STEs Castilla y León Opinión Comunicados
 

¡Y van a más!

 

 Durante estos últimos años, el mundo de la educación ha sufrido durísimos reveses, tanto por lo que se refiere al sistema educativo en su configuración normativa como por lo que atañe al contexto social, que tanta incidencia tiene en la formación de las personas, sobre todo las de menor edad. Los objetivos y valores educativos de más honda significación, como son la práctica democrática y participativa, la igualdad de oportunidades, la cohesión social, el sentido crítico, la libertad de conciencia y de pensamiento, el pluralismo ideológico, la laicidad de la enseñanza y de la sociedad, la valoración y defensa de los servicios públicos, la educación para la paz, el reconocimiento de los errores, la actitud de escucha y dialogo, la libertad de expresión, la transparencia informativa, la racionalidad, el respeto a la diferencia..., estos objetivos y valores han sido, a mi juicio, menospreciados, tergiversados y manipulados reiteradamente por leyes y actuaciones del Gobierno del PP.

 La LOCE (Ley Orgánica de Calidad de la Educación) es, tal vez, el más claro ejemplo de lo dicho en el párrafo anterior. La educación no está concebida en esta Ley como un derecho primordial de la ciudadanía -de toda la ciudadanía, con especial atención a los más desfavorecidos- sino como un valor de mercado, sometido a las leyes del mercado. La competitividad, el autoritarismo, la jerarquización, la segregación, el adoctrinamiento, la domesticación, el individualismo, la expulsión temprana del sistema de quienes necesitan una mayor atención, el culto a la excelencia, el incremento de la tendencia privatizadora... son características esenciales de la LOCE. La imposición de la religión, en sus dos vertientes, atenta contra el libre pensamiento y la libertad de conciencia. Incluir las enseñanzas confesionales en el currículo escolar y equipararlas, a todos los efectos, con el resto de materias es una inadmisible vuelta al nacionalcatolicismo. La enseñanza religiosa de carácter confesional pertenece a otros ámbitos.

 Los valores educativos no sólo se transmiten a través de la familia y la escuela. También el contexto social, político y cultural contribuye, y de forma muy importante como se sabe, a crear y fomentar valores y contravalores. Las actuaciones de las autoridades gubernativas son uno de los principales elementos que intervienen en la modelación de esta gran escuela que es la sociedad. Pues bien, desde este punto de vista, el Gobierno del PP nos ha ido mostrando, a mi juicio, durante estos últimos años, una serie de prácticas que contravienen los valores que oficialmente todos decimos defender. La manipulación informativa, las mentiras y calumnias, la arrogancia, el desprecio de otras formas de pensar, la marginación del Parlamento, la transgresión de la legislación internacional, el militarismo, la defensa de conceptos tan perversos como el de la guerra preventiva, el servilismo ante los poderosos y la prepotencia ante los débiles... han sido frecuentes en muchas de las actuaciones del actual Gobierno.

 Pongamos por caso la guerra de Iraq y extraigamos las lecciones éticas que de ella se derivan. Y no es un caso menor, aislado, ya pasado. Ha tenido y está teniendo una enorme importancia en la conformación de valores y pautas de comportamiento; además, por supuesto, de haber provocado y seguir provocando destrucción, dolor y miles de muertes. La sórdida manipulación en torno a conceptos tales como el Terrorismo y la Sacrosanta Unidad de la Patria es otro de los ejemplos que se pueden citar. El Prestige, el Decretazo...

 Y, por si todo esto fuera poco, nos dicen que ¡van a más!

 León, 2 de marzo de 2004.-

 

 Feliciano Martínez Redondo,
miembro del Secretariado de STELE-STEs
 

 
STEs Castilla y León Opinión Comunicados