STEs Castilla y León Opinión

Reina por (casi) un día

27 de abril de 2006

Opinión

Joan Blanco

L

las personas más jóvenes no podrán recordar el programa televisivo —en TVE, la única que existía entonces— Reina por un día, que a comienzos de los años sesenta dirigían José Luis Barcelona y Mario Cabré. En el programa, la candidata seleccionada explicaba sus sueños y esperaba verlos cumplidos. Hasta aquí la explicación.

La ex-responsable de nuestro ramo, María Jesús Sansegundo, fue durante casi un día la ministra feliz que había conseguido aprobar una nueva ley educativa, vendida como el principal acuerdo social por la enseñanza de los últimos años. No habían transcurrido 24 horas de estas declaraciones de Sansegundo y ya estaba destituida.

Tampoco habían pasado 24 horas y algunas organizaciones avalistas de su reforma se desmarcaban de la ministra y se felicitaban por el cambio. ¡Qué gratitud!

Otras, en cambio, quedaban perplejas. No podía ser de otra manera. Después de haber conseguido imponerle al Ministerio de Educación una política sectaria respeto a organizaciones que, como STEs-i, no comparten tanta “buena nueva” para la escuela pública, ahora resulta que la figura que ha simbolizado este hito histórico se va. Y no precisamente con excesiva normalidad.

Algunos habrán de empezar otra vez con una nueva ministra —¿quizás con un nuevo equipo?—. Qué contrariedad, con las elecciones sindicales, ay señor, a la esquina. Tan bien que habían preparado la jugada.

A la ex-ministra no le guardamos ningún rencor. En relación con el profesorado, Sansegundo abordó una negociación de la LOE con un acuerdo gestado con tres organizaciones sindicales —una en primerísimo grado (CCOO) y las otras dos como acompañantes (UGT y CSIF)— al cual se invitó a sumarse otro sindicato (ANPE), eso sí, al final de una secretíssima negociación que desembocaba, 24 horas más tarde, en una mesa de negociación—sólo 24 horas, como la ministra cesada— para que el resto de organizaciones: STEs-i y la Confederación Intersindical Galega, se sumaran sin participar. La jugada para dejar fuera a los STEs se repitió meses después con la negociación del plan de convivencia. En esta ocasión, permitieron que firmara la CEAPA la cual, que se sepa, no forma parte de la mesa negociadora del profesorado.

La exministra, al fin, nos ha permitido identificar los responsables de algunos desastres y de confirmar que los STEs-i molestan porque, en lugar de acobardarse, han mantenido la dignidad, han hecho frente a tanta arbitrariedad y confirman su condición de fuerza ascendente entre el conjunto de los trabajadores de la enseñanza.

Sansegundo no ha estado a la altura que se esperaba, no ha sido capaz de aplicar y defender el programa electoral de su partido, ni ha demostrado más voluntad negociadora que la de responder con un sí permamente a las patronales educativas o la jerarquía católica.

El resultado ya lo conocemos: una ley que supone la consagración de la subsidiariedad de la escuela pública y el aumento de privilegios para la privada.

Han pasado sólo unos días desde la aprobación de la LOE y suenan ya los tambores de nuevas agresiones. El equilibrio buscado entre ambas redes está roto, y miremos a Catalunya, parece que ahora incluso se modifica el lenguaje progre que algunas organizaciones de izquierdas mantenían para hablar sin disimulo de eso de que toda escuela es subvencionable y concertable porque toda escuela cumple el mismo papel social. O lo que es lo mismo, todos los derechos, y obligaciones, ya veremos.

Sólo nos queda felicitar a la nueva ministra, Mercedes Cabrera, de indudable formación académica y experiencia profesional y parlamentaria, de la cual hace falta esperar que sea capaz de conseguir que en los desarrollos de la LOE se concreten medidas que sirvan para potenciar la enseñanza pública, la cual escolariza, no lo olvidamos, a casi el 70% de todo el alumnado. Si avanza por este camino, ya sabe que puede contar con STEs-i. Dejamos los sectarismos en el pasado.

Joan Blanco.- STEPV

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