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La respuesta es clara, NO. Viene esta
pregunta porque todo el mundo está hablando del informe PISA. Como era
previsible ha servido para echarse los trastos los unos a los otros.
Mientras que los que realmente nos dedicamos al mundo educativo, pedimos
que por encima de los rankings, que tiene su venta mediática, analicemos
lo que realmente nos indica dicho informe, que debe de servir como un
punto de reflexión y análisis y que entre todos busquemos soluciones
para mejorar la educación en nuestro país.
Como decía Danton “después del pan, la primera necesidad del pueblo es
la educación”. La educación debe de ser el primer objetivo que debe
tener la sociedad española, mientras no sea esto así, difícil será que
consigamos mejorar nuestro sistema educativo.
No es mi objetivo dar recetas de posibles soluciones, pues estas deben
de venir a través de un proceso de reflexión colectiva, pero si que hay
algunos aspectos que son evidentes en nuestras dos últimas décadas.
En primer lugar, los continuos vaivenes de las leyes educativas, dos del
PSOE (LOGSE y LOE) y una del PP (LODE), sin que estas tres leyes
educativas fueran el resultado de un acuerdo de Estado. Aunque en el
fondo de las mismas, el esquema no cambio con ninguna de ellas.
Más que nunca es necesario que las fuerzas políticas de nuestro país
lleguen a dos pactos, en primer lugar, que se pongan de acuerdo en una
ley educativa que tenga una larga duración fuera del juego político
partidista y que sirva para mejorar el futuro de nuestra sociedad.
En segundo lugar, los niveles de inversión en educación por parte del
Estado son claramente insuficientes, estando alrededor del 4,2% del PIB,
un punto por debajo de la media de la OCDE y muy lejos del de la Unión
Europea y del acuerdo del 5,5 % del PIB, que Aznar firmó en Lisboa, en
el año 2000. Evidentemente hay que asegurar la eficiencia de este
aumento del gasto educativo pues este en si mismo no garantiza el éxito,
si no se gasta bien.
Una de las cuestiones, que más degradan la educación como a otros
ámbitos de la función pública como la sanidad, es la perdida de
prestigio social, donde cualquiera sin la menor preparación cuestiona
las prácticas educativas. Es hora que desde la sociedad se trabaje para
recuperar el prestigio social de la actividad educativa. Sin esto, será
muy difícil que se mejore la educación.
Uno de los puntos que más importancia debe darse es al profesorado, sin
él no hay reforma posible, por ello es evidente que se deben de mejorar
tres aspectos: en primer lugar, recuperar para la función docente, el
prestigio social que tuvo y que vaya acompañado de una cierta
revalorización económica para que atraiga a los mejores universitarios.
En segundo lugar, se deben de mejorar los criterios de selección,
mediante nuevas formulas mucho mejores que la actual oposición
memorística. Sería un avance la realización de un master con una
duración de un año que tenga un carácter educativo con preparación en el
ámbito de la pedagogía, psicología y en la practica para poder entrar en
el campo educativo.
Por último, estimular al profesorado con amplitud de miras, por ello es
más necesario que nunca la aprobación del Estatuto Docente y en él se
plasme el desarrollo de la llamada carrera docente, donde el esfuerzo
por hacerlo bien y la preparación continua sea un valor que estimule al
profesorado, cosa que actualmente no sucede.
Uno de los aspectos que toca el informe PISA es la situación social,
económica y cultural del país. Esta valoración ha pasado desapercibida y
en él, nos sitúa en una posición muy atrasada dentro de la OCDE y de
otros países como pueden ser Polonia, Grecia o Rusia. Es decir, España
como país presenta rasgos preocupantes de falta de cultura. Todos los
informes económicos que se hacen sobre nuestro país, señalan esta
carencia, que hace que, presentemos un gran retraso tecnológico y que
tiene graves consecuencias en la falta de competitividad de nuestro
tejido productivo.
La mejora del entorno cultural, con los déficits históricos que
arrastramos, es un proceso lento en el que habrá que incidir con
políticas agresivas compensatorias en los próximos años, haciendo
especial atención a los grupos de adultos y en los fenómenos de
exclusión social o con la gente que llega de la inmigración, la cual
dicho sea de paso es cada vez más numerosa.
Es hora de que todos tomemos conciencia y en lugar de lamentos o de
acusaciones entre los partidos políticos, este informe sea un estímulo
para analizar la situación educativa y que entre todos busquemos las
mejores soluciones y que éstas no estén al albur de la lucha política
partidista.
Desde estas líneas quisiera hacer un llamamiento a la Iglesia católica,
pues como entidad importante en el mundo educativo, debe también hacer
una profunda reflexión en varios aspectos de practica actual, Desde mi
punto de vista serían: en primer lugar que sus colegios que tiene todos
la denominación de sociales, sean realmente sociales y abran sus centros
a la inmigración para que haya un reequilibrio entre las dos redes
educativas actualmente existentes, la pública y la concertada.
En segundo lugar, que dejen de hacer de la asignatura de la religión y
de la educación para la ciudadanía un campo de batalla único y
principal, cuando son problemas muy colaterales y de menor importancia
en el mundo educativo y que tienen fácil solución si hay un interés en
hacerlo dentro de un marco global. Por favor dejen de distraernos con
problemas de escasa relevancia y centrémonos en lo importante.
Uno de los aspectos que hacemos bien en nuestro país y que el informe
destaca son los altos niveles de equidad, muy próximos a los de los
países nórdicos. Las políticas inclusivas han de seguir, ahora hay que
dar un paso más y debemos de centrarnos en incrementar la calidad y la
excelencia del sistema educativo.
La mejora de la educación no depende exclusivamente de los centros
educativos y del personal docente, sino del conjunto de la sociedad y
especialmente del apoyo y cooperación de la familia, siendo importante,
como ya hemos visto anteriormente, el aumento de la valoración de la
escuela y de la educación
La mejora educativa y cultural del país debe convertirse en cuestión
prioritaria y para ello tenemos que aspirar a cumplir los objetivos que
la Unión Europea se marcó para el año 2010 en la cumbre de Lisboa,
aunque sea con un poco de retraso.
Si queremos tener un futuro como país puntero en el mundo, esto pasa por
mejorar nuestra educación. Tomemos conciencia y exijamos y reclamemos a
los poderes del Estado, las leyes y los presupuestos necesarios para su
consecución, en ello nos jugamos nuestro futuro.
EDMUNDO FAYANÁS ESCUER
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