STEs Castilla y LeónOpinión
 

¡PORCA MISERIA!

9/12/2003

  Alfonso Díez

  

¡Maldita sea!, que decimos aquí. ¡Ya está bien! Que la Administración trate mal a sus empleados públicos; que sea discriminatoria, injusta y desagradecida con ellos es ilógico, pero como realidad socialmente asumida, ya no extraña a nadie. Lo que es incomprensible e inaceptable es que las centrales sindicales que “representan” mayoritariamente a los funcionarios, se alíen con la Administración y, a espaldas de sus representados, firmen vergonzantes acuerdos, a cambio de inconfesables prebendas. Y, encima, luego van y lo cuentan como si de un éxito inaudito se tratara. ¡Qué barata le sale la “paz social” al Gobierno y qué sustanciosos  beneficios se llevan estas organizaciones a cambio! Esa es la verdad que está detrás de tales pactos. A los “sindicatos sectoriales”, como despectivamente nos llaman, no nos dejan arrimarnos a las mesas “negociadoras”. Nos queda, al menos, la honra de no firmar nada indigno ni al margen de la voluntad del sector al que representamos.

Y así llevamos años y años compensando el déficit estatal del gobierno de turno, a costa de la pérdida continuada del poder adquisitivo de los empleados públicos, que desde 1993 hasta hoy se eleva ya al 14,29 %. Sucesivas congelaciones y pírricas subidas salariales, con “bufandas” incluidas, han sido la constante de estos diez últimos años. Se nos pide esfuerzo, resignación y austeridad en todas las épocas, en las de las vacas gordas y cuando están flacas. Nuestra situación es de crisis permanente, con el cinturón bien apretado, sean tiempos de crecimiento económico o de recesión.

En un país de precariedad laboral y contratos basura, entre la Administración y esos sindicatos cómplices, han convertido demagógica e interesadamente a los funcionarios en la “cabeza de turco” de una sociedad descontenta, que carga contra ellos su malestar, antipatía y recelos por haber cometido el “pecado” de tener un modesto sueldo fijo, pagando así los platos rotos de su incompetencia. ¡Eso sí que es desviar los palos! Como en el cuento, ¡ahí me las den todas!.

Así que, preparémonos para otro 2% de subida, más un plus de “hasta un 0,7% en otros conceptos”, que no se incluyen en la nómina mensual, mientras la inflación acabará en torno al 3%. Estamos “equilibrados”. O sea, a cero. Eso, cero grados: “ni frío ni calor”, como dice el chiste. Pero la cosa no tiene ninguna gracia, porque a esa temperatura el frío penetra en los huesos, se hiela el agua y nuestros sueldos…, ¡ay!, nuestros sueldos, esos están perpetuamente congelados, como los hielos polares.

 

Alfonso Díez
Miembro del Secretariado de STEs de Castilla y León

 
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