|
Ángel Gabilondo, ministro de Educación,
compareció por primera vez ante la Comisión de Educación del Congreso de
los Diputados el pasado día 27 de mayo. El ministro explicó, con la
convicción, el ímpetu y la intensidad que le viene caracterizando en sus
intervenciones públicas, los elementos fundamentales de su política
educativa que gravitan sobre un pacto político y social por la
educación.
El ministro Gabilondo intenta darle tono muscular a un ministerio de
Educación extenuado después de un año experimental; pero también,
devolver la educación al centro del debate político; y además que la
educación vuelva a visualizarse desde la sociedad como un asunto de
Estado y una tarea de las comunidades autónomas. Por todo esto, Ángel
Gabilondo precisará renovar, para fortalecer, la organización
ministerial; cambiar de escenario el discurso educativo; y reforzar las
estrategias para consolidar y darle estabilidad a un sistema público de
calidad.
Desde la oposición el portavoz de educación del Partido Popular (PP) en
la Comisión, J.A. Gómez Trinidad, apuntó algunas ideas interesantes,
para la reflexión, el análisis y el debate. La necesidad de garantizar
la calidad y homogeneidad de los sistemas de evaluación contemplados por
la LOE; reforzar el papel de la Conferencia Sectorial como ámbito de
negociación, pacto y decisiones comunes; el Bachillerato de tres años;
dar mayor entidad a las relaciones entre la Universidad y el
Bachillerato, porque estas no se pueden reducir al momento exclusivo de
la Selectividad; recuperar el prestigio social y la ilusión del
profesorado, así como garantizar la continuidad de los cuerpos
nacionales de maestros y profesores; y crear un Fondo de Cohesión
Nacional Educativa para corregir los desequilibrios territoriales e
incentivar las buenas prácticas educativas. Pero Gómez Trinidad apuntó
una idea que desde ESCUELA consideramos muy importante: "Hay que perder
el miedo a hablar de un nuevo modelo educativo". Esta es la única manera
de reflexionar seriamente sobre dónde están los déficits más notables de
la institución escolar española: hay que revisar la teoría de la
enseñanza, hay que revisar el modelo de profesorado, y hay que volver a
pensar la idea misma de escuela.
Las buenas noticias de la comparecencia fueron la convicción y la
intensidad del discurso del ministro Ángel Gabilondo; y la apuesta por
revalorizar el diálogo del portavoz del PP desde un discurso educativo
en el que se plantearon tareas pendientes que verdaderamente condicionan
el despegue de un sistema educativo público y de calidad. Pero en
educación muchas veces los discursos no son lo que parecen, y las
propuestas de diálogo, poco sopesadas, te pueden meter en un callejón
sin salida. Seguiremos atentos. |