos, ¿qué hay de malo en que un cura sea alcalde, concejal, senador o diputado?

¿O es que no son ciudadanos? Y, en casos como éste, en el que las leyes de la Iglesia chocan con las civiles, ¿cuál debe prevalecer? ¿Por qué se va a ver obligado Antonio Fernández a dejar de ser cura, cuando su vocación sacerdotal es perfectamente compatible con su vocacion de concejal? ¿Tiene derecho el Estado vaticano a imponerle esa renuncia obligatoria, sin que el Estado español tenga nada que decir al respecto, para salvaguardar los derechos cívicos de uno de sus ciudadanos? ¿Tiene derecho una institución o una Iglesia a limitar los derechos cívicos de sus miembros en contra de su voluntad?

José Manuel Vidal
Periodista y escritor,
Uno de los vaticanistas más reputados en España

STEs Castilla y León Opinión