STEs Castilla y León Opinión

Tras una tortuosa negociación de la LOE, Zapatero premia con el despido a la Ministra de Educación

7 de abril de 2006

Opinión

 

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esde que el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, en sus primeras decisiones, optó por suspender la entrada en vigor de buena parte de los preceptos de la ley de Calidad del PP, la tramitación de ley orgánica de Educación (LOE) ha tenido una tortuosa negociación y una extraña aprobación, con partidos que primero se abstienen y después votan a favor, como IU, o primero apoyan y después se abstienen, como CIU, o que desparecen (se van al lavabo) a la hora de votar una enmienda comprometida.

La incertidumbre y los continuos ejercicios de equilibrio y malabarismo han marcado todo su recorrido. Los cambios introducidos por el Gobierno para garantizar los votos de CiU y un acuerdo con las escuelas católicas han puesto en peligro a su vez el apoyo de los partidos de izquierda, que amagaban con abstenerse. Incluso el día de su aprobación y hasta el último momento fueron continuas las reuniones para mantener alianzas. Las amenazas por parte de varias formaciones de no apoyar si no se incorpora "lo mío" y el intento de conjugar intereses tan dispares de algunos sindicatos (que no ,pero sí), de padres de alumnos, de grupos parlamentarios, de la patronal de la escuela concertada,... hace irreconocible los fundamentos en los que se apoya la LOE.

La ex ministra de Educación y Ciencia puede presumir de ser una experta en economía de la educación, de ser probablemente una de las personas que más sabe sobre los modelos educativos y de tener un gran padrino (Peces Barba), pero todo eso ha sido insuficiente. En todo este proceso, San Segundo, ha sido un convidado de piedra. Todo el mundo la ha catalogado como una gran profesional, pero sin carácter y como una pésima negociadora.

En los momentos decisivos fue sustituida por la Vicepresidenta o por el portavoz Rubalcaba. Hasta el propio Rodríguez Zapatero tuvo que salir a zanjar hace meses la polémica sobre la religión al defender que la asignatura será de oferta obligatoria en los centros.

Ha sido objeto de sonadas protestas por parte de amplios sectores de la sociedad, de uno y otro signo.

Cuestionada por los sectores progresistas, que esperaban de ella que abordara las numerosas reformas que el PSOE había anunciado en su programa electoral, lo escondió en el último cajón de su despacho.

Se ganó el rechazo del colectivo anti-LOE, con los padres católicos y los obispos a la cabeza, por el tema de la religión y la polémica asignatura de Educación para la Ciudadanía, que según ellos, puede convertirse en la práctica en un peligroso "adoctrinamiento estatal".

Logró el apoyo de los nacionalistas a cambio del compromiso de aumentar los módulos de conciertos por alumno de los centros privados y de poder recibir contribuciones de los padres a través de fundaciones.

Cedió ante la patronal, durante el trámite parlamentario, rebajando el papel de las comisiones que han de controlar la admisión del alumnado para que los centros públicos no acaben acogiendo a la mayoría de alumnos con mayores dificultades de aprendizajes.

Sin embargo, supo llevarse al huerto a algunos sindicatos, firmando un acuerdo que tendrán que aplicar las Comunidades Autónomas, con el lema "invito yo, pero pagas tú"

En resumen: Ha conseguido sacar adelante una ley que no ha dejado contento a nadie. Y como premio el presidente Zapatero, que no ha esperado ni a las 24 horas del nacimiento de la criatura, le despide, aprovechando una pequeña remodelación ministerial. Tanto la  LOE como ella salen malparadas y desprestigiadas.

Le sucede otra buena profesional de la Universidad, cercana a las ideas de la Institución Libre de la Enseñanza, pero... el daño a la enseñanza pública ya está hecho y su margen de maniobra parece escaso, aunque esperemos que pueda aplicar aquello que decía Romanones: "No me importa que otros hagan las leyes si a mi me dejan hacer los reglamentos".

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