Les pediría a los líderes
políticos que no utilizasen la educación como arma
arrojadiza. Quiero dejar claro de partida que, para mi,
el Partido Popular ha utilizado su mayoría absoluta para
imponer tres leyes sin negociarlas ni con las
comunidades autónomas -que son las que tienen las
competencias-, ni considerar la opinión de las
administraciones locales, ni la comunidad educativa ni
los sindicatos.
Independientemente del
acuerdo que pueda tener o no con las mismas, tengo que
señalar que la Democracia no es sólo el proceso de
realizar unas elecciones para escoger a los
representantes. La Democracia, a mi entender, también es
un estilo de gobierno, basado en el pacto y la
participación de los implicados y de las minorías,
independientemente de si se tiene mayoría absoluta o no.
Por otro lado, sorprende
el contraste en los números y en las valoraciones de las
actuaciones del Gobierno popular.
El PP habla de incremento
de recursos económicos del 25% desde 1995 y la oposición
señala que la educación significaba el 4,9% del PIB y
ahora es sólo del 4,5%. El PP dice que el sistema de
becas se ha fortalecido en presupuesto y numero de becas
y ayudas y el PSOE, por ejemplo, afirma que se han
reducido las becas en su cuantía media y su duración.
Los partidos representantes de las nacionalidades
catalanas, vascas y gallegas -incluido el PSOE-, hablan
de recorte autonómico con las tres leyes. El partido del
gobierno actual dice que se ha culminado el proceso de
traspasos en materia autonómica, hasta el 95% de los
recursos ya gestionados por las CCAA. Unos hablan de
calidad, otros de igualdad y otros de libertad.
Mi conclusión es clara. La
educación y la formación es algo demasiado complejo como
para que se pueda simplificar con cuatro eslóganes más o
menos bien encontrados y un día de campaña dedicado a
los/las maestros y profesores.
Por lo tanto, también es
culpa nuestra -ciudadanos y profesionales de la
educación- de no exigir más a nuestros políticos. Exigir
que sean claros en la evaluación de las políticas
realizadas. Claros en sus propuestas y claros en sus
críticas.
Y que no abusen de sus
mayorías, por mucho que la propia sociedad se las haya
facilitado.
Enric Renau
Editor@educaweb.com