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Los seis proyectos de Real Decreto presentados por el MECD ordenan
el calendario de aplicación de la LOCE y las enseñanzas de las 5
etapas. Aún faltan desarrollos importantes (dirección de centros,
nuevos cuerpos y concurso de traslados, etc,...), pero estos seis
borradores confirman a la perfección lo más alarmante de lo ya
prefigurado por la ley: la privatización del sistema educativo.
A la que serán inherentes graves consecuencias laborales y una
importante repercusión social: la privatización de acceso a una
enseñanza completa y digna a grandes sectores de población.
En el primer borrador (calendario de aplicación) se urge a la
gratuidad de las etapas anteriores a primaria, generalizándola en el
04-05 (preescolar) y en el 05-06 (infantil); a partir del segundo
curso de implantación se autorizan las transformaciones de
conciertos relativas a bachillerato y FP (incluidos los programas
de iniciación profesional ) . Es ,pues, en este proyecto de RD,
donde mejor se advierte la privatización en su sentido más estricto
e inmediato: la consolidación de la doble red, en el marco de un
crecimiento de la privada subvencionada.
Avanzar en la existencia de la doble red (pública-privada
concertada) supone admitir el primer y más importante mecanismo de
segregación social del sistema educativo. Impone también renunciar
al concepto de enselñanza como bién público al que se debe acceder
digna, universal y gratuitamente, al margen de nuestras
circunstancias geográficas, económicas, de género, raza, capacidad,
etc....La doble red agrupa a los/as “diferentes “ ( habitantes de
la zona rural, hijos/as de parados/as, alumnado con dificultades de
aprendizaje, etc... ) en la escuela pública y permite a las clases
medias urbanas escolarizar a sus niños/as en la concertada y
reservar unos recursos con que pagarles “prestaciones educativas “
extra. Muchos centros concertados cerrarían por falta de demanda y
rentabilidad si verdaderamente se los sometiera a las “ leyes de
mercado “.
La ya citada segregación social derivada de la existencia de
conciertos educativos es un nítido ejemplo de cómo lo que debiera
ser de interés público ( la escuela , la educación ) se somete a los
intereses de lo privado ( la empresa). La empresa (con
mayúsculas) quiere que la escuela (con minúsculas) se convierta en
su centro de formación y que se fije como objetivo principal la
preparación de mano de obra “ flexible”, de la que sólo un pequeño
porcentaje ha de ser “especializada”. Y eso lo vemos en los cinco
borradores dedicados a las diferentes etapas: desde infantil, donde
se introducen objetivos académicos lecto-numéricos, se pretende ir
clasificando a los alumnos en la red educativa “adecuada “ y en
niveles homogéneos de rendimiento (por usar un eufemismo); ya a los
15 años, a quienes se ha ido arrinconando en grupos de bajo
estímulo educativo, se les facilita directamente la salida del
sistema educativo, su conversión en mano de obra dócil y barata a
través de los programas de iniciación profesional. Con los
criterios de promoción, los itinerarios y la prueba de reválida, se
verifica una segunda gran criba que arroja definitivamente al grupo
de elegidos/as que podrá acceder a un trabajo “especializado”.
Quienes hayan ido quedándose en la cuneta, y siempre que dispongan
de medios económicos, podrán ir comprando diversos tramos y módulos
formativos de cara a un “aprendizaje a los largo de toda la vida“,
que contempla únicamente los saberes y destrezas que son rentables a
la empresa. Y entre éstos no se deben encontrar la Educación
Plástica o la Música a tenor de la escasa relevancia horaria que se
les concede en estos decretos: quedará una vez más para las clases
acomodadas la posibilidad de completar la formación personal de sus
hijos/as.
El modelo de funcionamiento pretende extraerse de los valores de
lo privado / lo individual, antes que de lo público / de lo
colectivo: y esto es también un modo de privatización .El
currículo, cada vez menos oculto, de la competitividad recorre la
ordenación de las diferentes etapas en estos borradores: no aparece
el objetivo básico de “ formar personas”, de aprender, sino más bien
el de superar pruebas (nuevos criterios de promoción , itinerarios,
reválida ,...). Medidas como las evaluaciones “informativas” de
etapa o el recurso de los centros a la “especialización curricular”
desde primaria surgen de pensar la escuela en términos de cliente y
empresa, y servirán para abandonar a su suerte a centros y sectores
de profesorado, mientras se les culpabiliza de su “fracaso” laboral.
Lo privado (religión) se consagra como público. Imponiendo
falsariamente libertad religiosa sobre el carácter aconfesional de
nuestro estado, el espacio público de la escuela es violentado con
la introducción de una materia, confesional en cualquiera de sus dos
modalidades.
El bilingüismo constitucional de algunas comunidades no se hace
público en el sistema educativo. Su asignación en los borradores
(10% del total), supone que su equiparación horaria con el
castellano deba hacerse en detrimento de otras materias o a costa de
sobrecargar el horario.
Y más cosas que son, en definitiva, privar a familias, barrios,
localidades, generaciones, de la enseñanza digna que les asegure el
conocimiento y autonomía para intentar mejorar el mundo. Privar a
los/as trabajadores de la enseñanza del control sobre el proceso
educativo y de la negociación colectiva de sus condiciones
laborales. Entregar lo de todos a unos pocos, devolver a la Iglesia
aquello que nunca debió haber salido de su seno, darle vela en este
entierro a los mercaderes...: el viejo nuevo orden educativo pugna
por imponerse.
¿Vamos a resignarnos a rumiar nuestra queja en privado...? |