|
Hace pocos días
los diarios traían palabras de algún
ministro (de unos de los presidenciables)
diciendo que todo iba razonablemente bien y que la economía iba
mostrando su vigor.
A las nueve de la mañana del día
14 de enero de 2003, llegó la noticia de la
inflación. En 2002, los precios en España han subido el 4 por
ciento. El doble que el promedio europeo, y de lo que había previsto
el Gobierno. El ministro que nos hablaba del vigor de la economía se
limitó a calificar el dato del 2002 como "no positivo".
Hace un año nos predijo el 2% y resulta que
es el doble. ¿Equivocación o engaño?.
Equivocarse el doble
ya es equivocarse, eso sin contar que sales a la
calle y a nadie le salen las cuentas. Oyes
tomando el café (antes 125 pts, ahora 166 -1€-):
- "¿Has
oído? Si todo ha subido el 8% o el 10%, ¿por qué nos hablan del 4%?"
Conclusión: El
IPC es una cuestión de fe.
-
El gobierno hincha
el pecho diciendo que los pensionistas y jubilados recuperarán con
una paga el poder adquisitivo perdido y nos lo venden como éxito o
favor y no como obligación, escondiendo en las palabras su
ineficacia en la previsión. Por cierto nadie dimite ante tamaño
error.
-
Erre que erre, para el presente año
la previsión del gobierno (contra todos los pronósticos) sigue
siendo 2%, pero semejante pronóstico carece de credibilidad tras
cuatro años consecutivos de desajuste.
-
Las empresas se
lamentan de lo que van a dejar de ganar, al tener que hacer
efectiva la cláusula de revisión salarial y escriben entre entre
líneas lo peligroso que es para el futuro, cumplir lo pactado.
Siguen esgrimiendo "contención salarial",
pero pasan por alto la subida generalizada
de precios de las empresas.
-
Los economistas del
gobierno aconsejan precaución ante los
acuerdos entre empresarios y sindicatos
sobre negociación colectiva para el 2003. Y
siguiendo criterios de modernidad, sugieren que no
se contemple la cláusula de revisión
salarial, un mecanismo que garantiza el poder adquisitivo.
-
Los
sindicatos revisan los salarios al 3% para que no se diga que la
culpa de todo es de ese vicio del trabajador de cobrar a fin de
mes.
-
Los funcionarios sin
cláusula de revisión, sin derecho a la negociación colectiva,
siguen perdiendo poder adquisitivo y les envuelven "regalos de
miseria" en papel de celofán.
|