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Hablar de la educación en Melilla
es reseñar, obligatoriamente, sus carencias. Carencias
que sufre toda la población escolar, y el profesorado,
al tener que trabajar con las insuficiencias que
reseñamos. Los resultados a medio plazo son obstinados
y evidencian los déficit educativos de lustros. Un
52,8% del alumnado que empezó la enseñanza secundaria
obligatoria no consiguió el título más elemental, el
de graduado de secundaria (de 1.141 que iniciaron el
curso 1996-1997, sólo 528 consiguieron la titulación
en el 2000), duplicando la media estatal española.
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Año tras año, los
informes del estado y situación del sistema
educativo elaborados por el Consejo Escolar del
Estado evidencian carencias |
La prohibición que la anterior
Dirección Provincial del MECD impuso durante varios
años en la investigación de temas interculturales
(denunciados, entre otros, por la Facultad de Ciencias
de la Educación) ha sido uno de los motivos de que no
existan datos recientes más concretos sobre estos
temas. Estudios de hace unos diez años apuntaban que
el "fracaso escolar" en el alumnado melillense bereber
era cinco veces mayor que el del resto de melillenses.
Actualmente, este dato debe de haber mejorado y la
diferencia se habrá reducido, aunque a nadie se le
escapa que del 52,8% de melillenses que no consiguen
titulación de secundaria obligatoria, aproximadamente
entre un 75% y un 80% se concentra en los melillenses
bereberes.
Otro dato. En la selectividad de
junio de 2003 se presentaron un 19% de melillenses
bereberes; de todos los que aprobaron, sólo un 15%
correspondía a este colectivo.
No podemos olvidar que
aproximadamente un 60% del alumnado de Melilla en
enseñanza obligatoria (6 a 16 años) es de origen
bereber, con lengua materna propia, el tamazight.
Año tras año, los informes del
estado y situación del sistema educativo elaborados
por el Consejo Escolar del Estado evidencian esas
carencias: ocupa el último lugar de escolarización del
segundo ciclo de educación infantil (casi ocho puntos
por debajo de la media estatal), y comparte con Ceuta
las aulas con mayor número de alumnado en educación
infantil, primaria, ESO, bachillerato y ciclos
formativos (con más del 25% de más en infantil,
primaria y ciclos formativos). No es casual que el
último informe citado, a propuesta del firmante,
aceptase manifestar (página 46): “Llama la atención
que los ámbitos territoriales de Melilla y Ceuta
presenten las tasas más bajas de escolarización en
educación infantil (alejadas de las medias de cada
grupo de edad) y mayor número de alumnado por unidad
escolar, a pesar de que este alumnado cuenta con
lengua materna específica (tamazight y árabe,
respectivamente) y que debería recomendar una temprana
escolarización y una atención más específica. El
Consejo Escolar del Estado insta alMECDa la urgente
solución de esta carencia”.
Estos datos avalan la desventaja
educativa en que se encuentra gran número de nuestros
jóvenes, particularmente los bereberes, a pesar de los
recientes e insuficientes apoyos de la Administración
educativa en educación compensatoria. Evidentemente,
muchas de estas carencias no tienen el origen sólo en
el ámbito escolar, pero éste no ha sido capaz de
compensarlo eficazmente.
Estas denuncias que llevamos
tiempo realizando desde SATE-STE, la Junta de Personal
Docente de Melilla y desde el Consejo Escolar del
Estado, no han tenido respuesta adecuada y suficiente
de la Administración. Tres ejemplos.
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Hasta hace unas semanas, la
ciudad autónoma no ha ofrecido al MECD los terrenos
para construir los centros educativos que
urgentemente necesita la educación en Melilla y el
MECD no ha presupuestado en los PGE de 2004 los
recursos económicos suficientes para abordar esas
necesidades.
-
Melilla, junto a Ceuta, es el
único territorio del Estado español cuya comunidad
escolar está excluida de la participación a través
de sus respectivos consejos escolares, impidiendo
que ésta pueda analizar, evaluar y proponer medidas
de solución a los particulares problemas educativos
de nuestras ciudades autónomas.
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La falta de centros educativos
impide que se puedan aplicar los criterios de la
orden de compensación educativa que prevé que en las
aulas en las que se encuentre alumnado en desventaja
educativa (llega alumnado a primaria sin conocer el
castellano) se reduzca un 25% su número máximo de
alumnado, lo que provoca que éste no reciba el apoyo
adecuado y el profesorado sea particularmente
agobiado por las duras condiciones laborales.
No corregir estos desequilibrios
puede engendrar en el futuro focos de conflictos que
cualquier dirigente político debería analizar
detenidamente y darles soluciones, haciendo que la
educación en Melilla fuese un tema estratégico
comúnmente aceptado por toda la sociedad y todas las
fuerzas políticas.
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