STEs Castilla y León Opinión

Las secuelas del acuerdo del 20 de octubre de 2005 en los editoriales de Escuela Española

STEs-i denunció en su día las cesiones de algunas Organizaciones Sindicales. Tal y como en su momento advertimos, este “acuerdo básico” le sirvió fundamentalmente al MEC para alardear de apoyo sindical a la LOE, una ley decepcionante que no venía a solucionar las necesidades de la escuela pública y aumentaba las vías de privatización de la enseñanza.

No se consiguió ni una sola mejora para el profesorado ni para sus condiciones de trabajo y se acalló a las plataformas en defensa de la escuela pública que por exigencia de alguno de estos sindicatos mantuvieron un silencio vergonzante a lo largo de toda la tramitación de la LOE.

Por otro lado sobre el acceso a la función pública docente la ley marca una sola prueba y el decreto plantea una prueba dividida en fases, que coinciden con las pruebas existentes en la actualidad (un procedimiento que puede ser un claro fraude de ley). Ante esta propuesta tan descabellada, ¿cómo es posible la unidad de cuatro sindicatos que han mantenido en los últimos años posiciones muy dispares en el tema de acceso?, Quizás ahora sólo busquen tranquilizar al colectivo con una falsa unidad y actuar después como cada uno entienda que es mejor.

Por nuestra parte seguimos proponiendo la retirada del actual proyecto de Estatuto Básico Docente para que sea sustituido por otro texto en el que no se introduzcan criterios de evaluación y promoción propios del mercado y se contemplen reivindicaciones históricas concernientes a formación, salud laboral, jubilación o sistema de acceso. Lo calificamos de inquietante, regresivo y jeranquizante

A un año del "Acuerdo básico" entre el MEC y varios sindicatos, STES-i lo sigue calificando de vergonzoso

El desencanto con los sindicatos

El acceso a la función pública docente

El complemento de la discordia

El desencanto con los sindicatos

EL EDITORIAL DE LA SEMANA
 

L

Los sindicatos de enseñanza han sido y son instituciones muy importantes en los últimos treinta años para vertebrar el sistema educativo español. Actualmente parecen haber tocado fondo incapaces, no ya de conectar con las inquietudes del profesorado, sino tan siquiera con las grandes tareas pendientes a llevar acabo en el sistema educativo, en general, y en la escuela, en particular.

La rueda de prensa ofrecida el día 2 de octubre por CC.OO., UGT, CSI-CSIF y ANPE fue todo un síntoma. La plataforma reivindicativa hacía alusión a los Acuerdos Laborales de octubre de 2005, acceso, Estatuto, los famosos 60 euros (ya se piden como plus de productividad, ya como complemento generalizado), el plan Concilia, y algún punto más de relleno que definieron un discurso sindical de «cuello blanco» cuyos intereses empiezan a chocar con los intereses de los ciudadanos y de las ciudadanas y con los intereses de la escuela pública. El calendario de movilizaciones es de amagar y no dar, porque puede que no haya mimbres ni credibilidad. Los sindicatos del sector de la enseñanza están agotando su crédito.

Los sindicatos no se han manifestado con rigor, ni con seriedad sobre los problemas del sistema educativo. Nada han manifestado sobre los informes de la OCDE. Nada sobre la puesta en marcha de la LOE. Nada sobre la LOU. Ni tan siquiera sobre los Presupuestos. Es como si el pescado estuviera vendido, a espaldas del profesorado, y el único objetivo es salvar los muebles como sindicato. El instrumento sociopolítico y de acción pedagógica que es la organización sindical no se puede convertir en un fin, porque el único fin del sindicalismo sería el sindicato.

El 30 de noviembre la mayoría de las comunidades autónomas convocan elecciones sindicales en la enseñanza pública universitaria, y no universitaria. El fantasma de la abstención está presente y esto no sólo debe de preocupar a los sindicatos, sino que les debe hacer reflexionar sobre sus objetivos; sobre su discurso; sobre la estrategia que desarrollan y el impacto y la credibilidad que verdaderamente tienen sobre los trabajadores y las trabajadoras del sector.

Es inquietante pensar que los sindicatos se encuentren al margen del gran debate sobre la educación, más arrastrados por el statu quo y en una actitud defensiva que, en ocasiones, impide las reformas radicales que necesita el sistema educativo español.

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Escuela 3720, 12 de octubre de 2006


El acceso a la función pública docente

EL EDITORIAL DE LA SEMANA
 

H

ace justo un año que se firmaba el Acuerdo Laboral entre los sindicatos de la enseñanza pública CC.OO., UGT, ANPE y CSI-CSIF y el MEC. Acuerdo que no se ha desarrollado, en ninguna de sus partes.

Uno de los compromisos contraído por los firmantes del Acuerdo hace mención a la puesta en marcha de un nuevo Decreto de acceso a la función pública docente.

La falta de pulso político y sindical con el que se ha manejado ha hecho que el Decreto no estuviese a tiempo para la última oferta de empleo pública. La proximidad de las elecciones sindicales hace que el momento actual no sea el mejor para cerrar un asunto de tanto calado.

La LOE en su Disposición Adicional Duodécima, «ingreso y promoción interna», define que «el sistema de ingreso en la función pública docente será el de concurso-oposición convocado por las respectivas administraciones educativas». Éste es el modelo de acceso a la función pública docente, y la jurisprudencia actual señala unos límites muy precisos a la ponderación de la experiencia. Este marco legal y competencial hay que conciliarlo, en lo posible, con las aspiraciones del profesorado interino y con el respeto a los principios de igualdad, mérito y capacidad que deben regir el acceso a la función pública.

El tema es muy complejo. Ni existe acuerdo entre los sindicatos de la enseñanza pública. Ni existe acuerdo entre las comunidades autónomas que presentan realidades muy diferentes en cuanto al número y a la situación de su profesorado interino, como ha puesto de manifiesto el reciente Acuerdo firmado en Andalucía entre Consejería de Educación y los sindicatos del sector.

La puesta en marcha de un nuevo Decreto de acceso con vocación de perdurar en el tiempo, debe ser objeto de un amplio consenso, producto de un debate riguroso y sosegado entre Ministerio, sindicatos y comunidades autónomas. Un escenario que difícilmente se va a producir en medio de las urgencias de una campaña de elecciones sindicales. No había que haber esperado tanto, pero indiscutiblemente no es un asunto para tratar en este momento. El acceso es un tema de mucha envergadura para el futuro del sistema educativo.

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Escuela 3721, 19 de octubre de 2006


El complemento de la discordia

EL EDITORIAL DE LA SEMANA
 

S

indicatos y Ministerio andan a la greña por la aplicación de un complemento retributivo de 60 euros mensuales, cuya aplicación está prevista en el Acuerdo Laboral firmado el 20 de octubre de 2005 y del que sus aspectos sustantivos no se han cumplido un año después de la firma. La polémica gira en torno a la naturaleza del complemento: mientras el MEC sostiene que, según el acuerdo, el pago de los 60 euros ha de vincularse a compromisos de mejora en el funcionamiento de los centros o de la práctica docente, las organizaciones sindicales interpretan que se trata de un complemento generalizado. El presupuesto de educación muestra de forma inequívoca la voluntad del MEC: la cuantía prevista para «medidas de apoyo al profesorado» sólo alcanza para financiar la extensión de los 60 euros al 20% de la plantilla, algo que los sindicatos difícilmente podrán avalar a menos de dos meses de las elecciones sindicales. La situación refleja, una vez más, la cortedad de miras de las partes en conflicto. Un Acuerdo sectorial firmado hace un año, que no sentó precisamente bien en los gobiernos autonómicos, no se ha ejecutado en ninguno de sus apartados, siendo partes importantes de su contenido fuente de conflictos y posible moneda de cambio para otras aventuras.

El estado del sistema educativo y el desánimo de una parte importante del profesorado, indican que no es el momento de andar con parches, sino de abordar los debates de fondo. Más que dilucidar si son galgos o podencos, urge abordar la negociación del Estatuto Docente y remitir a ésta las grandes cuestiones: la carrera profesional, el acceso a la función pública, la regulación de la salud laboral, los derechos y deberes del colectivo.

Por otra parte, parece obvio que un debate de este calado sólo se podrá abordar tras las elecciones sindicales entre otras cosas porque, al margen de las urgencias que suscitan las campañas electorales, será importante tener en cuenta el mapa de representatividad que quede a partir del día 30 de noviembre. Otra cosa es seguir mareando la perdiz, y dando un espectáculo lamentable.

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Escuela 3721, 19 de octubre de 2006

STEs Castilla y León Opinión