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Ponga
un economista en su vida, pero
para atarlo a un poste y darle
latigazos. A buenas horas, mangas
verdes de billetes. Los mismos
que no fueron capaces de
prevenir a nadie sobre la crisis
mundial son los que ahora hacen
de adivinos y le dicen a los
demás lo que tienen que hacer.
Son como los curas: hablan de lo
que no ven y prometen paraísos
indemostrables. Así que vamos a
decirlo de una vez: LA ECONOMÍA
NO ES UNA CIENCIA. Esperamos que
las mayúsculas puedan transmitir
nuestra indignación intelectual
con esos chicos de traje y
corbata que ni producen nada ni
benefician a nadie. Los
economistas ni pronostican, ni
aciertan ni son capaces de
experimentar y sacar resultados
más allá de los síntomas obvios
(si hay crisis bajan los precios
para seguir vendiendo, no hace
falta ser Galileo para darse
cuenta de eso).
No saben de qué van y
todavía esperamos a un
economista que sea capaz de
seguir al pie de la letra el
método científico y
corroborar empíricamente
nada. Porque la vara de
medir es el método, no poner
"ciencias" delante de las
palabras para darles más
empaque. Y encima tienen un
Premio Nobel: ¿para qué, si
todavía no han sido capaces
de resolver los problemas
estructurales del
capitalismo, tan útil a
corto y medio plazo y tan
desastroso a largo plazo? A
toro pasado todos somos
sabios. Es antes cuando hay
que decirlo, y torpedear a
Gobiernos nacionales porque
los intereses económicos de
unos cuantos van en
dirección contraria sería
suficiente para mandar a un
comando a asaltar las
oficinas de esos "expertos"
y hacerles un "Jimmy Hoffa".
Furias aparte, ya lo dijo un
insigne catedrático de
Filosofía de la Ciencia que
en vacaciones iba a dar
clase a Oxford: "Ciencias
sólo hay tres, y las demás
son fulanas interesadas".
PD: Y si algún economista
quiere debatir, ya sabe cuál
es nuestro email.
http://corsoexpresso.blogspot.com/
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