STEs Castilla y LeónOpinión
 

Melilla: las carencias educativas
pueden dificultar su futuro


Lunes 2 de febrero de 2004

Suplemento Educación:

José Luis López Belmonte

Hablar de la educación en Melilla es reseñar, obligatoriamente, sus carencias. Carencias que sufre toda la población escolar, y el profesorado, al tener que trabajar con las insuficiencias que reseñamos. Los resultados a medio plazo son obstinados y evidencian los déficit educativos de lustros. Un 52,8% del alumnado que empezó la enseñanza secundaria obligatoria no consiguió el título más elemental, el de graduado de secundaria (de 1.141 que iniciaron el curso 1996-1997, sólo 528 consiguieron la titulación en el 2000), duplicando la media estatal española.

Año tras año, los informes del estado y situación del sistema educativo elaborados por el Consejo Escolar del Estado evidencian  carencias

La prohibición que la anterior Dirección Provincial del MECD impuso durante varios años en la investigación de temas interculturales (denunciados, entre otros, por la Facultad de Ciencias de la Educación) ha sido uno de los motivos de que no existan datos recientes más concretos sobre estos temas. Estudios de hace unos diez años apuntaban que el "fracaso escolar" en el alumnado melillense bereber era cinco veces mayor que el del resto de melillenses. Actualmente, este dato debe de haber mejorado y la diferencia se habrá reducido, aunque a nadie se le escapa que del 52,8% de melillenses que no consiguen titulación de secundaria obligatoria, aproximadamente entre un 75% y un 80% se concentra en los melillenses bereberes.

Otro dato. En la selectividad de junio de 2003 se presentaron un 19% de melillenses bereberes; de todos los que aprobaron, sólo un 15% correspondía a este colectivo.

No podemos olvidar que aproximadamente un 60% del alumnado de Melilla en enseñanza obligatoria (6 a 16 años) es de origen bereber, con lengua materna propia, el tamazight.

Año tras año, los informes del estado y situación del sistema educativo elaborados por el Consejo Escolar del Estado evidencian esas carencias: ocupa el último lugar de escolarización del segundo ciclo de educación infantil (casi ocho puntos por debajo de la media estatal), y comparte con Ceuta las aulas con mayor número de alumnado en educación infantil, primaria, ESO, bachillerato y ciclos formativos (con más del 25% de más en infantil, primaria y ciclos formativos). No es casual que el último informe citado, a propuesta del firmante, aceptase manifestar (página 46): “Llama la atención que los ámbitos territoriales de Melilla y Ceuta presenten las tasas más bajas de escolarización en educación infantil (alejadas de las medias de cada grupo de edad) y mayor número de alumnado por unidad escolar, a pesar de que este alumnado cuenta con lengua materna específica (tamazight y árabe, respectivamente) y que debería recomendar una temprana escolarización y una atención más específica. El Consejo Escolar del Estado insta alMECDa la urgente solución de esta carencia”.

Estos datos avalan la desventaja educativa en que se encuentra gran número de nuestros jóvenes, particularmente los bereberes, a pesar de los recientes e insuficientes apoyos de la Administración educativa en educación compensatoria. Evidentemente, muchas de estas carencias no tienen el origen sólo en el ámbito escolar, pero éste no ha sido capaz de compensarlo eficazmente.

Estas denuncias que llevamos tiempo realizando desde SATE-STE, la Junta de Personal Docente de Melilla y desde el Consejo Escolar del Estado, no han tenido respuesta adecuada y suficiente de la Administración. Tres ejemplos.

  1. Hasta hace unas semanas, la ciudad autónoma no ha ofrecido al MECD los terrenos para construir los centros educativos que urgentemente necesita la educación en Melilla y el MECD no ha presupuestado en los PGE de 2004 los recursos económicos suficientes para abordar esas necesidades.

  2. Melilla, junto a Ceuta, es el único territorio del Estado español cuya comunidad escolar está excluida de la participación a través de sus respectivos consejos escolares, impidiendo que ésta pueda analizar, evaluar y proponer medidas de solución a los particulares problemas educativos de nuestras ciudades autónomas.

  3. La falta de centros educativos impide que se puedan aplicar los criterios de la orden de compensación educativa que prevé que en las aulas en las que se encuentre alumnado en desventaja educativa (llega alumnado a primaria sin conocer el castellano) se reduzca un 25% su número máximo de alumnado, lo que provoca que éste no reciba el apoyo adecuado y el profesorado sea particularmente agobiado por las duras condiciones laborales.

No corregir estos desequilibrios puede engendrar en el futuro focos de conflictos que cualquier dirigente político debería analizar detenidamente y darles soluciones, haciendo que la educación en Melilla fuese un tema estratégico comúnmente aceptado por toda la sociedad y todas las fuerzas políticas.

 

José Luis López Belmonte,
 miembro del Consejo Escolar del Estado por la Confederación STEs

 
    STEs Castilla y LeónOpinión